Se dispara la población de jabalí en Guipúzcoa con un recuento de casi 3.000 ejemplares en un año

23 octubre, 2017 • Noticias de caza

Jabalíes abatidos el año pasado tras irrumpir en el barrio de Intxaurrondo de San Sebastián / Gorka Estrada

La Diputación aumenta el control a través de medio centenar de cuadrillas de cazadores con el objetivo de reducir los constantes destrozos en la agricultura.

El aumento de la población de jabalí comienza a arrojar cifras jamás vistas en Guipúzcoa. Estos mamíferos se han convertido en un tema de preocupación incesante. Según los últimos datos que maneja la Diputación, durante el año pasado se cazaron 1.557 ejemplares y se avistaron 2.804, cifras que duplican las registradas hace dos décadas. El trasiego de las manadas son un quebradero de cabeza para más de un baserritarra debido a los destrozos que ocasionan.

Nadie parecía preocupado de sus andanzas por campos y maizales en los años 80, con una presencia testimonial que se localizaba principalmente en las zonas limítrofes con Navarra y Álava. En el Estado se cazaban por aquel entonces unos 30.000 jabalíes al año. Solo durante 2016 se capturaron 300.000. Es decir, un crecimiento sin freno del 1.000% que ha provocado una accidentada invasión de los mamíferos en busca de comida por zonas rurales y carreteras. El año pasado, según la Dirección General de Tráfico, los jabalíes se vieron implicados en más de 7.000 accidentes.

En Guipúzcoa la población comenzó a crecer de manera imparable a partir de los años 90. Ya en la temporada 2001/2002 se cazaron 500 piezas y se avistaron un total de 1.044. Casi dos décadas después, el número de cerdos salvajes abatidos se ha triplicado. “Es una evolución al alza que preocupa desde hace años a nuestro departamento. Guipúzcoa es un territorio muy humanizado, en el que el aumento de la población de jabalí ocasiona muchos problemas, principalmente por daños en la agricultura”, admite Iñigo Mendiola, jefe de Servicio de Fauna y Flora Silvestre de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Los baserritarras dan fe de ello. “No podemos aguantar más. Se están comiendo hasta el pienso de las novillas. La situación es asfixiante”. En estos términos se expresa la propietaria de un caserío de Elgoibar en una carta remitida recientemente al sindicato agroganadero Enba. La titular de estos terrenos denuncia que los jabalíes se están comiendo “hasta el alimento de las vacas”. En los últimos meses las andanzas de estos mamíferos están afectando también seriamente a otros caseríos de Tolosa.

Un problema latente que, conforme transcurre el tiempo, cambia de lugar en la medida que los animales son abatidos o buscan otros destinos. A comienzos de año se dispararon todas las alarmas en la comarca de Debagoiena, donde los sindicatos agropecuarios Enba y Enhe reclamaron a la Diputación de Guipúzcoa que controlara la “superpoblación” que existía en la zona. La gran concentración de animales no hacía más que causar daños en prados y caseríos. A pesar de que se cazaron 1.300 jabalíes, denunciaron que “no se había conseguido controlar la superpoblación”. Ante esta situación “insostenible”, decidieron dar un golpe sobre la mesa.

Xabier Iraola, coordinador de Enba, explica que los problemas en Arrasate perduraron en el tiempo “porque existía un conflicto con la cuadrilla de cazadores que no estaba cumpliendo con los objetivos. Es un colectivo más reducido que el de quienes van a la paloma, y además más envejecido. Hay que tener en cuenta que para cazar jabalí hay que moverse y no todo el mundo está capacitado. El problema es que la cuadrilla designada no estaba haciendo su trabajo, pero tampoco dejaba entrar en la zona a otra cuadrilla, por lo que hubo que poner orden”.

Aumento de la presión

El control de la población de jabalí se realiza a través de la caza. La Diputación lleva la gestión (corzo y jabalí) a través de un convenio con la Federación de Caza de Guipúzcoa, en la que se encuentran integradas 53 cuadrillas que se distribuyen por las comarcas.

El objetivo que persigue el Ejecutivo foral es alcanzar los niveles de la temporada 2010/2011, en la que se capturaron 619 ejemplares y se vieron 1.216. Esa es la referencia que se han marcado para que la población de jabalí en Guipúzcoa no genere tantos problemas en la agricultura.

Asociaciones de cazadores y de animalistas mantienen posturas irreconciliables para abordar este problema. Los primeros son partidarios de abatirlos sin cuartel. Los segundos se oponen radicalmente a las matanzas.

Los baserritarras, entre tanto, denuncian que la mayoría” de los destrozos se producen en los prados en los que los agricultores se abastecen de hierba para dar de comer a su ganado. Los jabalíes levantan y remueven la tierra. Además de tener que volver a reparar los desperfectos y sembrar, siempre está presente la “incertidumbre de no saber cuándo volverá a suceder”, lamentan.

La sobrepoblación de jabalíes se ha dejado notar incluso en zonas urbanas, como ocurrió hace un año, cuando cuatro ejemplares irrumpieron en el barrio donostiarra de Intxaurrondo campando a sus anchas antes de ser abatidos. La Diputación admite que en el territorio son poco frecuentes este tipo de casos aunque, eso sí, “uno de los criterios prioritarios es eliminar y ahuyentar a los ejemplares que se encuentran en zonas cercanas a los núcleos poblados”.

Mendiola explica que durante los últimos años ha aumentado la presión de caza con el objetivo de reducir la densidad de la población. “Se ha prolongado la temporada, que se inicia a primeros de septiembre y durante el mes de marzo, incluyendo el jueves como día cazable”. Asimismo, se ha establecido un cupo mínimo de capturas de jabalí que cada cuadrilla debe cumplir a lo largo de la temporada. En los próximos tres años “se va a continuar con esta presión, habiéndose establecido el cupo para las siguientes temporadas”.

Una presión que también esta teniendo su contrapartida para los propios cazadores. Hace unos días, la Policía Foral alertaba de cinco atropellos a jabalíes en apenas una hora, en las localidades de Zuñiga, Caparroso, Unzue, Pitillas y Güesa. El cuerpo policial recomienda viajar incluyendo esa cobertura en la póliza del seguro. Un cambio de ley introducido el año pasado responsabiliza a los cazadores de los atropellos a este tipo de animales en los días que se demuestra que un coto ha organizado una batida. En Navarra se ha convertido en un serio contratiempo. Tanto es así, que la Asociación de Cazadores (Adecana), que representa a 16.000 aficionados, está valorando dejar de cazar fauna cinegética (jabalíes, corzos o ciervos) como medida de protesta por el cambio de ley. Sostienen que el elevado número de reclamaciones por parte de las compañías aseguradoras ha puesto en serio peligro la viabilidad de los cotos de caza.

Informa Jorge Napal para noticiasdeguipuzkoa.com


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