Un seguimiento de 14 años de la perdiz roja muestra que aún puede recuperarse

12 agosto, 2016 • Información de interés

La perdiz roja llegó a ser una especie muy abundante en la Península Ibérica, sin embargo hoy es «rara de ver». Ahora, científicos de la Universidad de Lleida han hecho un seguimiento durante 14 años a casi 14.000 ejemplares silvestres con el objetivo de mejorar su gestión y convencidos de su recuperación.

perdiz roja

Los resultados de esta investigación, realizada en el Campo de Montiel (Castilla La Mancha), se publican en la revista Plos One, en un artículo liderado por Jesús Nadal (Universidad de Lleida), para quien la perdiz roja («Alectoris rufa») es un «tesoro autóctono de nuestra naturaleza y cultura que hoy subsiste de forma marginal».

Estudios anteriores ya habían puesto de manifiesto cómo estas poblaciones están en declive en la mayoría de los agrosistemas peninsulares (sistemas mixtos en los que la meteorología y el uso que el hombre hace de la tierra y agua cambian sus condiciones, por ejemplo la abundancia de saltamontes o semillas silvestres).

Precisamente, la reducción del número de ejemplares de la perdiz roja se debe a esas transformaciones agrarias.

Hasta este trabajo, explica a Efe Nadal, no se había analizado cómo era la dinámica de las poblaciones en hábitats cuidados, que reúnen y mantienen los recursos que precisa la perdiz roja para sobrevivir -agua potable, comida o refugio-, y que eran típicos del pasado.

Esto es lo que ha buscado este estudio, en el que se hizo seguimiento a 13.813 perdices machos y hembras que habitan en el Campo de Montiel, donde existe un hábitat cuidado (en concreto se trabajó en la finca privada Las Ensanchas).

Así, constataron, entre otras cosas, que en los años que la adversidad climática reduce la producción neta primaria del agrosistema -variación en el número, por ejemplo de escarabajos o de flores-, la reproducción de las perdices fracasa.

En este sentido, el trabajo propone que se ajusten los planes de caza a las condiciones particulares de cada temporada.

Según la investigación, la calidad del hábitat, la estructura de la población y el impacto de la predación también afectan al éxito reproductor: si se controla la estructura de la población de forma que la razón de sexos sea equilibrada, el potencial reproductor aumenta y por tanto las posibilidades de éxito.

Otra de las conclusiones es que la correcta gestión beneficia la biodiversidad y producción de riqueza natural del agrosistema.

Por eso, en el lugar donde se hizo esta investigación están presentes muchas especies amenazadas o que han desaparecido de otros hábitats, como el águila imperial ibérica o el lince ibérico.

Para Nadal, este tipo de trabajo, si se hace sobre una especie que hace poco era muy abundante y hoy es rara, «es un buen indicador de nuestra calidad de vida» y si además es sobre una de las últimas poblaciones que se han conservado en buen estado, «nos informa de cómo era aquello que hemos perdido y aún estamos a tiempo de recuperar».

Informa: eldiario.es


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