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Anecdotas cinegéticas

Información

Descripción:En este grupo podeis contar vuestras anectodas de caza,para poder saber mas del dia a dia del cazador cuando va al campo a practicar esta aficion tan bonita ......

Tipo de grupo: Abierto

Anecdotas cinegéticas

Estando una noche fria deinvierno,me tocó hacer una espera durante 16 noches,con otros 9 amigos mas repartidos por todo el monte de la ciudad,la suerte quiso que me tocara un puesto en lo alto de un arbol,mientras que el cebadero estaba justo enfrente mia,le habian echado maiz dias antes,se mataron varios cochinos en todos esos dias,pero la que recierdo especialmente es la que digo en la entrevista que me hizo Bernardo,estando en lo alto del arbol,en un tronco junto con un amigo,(que por cierto iba mas abrigado que un jabali) y hacia mucho ruido,bueno,me metii en el puesto a las 18 h y hasta las 22 h no hubo movimiento,a esa hora escuchaba movimiento y me quede escuchando,aun no los veia,eran dos,de repente vi una hembra y tambien habia un macho que estaba justo debajo de mis pies que no lo veia,me aguante a ver el macho que no salia y de repente,el amigo enciende el foco,sorpresa,no me lo esperaba,habia luna llena y veia bien al animal,pero bueno,al encender el foco el jabali me miró,le tiré un tiro y cayó,el otro guarro estaba debajo de mis pies cuando salio corriendo le tiré y nada ese se fuéfue muy emocionante esa noche,al dia siguiente recuperamos a la guarra y mi amigo al dia siguiente estaba que no podia hablar del fio que cojio esa noche,en total se mataron en todos esos dias unos 26 jabalies en todos esos dias . . .
domingo, 22 de julio de 2012
Me encontraba yo aquel día cubriendo postura en uno de esos pequeños ganchos que gustamos dar entre amigos, en los que unos y otros alternamos de forma más o menos ordenada y sucesiva las labores de "esturreo" y cierre de la mancha, cuando vi aparecer a media ladera un "marranchón" aparente, añoso y cumplido de arrobas, que trataba de zorrearse entre las retamas. Cómo quiera que llevara el cochino un trotecillo tranquilo sin que le separaran del puesto más de una treintena de metros, quise buscarle la muerte de forma sosegada y precisa, alineando los puntos de la Ugartechea del veinte con el centro del codillo. Cuando estimé llegado el momento de jugar el lance, presioné el gatillo acusando el animal tímidamente el impacto, por cuanto me dispuse a doblar el disparo; pero, sin tener ni siquiera tiempo de encarar el arma, detuvo su marcha el marrano para, clavándose primero de rodillas, caer aparentemente fulminado sobre un costado.
Habiendo concluido la batida sin más ocasión de hacer sangre, descargué la escopeta y despues de apoyarla sobre la coscoja que me hiciera de pantalla, me dirigí a cobrar la pieza. En esas estaba cuando, apaleando una lata, asomó mi gran compañero y amigo Jeremías por el testero de enfrente. Él que bajaba y yo que subía, fuimos a confluir a la altura del macareno que permanecía inmóvil, cómo no debía ser de otro modo. Al acercarme a la presa traté de cerciorarme de su estado tanteándolo con la suela de la bota. pisarle la panza y levantarse el bicho como impulsado por un resorte fue todo uno, dando con mis huesos sobre la dura terriza como fuera de esperar al estar yo apoyado sobre el redivivo suido. En un "visto y no visto" se esfumó el "espectro" entre las matas, no sin que antes el bueno de "Jere" le lanzara el palo, la lata y todo el repertorio de improperios y maldiciones que fue capaz de recordar.
Ni que decir tiene que hallándose colocadas varias posturas a la vista y habiendo sido sus inquilinos privilegiados espectadores del suceso, me convertí en blanco y motivo de todas las chuflas y chanzas de la jornada, ostentando desde entonces el nada noble título de "resurrector" de guarros. Dudoso honor que asumo con toda la resignación que la educación obliga y la distinción merece.
Éstas, como tantas otras, son las cosas de la Caza.
lunes, 02 de abril de 2012
Aun esperamos vuestras anécdotas de caza que seguro que son interesantes,animaos a contarnos vuestras vivencias cinegéticas.
viernes, 03 de febrero de 2012