Matan a los cinco perros de caza del último lanceador del Toro de la Vega

Francisco Alcalá encontró en la perrera a sus cinco perros de caza muertos y una pintada en el suelo que decía «Kchobo asesino».

Su condición de último lanceador del Toro de la Vega no le dejó ni el reconocimiento del jurado de Tordesillas y sí dos años de amenazas telefónicas y en las redes sociales, pero hasta el momento nadie había atentado contra su patrimonio. Francisco Alcalá, conocido en su pueblo como ‘Cachobo’, encontró el jueves cinco de sus perros de caza muertos en la perrera en la que cuida de estos animales, con los que comparte su afición por los canes y el ejercicio de la caza. Al parecer, los perros murieron envenenados, explicaba ayer el joven a este periódico. Además, los autores del vandálico acto realizaron una pintada en el suelo en la que se lee «Kchovo asesino» junto al dibujo de una esquemática cabeza de toro.

Alcalá indicó que tres perros más de su propiedad está ingresados en una clínica veterinaria de Veguellina de Órbigo y a otros dos, «acachorrados», les ha aplicado el mismo tratamiento en su casa. «Aunque se recuperen les van a quedar secuelas», indicó.

Al joven no le cabe duda de que la acción es fruto de la notoriedad que le dio haber dado muerte a Rompesuelas, último toro muerto por una lanza en el festejo de Tordesillas (Valladolid). No se le ocurre nadie que haya podido actuar de esta manera por otros motivos y defiende que en septiembre de 2015 «no hice nada ilegal. Sólo participé en un festejo taurino autorizado», defiende.

Las amenazas y otras molestias que ha recibido desde entonces sólo se han denunciado en una ocasión, tras el festejo. Pero el ataque a los perros ha sido «pasarse mucho» y el jueves una patrulla del puesto de Valencia de Don Juan acudió a la perrera —a cinco kilómetros del pueblo, «para que no molesten»— y recibió la denuncia del perjudicado. Luego, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil se ha hecho cargo del caso. «No creo que consigan nada. Ni siquiera van a mirar la causa de la muerte». Así que Alcalá se ha hecho con los servicios de un laboratorio que determine la causa de la muerte de los canes. Por el momento, refiere que en el lugar apareció vómito, en el que observó «chorizo con unos puntos negros, como si se tratara de pólvora».

Los autores del echo no rompieron el candado de la perrera. Saltaron la valla, y no se interesaron por enseres que podían haber dañado o sustraído. «A nueve días de que se abra la temporada de jabalí, creo que vinieron a que este año me quedara sin cazar», sospechaba el joven.

Informa A. Domingo para diariodeleon.es