Caza en media veda: calibres, cargas y choques para codornices, palomas y tórtolas

Estos son los calibres, cargas y choques apropiados para afrontar las jornadas de media veda.

En verano hay que tomar especial precaución con los cartuchos de altas presiones o cargas magnum.

Juan Francisco París | El distinto tamaño y vitalidad de las codornices, tórtolas y palomas y la técnicas de caza, que en el caso de la codorniz es muy diferente a la que se utiliza para abatir las demás especies, aconseja que se usen municiones distintas. En este artículo, se proporcionan consejos sobre los calibres, choques y cargas de perdigones que se pueden utilizar en media veda.

Prácticamente, lo único que tienen en común la caza en media veda de palomas, tórtolas y codornices es que se practica en verano, normalmente con temperaturas elevadas. Y sucede que el calor modifica la combustión de la pólvora y aumenta la presión en recámara, lo que siempre es perjudicial para el plomeo y, en casos extremos, muy peligroso para el tirador porque puede ser la causa de que sufra un serio un accidente. Por esta razón, al final del artículo se incluye un apartado titulado ¡Cuidado con el calor!, que trata sobre sus consecuencias y cómo evitarlas.

En todo lo demás la caza de la codorniz es diferente a la de tórtolas y palomas porque las tres especies tienen un tamaño y vitalidad distinta y, además, la codorniz se caza cerca y al salto, a muestra de perro, mientras que tórtolas y palomas se abaten normalmente desde puesto fijo y se les tira más lejos o mucho más lejos, lo que obliga a utilizar choques, cargas y perdigones de diferente diámetro –número de perdigón­.

Para no hacer demasiado largo el artículo, no vamos a hablar sobre las escopetas más adecuadas pero sí creo importante comentar que, por lo que se dice sobre el calor, es aconsejable utilizar armas modernas con su cañón o cañones probados en un Banco Oficial de Pruebas a una presión de, como mínimo, 1.320 BAR –digo como mínimo porque las Fabarm modernas está probadas a 1.630 BAR–. Y también que cuando se dispara con ellas muchos tiros seguidos en poco tiempo, como por ejemplo sucede en algunas tirada de palomas torcaces, las semiautomáticas y las superpuestas son mejor opción que las yuxtapuestas clásicas porque sus guardamanos o delanteras protegen la mano del calor que desprende el cañón a los pocos disparos.

A continuación vamos a recomendar qué calibres, choques y cargas de perdigones para cada uno de los calibres recomendados son adecuados para cazar las tres especies, pero antes es necesario detenernos un poco en el concepto de choke o choque y en cómo puede variar la efectividad de un disparo dependiendo de la carga de perdigones utilizada en un determinado calibre y choque.

Choques y cargas

El choque o choke en inglés es una reducción del calibre real del cañón de la escopeta practicada en la boca de fuego que sirve para controlar la densidad de plomeo: el número de impactos que un blanco recibe a una determinada distancia.

En caza se utilizan normalmente 5 grados de choque que reciben varios nombres, dependiendo de la procedencia del arma. La nomenclatura más utilizada en nuestro país es CL cuando no existe choque —­no hay reducción del calibre, es cilíndrico— y cuatro estrellas, tres estrellas, dos estrellas y una estrella (y los cañones o choques se marcan con ****, ***, ** y *) a medida que la reducción del calibre aumenta, siendo el choque de una estrella el más cerrado y el que más concentra los perdigones.

Pues bien, con este último choque, que también recibe el nombre de Full, se consigue la mayor concentración o densidad de impactos: como mínimo, el 70 por ciento de los perdigones que contiene el cartucho impactan dentro de un círculo de 75 centímetros situado a 36 metros con los calibres 12, 16 y 20.

Con el de dos estrellas, que también se denomina choque mejorado modificado, como mínimo, el 60 por ciento de los perdigones ­sin llegar al 70 por ciento, claro– impactan en el círculo.

Con el de tres estrellas –o choque modificado– el tanto por ciento es del 55.

Con 4 estrellas – cilíndrico mejorado– del 50 por ciento, mientas que si el cañón es cilíndrico solo impactan el 40 por ciento.

¿Y el calibre 28?, se preguntarán. Con el calibre 28 y calibres inferiores, los choques “funcionan” igual pero, como cargan menos perdigones, el grado de choque se determina a una distancia de tiro menor: 27 metros.

Y la carga es el peso de los perdigones expresada en gramos que contiene el cartucho y, muy importante, se debe referir siempre al diámetro –número– del perdigón. Por ejemplo, decir 32 gramos del número 7 o 36 del número 5 y no solo 32 o 36 gramos porque, si solo decimos 32 o 36 gramos, la efectividad del cartucho en una determinada pieza no se puede predecir. Por ejemplo, una carga de 36 gramos del 9 no es apta para cazar patos, mientras que una de 36 del 6 o del 5 sí lo es. Normalmente, la carga se indica en las cajas de munición y también en los cartuchos.

