Una veterinaria explica los riesgos de humanizar a los animales

16 enero, 2019 • Noticias de caza

Hay prácticas en la humanización de los animales que perjudican su bienestar y salud, pudiéndoles provocar alteraciones de comportamiento y daños físicos.

Redacción | Está a la orden del día y es una realidad que nos rodea. La humanización de los animales cada vez se propaga por la sociedad debido al desconocimiento y a un animalismo creciente. Muchos animales domésticos se someten a la humanización que sus dueños hacen de ellos. Restaurantes de lujo para perros, fiestas de cumpleaños, clubes, peluquerías, tiendas de ropa y otros establecimientos responden a esta moda.

Perros y gatos disfrazados o animales silvestres en recuperación con pañales son algunos de los muchos ejemplos que se ven hoy en día por los ambientes urbanos.

Este fenómeno de humanización provoca perjuicios en los propios animales. Es una tendencia o hábito que hace que los animales adquiera costumbres que no son innatas en ellos, señala la veterinaria Emma Vilchez. «En el ambiente en el que habitualmente nos movemos, en España en general, no es necesario ni que vayan con botas de agua ni con trajes de neopreno», explica.

En casos en los que se abriga a los animales, Vilchez aclara que pueden producirse problemas de piel cubriendo el pelo, que no debe estar cubierto.

«Maltrato animal»

El fenómeno de humanización llega al extremo de la celebración de festividades, «invitando» a otros perros. La veterinaria explica que la socialización de los perros debe hacerse en la calle y no obligando a los animales a interactuar con los perros de los amigos del dueño.

El espacio que han ocupado las mascotas entre muchas personas hace que el trato que se les da, lejos de ser adecuado, convierta el cariño en una especie de «maltrato animal», señala el adiestrador canino César Millán. Si hay dueños de perros que tratan de manera desmesurada a sus mascotas, esto no quiere decir que sea buen trato. Millán explica que humanizar a los animales que pierdan su identidad, que se sientan frustrados, ansiosos e inseguros.

Emma Vilchez entiende entiende que en determinados casos de necesidad o situaciones extremas se pueda abrigar a un perro o animal, por ejemplo, para evitar una hipotermina. Dejarlos en residencias caninas cuando no se puedan atender es otra practica que no interfiere en su propio comportamiento. Pero vestirles o ponerles calzado para salir a la calle roza el esperpento.


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