El cuarto de despiece

En canal:  Unos cazadores matan a tiros a cinco de sus perros y arrancan el ojo a su caballo por prohibir la caza en sus terrenos

Rumiado en:   laverdad.es y dailymail.co.uk

Vándalos indeseables

26 Enero, 2017 • Miscelánea

R. González firma una truculenta noticia aparecida ayer, 26 de enero, en laverdad.es, que se hace eco de la publicada en dailymail.co.uk. En ambas se describe cómo un grupo de desalmados matan y hieren de gravedad a unos animales domésticos. Unas acciones tan crueles se atribuyen a «un grupo de cazadores». ‘El matancero cacero’ saca el hacha de las palabras y se pone a trabajar porque… La información sobre caza y naturaleza que aparece en los medios de comunicación generalistas no siempre está contrastada y muestra todas las caras de un mismo hecho. En muchas ocasiones, las noticas que se publican en esos medios, ya sean impresos o digitales, muestran la tendencia de ofrecer una visión negativa de la caza y los cazadores. La sociedad que “consume” esas informaciones tergiversadas no hace sino alimentar la corriente anticaza y animalista que se expande por la sociedad urbanita y que crece como una bola de nieve… tendenciosa y mediatizada. CAZAWORLD ha creado ‘El cuarto de despiece’, un rincón donde sacaremos el hacha para desmenuzar con cierta sorna, cuando se pueda, esos textos que atentan contra la caza y la compresión racional de la naturaleza. ¡Que aproveche!

Un terrible suceso de maltrato animal ha conmocionado al mundo entero. Un grupo de cazadores ha matado a cinco perros y le ha arrancado el ojo a un caballo después de que la propietaria de una finca les prohibiera cazar en su terreno de Granada, según informa el diario Daily Mail.

¡Y horrendo, diríamos sin recato! No sabemos si ha perturbado al mundo entero o a media provincia granaína, pero lo que ha sucedido en una finca de la Sierra de Baza tiene nombre: crueldad. Y es penoso decirlo, pero en la raza humana hay seres que carecen de la propia humanidad que aparentemente conlleva la especie.

El brutal hecho que narra esta noticia se atribuye a «un grupo de cazadores» y aquí es cuando se produce el doble espanto. El primero, mayúsculo, por semejante acción que solamente unos vándalos pueden cometer; el segundo, no menos doloroso, que se diga que ha sido obra, vil y deleznable, de… cazadores.

El matancero no quiere entrar en detalles. Aunque ande entre mollas, vísceras, tajos y desolles, aborrece aquellas acciones que causan daño gratuito en animales. ¡Y las condena! Por eso, no entrará en cómo esos indeseables quitaron la vida a los perros ni cómo vejaron al rocín. Pero hete aquí que si abrimos en canal la noticia de marras nos encontramos con una vendetta. Por prohibir el acceso a una finca para cazar, ¿unos sujetos matan perros y sajan caballos? Sobra cualquier indecente comentario.

Illona Mitchell, que reside en la Sierra de Baza desde 2004 en una casa de campo con 173 hectáreas de terreno, siempre había permitido a los cazadores a entrar a sus tierras para cazar faisanes, ciervos, jabalíes o conejos, entre otras especies. Sin embargo, todo cambió cuando la mujer creó un refugio para animales en su propiedad y decidió prohibir la caza en mayo de 2016. A raíz de ese momento ella y su hija han sufrido todo tipo de intimidaciones y amenazas.

El Daily Mail cuenta —y González repite en La Verdad— que la señora Mitchell gastó unos ahorrillos para comprarse una buena parcela en plena sierra granadina, y añade que permitía entrar en su propiedad para cazar… hasta faisanes. Qué cosas, faisanes en los campos de Graná.

Dejando a un lado los bichos de pelo y pluma, resulta que la señora Mitchell hizo de su cachito un «refugio para animales» y «prohibió la caza». Joder con la señora Mitchell, ¡qué poderes! En todo caso, vedaría su terrenito y lo excluiría de otro acotado mayor. Pero no, esta señora «prohíbe la caza» y «crea refugios». Vamos , tanto o más que la administración.

Desde ese momento, parece ser que ciertos sujetos intimidaron a las Mitchell algo enojados porque ya no podían cazar en esas tierras de faisanes y conejos, ciervos y jabalíes. Es verdad, para qué negarlo, en esta vasta piel de toro hay mucho ansia metido en la caza, como garrapatas que se agarran al pellejo, que salen a los campos con el cazo de arrebañar y creyendo que todo es suyo.