Choques y cargas parecen conceptos muy diferentes, pero como veremos están relacionados porque jugando con la carga y el choque también se puede modificar el plomeo.

Calibres adecuados

La mayor variedad de escopetas y de cartuchos que se fabrican con cargas apropiadas para cazar en media veda las tres especies son, como sucede con el resto de las de caza menor, de los calibres 12 y 20. Desde hace décadas, la mayoría de las escopetas son del calibre 12-76 mm y 20-76 mm, pero en media veda y en general para practicar la caza menor española no es necesario ni recomendable utilizar cartuchos magnum con vainas de 76 milímetros, ni tampoco municiones semi-magnum de 70 mm. Con utilizar cartuchos estándar 12-70 mm, sobra.  

El calibre 16-70 sería también una opción excelente si no fuera porque la variedad comercial de marcas y modelos de cartuchos, así como la de cargas y número de perdigones, es muy reducida. De todos modos se nota que este calibre, lejos de perderlo, mantiene su uso ligeramente al alza. De hecho, casi todas las empresas cartucheras españolas fabrican algunos modelos de muy buena calidad: JG, Trust Halcon, Rio Game Load, etc. No sucede lo mismo con las escopetas, aunque también se pueden conseguir modernas. Por ejemplo, la nueva yuxtapuesta Franchi Esprit —que tiene cañones con choques intercambiables— y la semiautomática Browning A5 se fabrican en 16-70.  

Cada vez hay mas personas que usan el calibre 28-70, para el que actualmente se hacen muy buenas escopetas de todos los tipos provistas de choques intercambiables, así como cartuchos modernos con cargas próximas a las que utilizaba el antiguo calibre 20-65. Sus defensores argumentan que, sobre los calibres 12 y 20, presenta la ventaja de que las escopetas son más ligereas y que los cartuchos ocupan menos volumen y, que como éstos pesan menos, se pueden portar un mayor número de cartuchos con el mismo peso. Igualmente, también consideran que su uso es más deportivo.

Es cierto, sobre todo en lo referente a los cartuchos, pero también lo es que su potencia y alcance eficaz es inferior, por lo que, sobre todo, en la caza de la paloma torcaz el 28-70 no puede competir con los calibres 20-70, 16-70 y 12-70. No es del todo cierto, sin embargo, que las escopetas del 28 sean mucho más ligeras porque actualmente se fabrican muchos modelos ultraligeros con modernos sistemas anti-retroceso, incluso del calibre 12-76 mm, que pesan muy poco más y con el 12-70 su retroceso es muy moderado.

Cartuchos de alta presión

En general, con las cargas estándar de 28 a 34 gramos del calibre 12-70; de 25 a 28 gramos del 20-70 y de 28-29 gramos del 16-70 tendremos más que suficiente para cazar todas las especies de media veda.

En caso de usar una 28-70, las cargas de 18 gramos a 21 son en verano las más indicadas, siendo la de 21 la que debería utilizarse en la torcaz con un choque cerrado. Para este calibre se fabrican cartuchos con cargas más pesadas –24 y 28 gramos– pero en media veda, es decir, con calor, no recomiendo su uso por la misma razón por la que no recomiendo el uso de cartuchos semimagnum del 20 ni la carga de 32 gramos del 16-70 ni, en general, ningún cartucho de ningún calibre de alta presión. Este tipo de munición es mejor utilizarlas en invierno para cazar palomas u otras especies grandes, siempre en escopetas modernas.

Es importante tener en cuenta que a medida que se reduce la carga entran menos perdigones en los cartuchos, por lo que, como norma general, utilizaremos choques más cerrados con los calibres más pequeños. 

Cartuchos para la codorniz

Así, para cazar la codorniz con cartuchos 12-70 bastará utilizar choques de 4 y 3 estrellas —incluso cilíndrico y 4 estrellas— con escopetas de dos cañones y de 3-4 estrellas en las semiautomáticas y munición de 30 gramos del número 10 o de 30-32 gramos del 9 si no lo encontramos del 10. Dispararle a una codorniz más de 30 gramos del 10 es ganas de gastar perdigones —y de destrozarlas si pensamos comérnoslas—.

Con el 16-70 es posible que no encontremos fácilmente perdigones más finos del 8 ni la escopeta tendrá cañones con choques intercambiables, por lo que nos veremos obligados a utilizar los choques fijos que tengan los cañones y que normalmente serán 3 y 1 estrellas. A falta de pan, buenas son…

Con el calibre 20 no tendremos problemas con el número de perdigón: cartuchos de 25-27 gramos del 10 0 9 y choques de 3 y 2 estrellas (o de 2 estrellas en semiautomáticas).

