Satisfactoria temporada de monterías en Córdoba mientras la menor «va en caída»

14 febrero, 2017 • Noticias de caza

La provincia de Córdoba cuenta con más de 70.000 cazadores y el año pasado emitió más de 51.000 licencias de caza que supusieron unos ingresos de 652.015 €. Esta temporada, según la Federación Andaluza de Caza, las monterías han cosechado resultados satisfactorios mientras que la caza menor «va en caída». Sobre la perdiz roja, la federación ha reclamado que se ponga en marcha un programa Life para este ave con el objetivo de asegurar su supervivencia.

La temporada de caza se despidió el pasado domingo, 12 de febrero, con «buenos» resultados en la modalidad mayor pero con unas perspectivas nada halagüeñas en el apartado de caza menor y, sobre todo, con varias demandas por parte de la Federación Andaluza de Cazadores, entre ellas que la Consejería de Medio Ambiente apruebe «de una vez por todas» el reglamento de ordenación de esta actividad y que se ponga en marcha un programa de conservación para la perdiz roja. Así lo demandó ayer Francisco Javier Cano, el delegado en Córdoba de un colectivo que cuenta con 16.000 asociados en la provincia, de los que el 80% practica la caza menor y el restante 20%, la mayor, aunque en gran número de casos se solapan las licencias.

En Córdoba existen 1.469 cotos, 1.204 de caza menor y 265 de caza mayor, lo que supone una superficie de más de un millón de hectáreas dedicadas a esta actividad. En la provincia, además, existe un censo de casi 70.000 cazadores y 50.000 pescadores y el año pasado se emitieron más de 51.000 licencias, que supusieron unos ingresos totales de más de 652.015 euros.

La temporada de caza mayor arrancó el pasado 15 de octubre y aunque en principio las perspectivas no eran positivas, el resultado ha sido «bueno», reconoció Cano. A falta de conocer el número exacto de monterías autorizadas y de trofeos, el responsable de la federación destacó que han aumentado y que esta modalidad va “al alza”, de manera que Córdoba ya está consolidada como un «lugar privilegiado en el conjunto de Andalucía y de España».

Es un territorio «cinegéticamente muy rico» con unas «fincas buenísimas» en toda Sierra Morena, desde Hornachuelos hasta Cardeña. Y no sólo en las comarcas del Norte, pues en territorio de campiña también han empezado a verse jabalíes, confirmó Cano. Así, en el entorno del pantano de Cordobilla, en el término municipal de Puente Genil, ya se ha podido practicar el aguardo del jabalí.

Debido a esta «riqueza», Cano urgió a la Consejería de Medio Ambiente a darle el visto bueno al reglamento de ordenación de la caza para que esté en vigor en la próxima temporada 2017-2018. El documento ayudaría a aclarar jurídicamente asuntos como los puestos dobles en las monterías; modalidades que permanecen en un «limbo legal» como la perdiz con reclamo o la de perro de madriguera, o los planes técnicos de las fincas. «Es una herramienta muy necesaria que no debería retrasarse más», urgió el portavoz de la federación andaluza.

La otra gran demanda del sector se refiere a la caza menor, una práctica que va «para abajo y que acarrea numerosos problemas». El principal, que la agricultura que mayoritariamente se practica en la provincia es intensiva, con la consecuente pérdida de diversidad que acarrea. El efecto más inmediato ha sido la disminución de ejemplares de perdiz roja, una de las especies predilectas en esta modalidad. «Si hace unos años Medio Ambiente permitía que cada cazador capturara cuatro ejemplares por día de veda, ahora se ha reducido a dos», dijo Cano. Y, pese a estos datos, la campiña cordobesa todavía es uno de los escenarios donde este ejemplar pervive.

La Federación de Caza, no obstante, ha reclamado que se ponga en marcha un programa Life para este ave con el objetivo de asegurar su supervivencia, a semejanza del que se desarrolla para la conservación del lince. En los últimos meses, además, los cazadores han llevado a cabo la campaña SOS Perdiz, con la que han querido llamar la atención sobre la situación en la que se encuentra el hábitat en el que crece, amenazado por prácticas agrarias poco compatibles con el medio ambiente.

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