Sus perros que habían sido rescatados, terminaron siendo asesinados por estos cazadores el pasado 7 de enero, cuando Mitchell se encontró a Dizzy, Coco, Maisie y Domingo con un disparo en la cabeza y a Jack con un disparo en el paladar. Incluso, un sexto perro ha desaparecido. Por si fuera poco, la sangre fría de estos hombres fue más allá y uno de los diez caballos fue maltratado y presentaba una profunda cuchillada en el ojo derecho.

El asunto llega a su punto álgido y más desagradable, al fin, cuando cinco perros pagan con su vida “el pato”, otro desaparece y un caballo recibe… sobran detalles. El tema es que muy directamente se atribuye a cazadores lo ocurrido.

Si lo dicen el Daily Mail y la señora Mitchell, si lo dicen González y el diario murciano, si lo dicen a coro y demás aspavientos, pues sí, los abyectos personajes que hicieron eso irían vestidos de verde o caqui los domingos. Digamos que sí, que pateaban los campos de la mujer inglesa con una escopeta y cartuchera hasta las cejas. Digamos que sí, que iban tras coloridos faisanes y jabalíes montanos. Pero digamos también, señores y señoras de la Gran Bretaña, señores y señoras de las tierras murcianas y andaluzas, señores y señoras de la entera España, que esos bárbaros no eran cazadores. Llevarían escopetas y licencia en sus carteras, que habría que verlo, pero ni son ni serán cazadores. Ni el gremio les quiere, diantres.

Además de la brutalidad contra los perros, uno de los diez caballos de Mitchell fue agredido y presentaba una profunda cuchillada en el ojo derecho.

Ya lo has dicho, González, no hinques más el diente, aunque bien es cierto que ese corte se lo podía haber dado a sí mismo el bellaco de dos patas que se lo dio al inocente cuadrúpedo.

Illona Mitchell quiere que se haga justicia y concienciar sobre esta terrible matanza que ha dejado atónitos a muchos.

Ahí estamos con Illona, ¡faltaría más!, esperando que la justicia pueda atrapar al grupo de vándalos que cometió tal atropello y darles un escarmiento severo. Con ganas nos quedaríamos de unas trazas de talión, pero civilizados somos y solamente pedimos que en este tipo de acciones, tan violentas como degeneradas, no se emplee el término cazador, ¡no!. Pueden recoger de nuestro lustroso castellano los de bárbaro, salvaje, gamberro, desalmado, sádico, despiadado, inhumano, sanguinario, bellaco, malvado, canalla, depravado o qué sé yo.

Aquí, una vez más, el hábito no hace al monje y es tan frívolo juzgar y demonizar que, miren ustedes por dónde, casi nunca aparece en prensa generalista que unos seres llamados cazadores hagan algo bueno, alguna acción encomiable. Eso no, que no se lee, porque llaman más la sangre y las ganas de j…

¿Han visto ustedes, lectores míos, que se satanice a los conductores porque un puñado de ellos den sucio y triste ejemplo durante la conducción? ¿Han comprobado si los medios generalistas azotan con tan mala voluntad a otros sectores en los que también puede cometerse más de un error? Pues no, ni nuestros colegas pescadores sufren la misma e indeseada presión.

Así que este matancero, con el hacha bajada y sobre la mesa de corte, solo pide respeto. Respeto a una imagen de muchos siglos de tradición y con mucho trasfondo detrás como para que ahora cuatro indeseables la ensucien y a ello le ayuden plumillas, o eso, que atienden solamente a tal o cual asociación. Respeto y nada de contaminación, por favor.

Y este respeto que pedimos, lo damos. Lo ofrecemos en esta entrega, cuando menos, ante el atroz acontecimiento que hace una semana nos sacudió a todos los seres de razón y corazón: otro sujeto de dos patas, que para mal nuestro se mostraba con ropa y pertrechos de cazador, cometió… un horror. Por respeto ante semejante tragedia, este matancero no ha querido destripar lo sucedido en Aspa y se ha visto forzado a irse hasta Baza. Localidades con las mismas letras donde han sucedido dos hechos que no tienen atisbo de comparación. Dos casos irracionales y dispares que, sin embargo, salpican, ensucian, afean y desacreditan la imagen del cazador. El resumen, con una sola palabra: dolor.

Y con este hachazo sobre la mesa cierro el cuarto y me voy dándoles la paz.

El matancero cacero

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