Y con el 28-70, munición de 18-21 gramos y choques de tres y una estrella o mejor de 2 y 1 estrellas —1 estrella en semiautomáticas— y perdigones del 10 o 9.  El 28-70 es un calibre ideal para cazar la codorniz a muestra de perro.

Palomas y tórtolas

Desde puesto fijo, como he apuntado ya, no recomiendo el uso del calibre 28-70 para la paloma torcaz, porque, fuera de romanticismos, salvo que sea muy buen tirador y las piezas entren bajas, dan mucho mejor resultado el 20-70 y calibres mayores. No obstante, en caso de utilizarlo, se deben usar 21 gramos de perdigones de los números 8 y 7 en ambas especies con chokes de 2 y 1 estrella (1 en semiautomáticas).

Con el 20 se deben emplear cartuchos de 28 gramos de perdigones del número 7o 6 en la paloma y del 8-7 en la tórtola y choques de 2 y 1 estrellas. Si las palomas entran bajas, el 8 también es efectivo con el 20 y cualquiera de los calibres que tratamos.

Con el 16-70, 28-30 gramos del 7-6 (8 en tórtola) si la escopeta tiene choques de 3 y 1 estrellas. Con otros choques más abiertos 28 gramos de 8 y 7.

Y con el 12, cartuchos de 32 a 34 gramos de perdigón del 8 para (o 7, 5) para la tórtola y de 7 (o del número 6) para la paloma torcaz y choques de 3 y 2 estrellas o de 3 estrellas —o 2, según entren más o menos altas— en semiautomáticas. La carga de 30 gramos del número 8-7 también es una buena opción para la tórtola e incluso para la paloma si no pasan altas.

Otra combinación de cargas y choques a los descritos pueden ser eficaces, dependiendo de cómo plomee la escopeta y los cartuchos y de la distancia de tiro­, pero considero que no aseguran siempre en todos las tres especies y distancias posibles de tiro una densidad de plomeo adecuada para el tamaño de las piezas de media veda.

¡Cuidado con el calor! Rompieron la escopeta y casi provocan un grave accidente.


¡Cuidado con el calor!

Un buen día de agosto, durante una tirada de palomas organizada en Madrid, en las que algunos puestos pueden llegar a pegar centenares de tiros, la superpuesta del 20 de un amigo se desajustó y a punto estuvo de sufrir un serio accidente si no se percata del estado en que estaban quedando las vainas de los cartuchos que estaba tirando y deja de disparar. Era una escopeta moderna, probada a 1.320 BAR, y los cartuchos eran del tipo semi-magnum de una marca acreditada que yo mismo había utilizado en otras ocasiones.

Sin embargo, como corresponde a agosto, esa día hacía mucho calor y la alta temperatura ambiente más el calor acumulado en los cañones, disparo tras disparo sin cesar, provocaron el incidente. Me impresionó tanto lo sucedido que desde entonces, siempre que escribo sobre armas y municiones para media veda, comienzo el artículo advirtiendo al lector de que el calor puede ser muy peligroso.

La pólvora está diseñada para que rinda correctamente a una temperatura de 21 grados centígrados. Una mayor temperatura provoca que la pólvora arda de forma más rápida a cómo debería hacerlo y como consecuencia se genera, en un tiempo más corto de lo previsto por el fabricante, un volumen mayor de gases de combustión que incrementa la presión en recámara. Aproximadamente, un aumento de la temperatura de tan solo el 10 por ciento, provoca un incremento de la presión en recámara del 4 por ciento y, por tanto, en casos extremos la presión puede llegar a superar incluso la de la prueba del arma y ser la causa de que se desajuste o lo que es peor, de que reviente y se produzca un accidente.

Salvo que utilicemos escopetas muy antiguas y cartuchos modernos muy potentes, la  temperatura en sí, por caluroso que sea el día, no es suficiente para que un cartucho guardado en el bolsillo de un chaleco o en la canana genere una presión peligrosa que pueda romper una escopeta moderna. Sin embargo, si añadimos otra fuente de calor extra, como que estén expuestos sol durante horas o guardados dentro del maletero de un coche y, encima, los disparamos en una escopeta con los cañones muy calientes, el susto está servido.

La presión, debido a la temperatura, aumenta de forma peligrosa especialmente cuando se utilizan municiones con cargas pesadas y, sobre todo, cartuchos de alta presión. Por tanto, es importante en verano no utilizar cargas máximas ni mucho menos cartuchos magnum o semi-magnum ni, por supuesto, escopetas antiguas o desajustadas y siempre proteger la munición del calor. Algunas personas guardan los cartuchos que van a utilizar por la tarde, con muy buen criterio, en recipientes isotérmicos.

Buena idea porque una alta presión en recámara, aunque no llegue a ser peligrosa, como mínimo siempre deforma los perdigones y afecta muy negativamente al plomeo.