Una gamberrada desbarata la repoblación de perdices en el coto de Monforte

28 Enero, 2017 • Noticias de caza

Los socios del coto lucense de Monforte están desolados. El proyecto de cría y posterior repoblación con perdiz roja se ha visto truncado por un gamberrada que ha dejado escapar las cuatrocientas perdices que estaban criando en las instalaciones adaptadas del campo de tiro de As Lamas. La rotura de la alambrada se ha producido esta semana, cuando las aves tenían ya once meses de vida y se iban a liberar pronto en unos terrenos con siembras de trigo, maíz y centeno. El presidente de la sociedad, Manuel Casares, dice que la zona que rodea los jaulones de aclimatación no está preparada para que sobrevivan las aves.

En el coto de caza de Monforte (Lugo) están asombrados e indignados con el ataque que sufrió esta semana el recinto en el que criaban las perdices que pretendían soltar para la próxima temporada. No saben si se trata de una simple gamberrada o de un agresión planificada con algún objetivo concreto, pero lo cierto es que les ha puesto patas arriba la planificación de toda su campaña cinegética. Las perdices que escaparon estaban siendo criadas por los socios del coto, en un método poco común ideado para mejorar los habitualmente pobres resultados de las sueltas controladas de este tipo de aves.

Algunas perdices rojas que se han escapado siguen rondando las intalaciones / Roi Fernández

Normalmente, los cotos de caza que organizan sueltas de perdices compran las aves ya adultas y las liberan directamente al final de la temporada. Muchas veces no se adaptan bien y cuando meses después empieza la siguiente campaña el resultado es que hay menos ejemplares en el monte de lo que cabría esperar.

En Monforte, esta vez habían decidido comprar las perdices jóvenes y criarlas al aire libre para que se adaptasen al clima. El año pasado cubrieron con una tela metálica una parte de las viejas instalaciones de tiro en As Lamas, en desuso desde hace años. Dejaron completamente cubiertos unos seiscientos metros cuadrados y los acondicionaron como campo de vuelo. Después fueron a Burgos a comprar una partida de cuatrocientas aves en un criadero de prestigio y se pusieron a alimentarlas.

El ataque a la alambrada debió de producirse esta misma semana, cuando las perdices tenían ya once meses de vida y los cazadores estaban a punto de soltarlas. Manuel Casares, el presidente del coto monfortino, asegura que eso no atenúa la catástrofe. «No es que no estuviesen listas para ser liberadas, que sí lo estaban —explica Casares—, es que la zona de Las Lamas no está preparada para que vivan». Las iban a soltar en los terrenos que el coto había roturado y plantado con trigo, maíz y centeno, el alimento tradicional de las perdices cuya desaparición del campo acabó por achicar la población gallega de perdices hasta prácticamente hacerla desaparecer. Los responsables del coto están furiosos con los responsables de lo que parece una gamberrada. Su presidente dice que están incluso dispuestos a pagar a cualquiera que les revele quién lo hizo, para así averiguar si hay alguna razón.

El de Monforte no es el único coto de la comarca que preparaba una suelta de perdices. Eso sí, ninguna de las demás sociedades de caza que las tienen previstas habían criado previamente las aves. Entre otras cosas, porque ninguna dispone de unas instalaciones que se puedan acondicionar como campo de vuelo, como las de As Lamas.

La sociedad Val de Lemos

El actual coto de Monforte, o tecor, de acuerdo con la denominación oficial vigente desde hace años, se basa en las estructuras y la masa social de la antigua sociedad de caza y pesca Val de Lemos. En la actualidad, el tecor de Monforte reúne a alrededor de trescientos socios

Los responsables del coto saben que quien quiera que cortase la alambrada del recinto de las perdices tuvo que hacerlo esta misma semana. Cuando el viernes se dieron cuenta, cerca de veinte perdices todavía seguían dentro. No les había dado tiempo a encontrar la salida. El resto han desaparecido o pululan por los caminos y descampados situados alrededor de las instalaciones de la sociedad de caza. Cada perdiz para sueltas viene constando entre diez y doce euros, pero en el coto no quieren hacer un balance económico, porque, dicen, habría que sumarle el tiempo de trabajo y el material que emplearon en su cría.

Los cazadores descartan que las perdices puedan sobrevivir durante los meses que quedan para la apertura de la próxima campaña, porque en As Lamas no tienen el alimento que les hace falta. En el coto estudian hacer una nueva compra de perdices que sumarán a las veinte que les quedan. Pero será en todo caso una cantidad menor y las adquirirán estarán criadas y listas para soltar, porque ya no hay margen para aclimatarlas como habían planeado.

Informa Carlos Cortés para lavozdegalicia.es

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