La Junta de Castilla y León censa las poblaciones de perdiz roja en la provincia de León

La Junta de Castilla y León pretende obtener datos fiables del estado de las poblaciones de perdiz roja en la provincia de León. Personal de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente está realizando muestreos en itinerarios recorridos en coche a baja velocidad. Los únicos datos procesados son los de 2015. Las comarcas con mayor densidad de perdiz roja en primavera fueron La Bañeza, con 2,51 aves por cada 100 hectáreas, y Gradefes con 1,04 aves. En otoño, realizando un esfuerzo de muestreo similar, las comarcas más pobladas se registraron en Bembibre, con 3,32 ejemplares por cada 100 ha, y León con 2,61.

La elevada presión cinegética que en la provincia de León se ejerce sobre una de sus especies de aves más emblemáticas, la perdiz roja silvestre, hace que peligre en su hábitat natural, hasta tal punto de que muchos expertos consideran que se está llegando a una situación límite, ya que la demanda de caza es en estos momentos muy superior a la su producción natural.

la Junta de Castilla y León está elaborando un plan de seguimiento de la perdiz roja.

Para poder arrojar un poco más de luz a estas afirmaciones, y proporcionar datos objetivos que aporten una información más real sobre el estado de las poblaciones de perdiz roja en la provincia, la Junta de Castilla y León está elaborando un ambicioso plan de seguimiento de esta especie con la normalización de un método de censo relativo en todo el territorio de la comunidad, que proporcione datos homogéneos.

Según fuentes de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, este censo se está realizando en todas las comarcas forestales por parte de agentes medioambientales, celadores y personal técnico del servicio territorial, con el objetivo de proporcionar información anual de las poblaciones.

Hasta el momento sólo hay muestreos poblacionales de 2015, puesto que no se han procesado los correspondientes a 2016, por lo que aún no se puede hacer un análisis comparativo que desvele si la evolución de la especie es positiva o, si de los contrario, es negativa como se apuntan desde muchos colectivos conservacionistas.

De esta manera es posible, en un horizonte próximo, obtener los índices de productividad o reclutamiento (saber cómo y cuánto cría la perdiz), muy útiles para determinar parámetros sobre el estado y la gestión de las poblaciones de las especies objetivo en cada comarca pudiendo además, obtener información sobre el estado y evolución de otras especies.

Durante 2015 la Junta de Castilla y León ha realizado censos de primavera realizando de 229 itinerarios con un recorrido de 3116,32 kilómetros. La prospección se ha realizado principalmente entre marzo y abril. En el otoño de 2015 se realizaron 210 itinerarios con un recorrido de 2.643,85 kilómetros. Los censos se han realizado principalmente entre septiembre y octubre. Nunca hasta la fecha se había realizado una prospección tan detallada del territorio, con métodos normalizados y, especialmente, con un esfuerzo de muestreo tan intenso gracias al determinante conocimiento del terreno e implicación del personal de la administración (agentes medioambientales, celadores de medio ambiente y técnicos de los servicios territoriales de medio ambiente).

En el caso de la provincia de León en primavera de 2015 se prospectaron 15 comarcas forestales mediante la realización de 42 itinerarios con un recorrido total de 436 kilómetros. Los recorridos se realizaron principalmente en el mes de junio. En este primer censo se detectó que las comarcas forestales que han alcanzado mayores densidades de perdiz roja en primavera fueron La Bañeza, con 2,51 aves por cada 100 hectáreas, y Gradefes con 1,04 aves.

En el censo de otoño se recorrieron 14 comarcas forestales en 41 itinerarios con un recorrido total de 424 kilómetros. Los censos se han realizado entre octubre y noviembre. En este caso, las comarcas más pobladas se registraron en Bembibre, con 3,32 ejemplares por cada 100 hectáreas y León con 2,61.

Metodología

Los recorridos se hacen en coche, a baja velocidad (20 kilómetros por hora) a primeras horas de la mañana, debiendo finalizarse antes de las 10.00 horas, o bien a últimas horas del día, momentos previos al ocaso, a fin de garantizar la máxima detectabilidad de los animales objeto de censo. Al iniciar el recorrido, se pone a cero el cuentakilómetros parcial del automóvil, ya que las anotaciones de fauna en el estadillo van referidos a la distancia recorrida.

El equipo de muestreo está formado por un mínimo de dos personas de la Administración, conductor y censadores. Cada uno observa su respectiva banda de terreno, siendo el censador el encargado de anotar las observaciones, para lo cual contará con un estadillo diseñado al efecto. Para el estudio de poblaciones de perdiz roja es necesario además diferenciar la distancia a la que se produce cada observación mediante el establecimiento de dos bandas de anchura predeterminada (25 y 100 metros) a cada lado del itinerario. Estudios previos han demostrado que la detectabilidad más allá de esta última distancia de 100 metros es excesivamente reducida. Mediante la diferenciación de los individuos avistados en cada banda, y sobre la hipótesis de suponer que la probabilidad de detección de un individuo disminuye al aumentar su distancia al observador, se puede calcular el coeficiente de detectabilidad (CD), a partir del cual se podrían estimar densidades absolutas para el área de estudio mediante el método de Emlen.

María Carnero para diariodeleon.es