Los ganaderos del Alto Najerilla piden más protección ante el lobo

Los mastines no paran al lobo. Así lo dice el presidente de la asociación ganadera de las Siete Villas Pedro Medel. Los ganaderos de esta comarca de La Rioja reclaman más medidas de control y protección ante los ataques del lobo a su ganado. Denuncian que cada año pierden casi una octava parte de sus rebaños y que las batidas no frenan la expansión del cánido por la sierra. Los colectivos ecologistas abogan por reforzar las medidas de vigilancia del ganado y aumentar las indemnizaciones para «alcanzar una convivencia».

«Llevamos dos meses bastante duros», reconoce el presidente de la Asociación de Ganaderos de las Siete Villas, Pedro Medel. Todo porque saben que al amanecer o a la vuelta de cualquier gestión que tengan que realizar durante el día, el recuento de las ovejas volverá a registrar otra pérdida. Están así desde el 2004, cuando las primeras manadas de lobos traspasaron la frontera de La Rioja procedentes de Burgos, donde son más numerosas. Y el problema, lejos de aminorarse, aseguran que «va en aumento». «Los lobos están bajando ya hacia la zona de Anguiano», detalla Medel.

Oveja muerta tras el ataque del lono / L. R.

Los ganaderos del Alto Najerilla, la zona de La Rioja con presencia de población lobuna al situarse en el límite con la provincia castellanoleonesa, exigen mayores medidas de control y protección ante los recurrentes ataques de estos mamíferos a sus rebaños. Y es que la sangría les ocasiona cuantiosas mermas. «Los lobos nos matan al año a cada pastor entre 80 y 90 ovejas, casi una octava parte del total», precisa José Antonio García, con una explotación de ovino en Canales de la Sierra.

«Aunque pongamos mastines, los lobos atacan por la noche y hacen unas matanzas grandes porque en las Siete Villas el ganado está en extensivo», explica el presidente de la asociación ganadera del área. Y si el pastor se ausenta para realizar cualquier tarea, «ya tienes alguna oveja muerta cuando regresas», admite García.

Medio Natural autoriza ocasionalmente batidas para la caza del lobo, pero los ganaderos de la zona consideran que esta medida no resulta del todo eficaz. «Necesitaríamos que nos dejaran más manga ancha. Las batidas no deberían ser en unas jornadas prefijadas, sino que si vemos un lobo se tendría que abatir en el mismo día y no a posteriori porque de este modo, se van», argumenta el pastor de Canales.

«Desde hace dos años no se ha matado ninguno en las batidas», agrega Medel; quien apunta que este tipo de convocatorias no resultan atractivas para los cazadores. «La gente va más a por el jabalí que es más listo. Además el lobo resulta muy escurridizo», indica.

Pero, en estos momentos, estas citas cinegéticas y las subvenciones constituyen las medidas a que se pueden atener los ganaderos para contener o restañar los daños por los ataques de los lobos.

Los productores de ovino precisan que Medio Natural les repara con 93 euros por cada oveja muerta por la dentellada de uno de estos carnívoros. «Pero sólo te pagan por las que en el día has encontrado muertas. Si, como consecuencia del ataque del lobo, una se cae por un barranco y no la ves; por esa no te resarcen», abunda García.

Y pese a la indemnización, afirma que no se llega a compensar el coste de un ejemplar de ovino ni en lo económico ni mucho menos en lo productivo. «Cada oveja vale unos 130 euros, por lo que con los 93 euros de ayuda no cubres del todo su precio. Además, el lobo te mata las cabezas de ganado más jóvenes, las buenas, las que van a parir; por lo que te fastidia la producción de cara a los siguientes ocho o nueve años», continúa el pastor de Canales.

Presiones

Los ganaderos de ovino son conscientes de que resulta complejo atajar el problema. «La Administración no sabe qué hacer porque cuentan con la presión de los ecologistas y de Bruselas», considera el máximo representante de los profesionales del sector en el Alto Najerilla.

Y, sin embargo, exigen a las instituciones que «piensen en algo porque si no esta zona se muere». «Como la Administración no haga algo, la oveja desaparece de la sierra en cinco o seis años», vaticina García; puesto que «quién va a venir aquí. Los jóvenes no quieren entrar en el sector viendo este panorama». Así, estima que en las Siete Villas habrán desaparecido diez rebaños desde el 2004 y «quedarán otros tantos». Pero reitera que la cada vez mayor presencia del lobo dificulta que exista un relevo generacional al frente de las pocas explotaciones de ovino que continúan.

En cambio, los colectivos en favor del medio ambiente y los animales abogan por reforzar las medidas de vigilancia del ganado y las indemnizaciones por pérdidas para «alcanzar una convivencia» entre ovejas y lobos, que juzgan «muy beneficiosa y perfectamente posible».

«El lobo tiene derecho a estar en nuestras sierras y no solamente los animales que nos comemos. Al tiempo que la ganadería resulta vital para la pervivencia del medio rural», opina la portavoz de Ecologistas en Acción, Concha Hernani, quien también pide que no se permita el uso de venenos contra los lobos ni las batidas para su caza.

Informa Pilar Hidalgo para larioja.com