Un estudio alerta sobre el incremento de ataques de osos pardos a humanos

14 junio, 2019 • Actualidad

El estudio cuantifica 664 ataques entre 2000 y 2015, siendo los más frecuentes los ataques defensivos de hembras con crías.

No hay una relación directa entre la caza y el número de ataques a humanos por parte de estos animales.

Redacción | Un estudio realizado por la Universidad de Oviedo ha resaltado el aumento de los ataques de oso a personas. El estudio ha sido realizado a través de Giulia Bombieri, de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad, y por la Estación Biológica de Doñana-CSIC.

En total se han registrado un total de 664 ataques entre 2000 y 2015, siendo mortales el 14% de ellos. En Europa se produjeron 291; en Norteamérica, 183, produciéndose los 190 restantes en Asia.

Causas de estos ataques

El estudio muestra un aumento de los encuentros físicos entre osos y humanos, probablemente motivados por el crecimiento de la población de osos, la expansión humana y una mayor accesibilidad a las áreas oseras.

La causa más frecuente registrada han sido los ataques defensivos de osas con crías, suponiendo estos el 47% del total. Los encuentros de humanos con osos a corta distancia suponen el motivo del 20% de los taques. La presencia de perros ha provocado el 17%, suponiendo la presencia de ejemplares heridos o atrapados el 10%. Por último, los ataques relacionados con depredación componen el 5% restante.

Los resultados también han revelado unos índices de ataques muy similares entre zonas donde el oso es objeto de caza frente a zonas donde no lo es. Esto explica que no hay una relación directa entre la caza y el número de ataques a humanos por parte de estos animales.

Apuesta por la concienciación

Ante este tipo de ataques y teniendo en cuenta que muchos de ellos se podrían  relacionar con negligencias humanas, los responsables del estudio han apostado por establecer campañas de prevención y sensibilización. Algunos de los comportamientos idóneos para evitar este tipo de situaciones podrían ser no caminar solo fuera de los caminos habituales, llevar a los perros atados o no perseguir a un oso en un lance de caza. Hacer ruido, especialmente en zonas de densa vegetación, o ir en grupo, ayudan a avisar a los osos de nuestra presencia y reducen la probabilidad de sorprenderlos a corta distancia.

Osos en las montañas leonesas.

Por otro lado, también apuestan por aislar al paso de humanos algunas zonas de cría de osos en la época en la que las osas pueden ser más agresivas por proteger a sus oseznos.

El oso en España

En nuestro país aún no se ha registrado ningún ataque a seres humanos causado por osos. A pesar de ello, y mientras se lucha por la conservación y expansión de la especie, su convivencia con el ser humano, en especial con el sector ganadero, está originando bastantes problemas no dejan de generar polémica en el sector, aunque no son tan problemáticos como sucede con el lobo.

Prueba de ello ha sido la reciente crisis entre Francia y España por el ataque al ganado de una osa liberada por el país vecino. Claverie, que es como se llama la osa, tiene como costumbre cruzar la frontera para atacar a ovejas que se encuentran en los montes navarros.

Otro capítulo reciente de oposición a la expansión del oso por parte de nuestros ganaderos fue cuando el pasado mes de diciembre un buen número de mujeres ganaderas se manifestaron en Huesca contra la reintroducción del oso y el lobo en el territorio. Según ellas, la introducción de estas especies llevará a la ruina al sector ganadero.


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