Póker de zorzales: el vídeo de caza que resume una jornada para el recuerdo

22 marzo, 2020 • Caza Menor

El azar y la destreza con la escopeta de este cazador hacen que esta jornada de caza de zorzales sea para el recuerdo

Redacción | Hay jugadas que son maestras. El azar y saber jugar las cartas ayudan a conseguir una mano triunfadora, como ayuda en la caza al paso saber elegir un puesto y después ser diestro con la escopeta. Es la suerte y el saber hacer. Hay quienes consiguen un póker de ases en la mesa, pero pocos son los cazadores que consiguen juntar las cuatro especies de zorzales en la percha. Esta historia va más allá de un juego porque es pasión, la de cazar zorzales, y esta vez asistimos a una inolvidable jornada llena de seducción. ¡Logramos un póker de zorzales!

La mañana cerrada y con apenas movimiento no sería augurio del resultado final. José Luis Álvarez, que caza en este acotado desde hace cinco temporadas, lo sabía. Despuntó el día y apenas se escuchaban lejanos algunos cantos. El cazador llenó sus bolsillos de cartuchos JG Caza de 32 gramos y perdigón del 8. Se parapetó detrás de una naciente sabina que le permitiera recibir a los pájaros y se clavó con su Beretta 687, con choques de tres y una estrella, en los brazos. Algún zorzal solitario arrancó los primeros disparos. Lo bueno, sin embargo, estaba por llegar.

Cuatro especies de zorzal: común, alirrojo, charlo y real

Zorzales de cuatro especies

José Luis y Julián, su tío, esperaban recibir una oleada de zorzales en este mar de sabinas. Ambos cazan en este acotado desde hace cinco años y repiten cada temporada porque es un hábitat idóneo que reúne a las cuatro especies invernantes en la Península Ibérica: zorzal común (Turdus philomelos), zorzal real (T. pilaris), zorzal alirrojo (T. iliacus) y zorzal charlo (T. viscivorus). Un gran aliciente para cualquier zorzalero.

La variedad de zorzales es tal que, en los primeros cuatro pájaros cobrados, José Luis ya reunía en la percha real, alirrojo y común. De hecho, el trasiego de aves se alternaba entre los vuelos grupales de reales y alirrojos, los más abundantes este día, junto a los solitarios zorzales comunes y menos frecuentes charlos.

La tónica dominante fue pájaros a alturas medias y largas, lo que permitió ver algunos lances que solo un buen tirador puede repetir una y otra vez. La percha iba cogiendo forma y peso con los zorzales reales, alirrojos y comunes que José Luis iba cobrando conforme avanzaba la mañana. Estaban tres de las cuatro especies, pero la jugada maestra se hacía esperar.

Un cazador cobra un zorzal común abatido

Póker de zorzales

El zorzal se delata por el pico y en esta jornada de caza se pudieron escuchar los cuatro cantos. El común hace en vuelo un característico chip-chip; el alirrojo emite un chasquido o canto que simula un gorjeo; el real se caracteriza por una serie de carraspeos o chasqueos que suenan como un shak-shak-shaaak, que recuerdan a una cinta magnética atascada; y el charlo emite sonidos secos en vuelo, como un traqueteo a modo de shrrrr-r-r-r. Las cuatro especies pertenecen a la familia de túrdidos, que engloba a numerosas especies de zorzales, mirlos y tordos, y se caracterizan por ser aves de cantos melodiosos.

Conforme José Luis iba capturando unos y otros, las diferencias morfológicas se hacían patentes. El tamaño y la coloración del plumaje se notaba con el pájaro en mano y hacía la percha más colorida. Comunes y alirrojos son similares en tamaño y plumaje, con salvedades, mientras que charlos y reales son de mayor tamaño, siendo estos últimos los más vistosos de plumaje.

La abundancia de bandos de reales y algunos de alirrojos, sumado a la buena puntería de José Luis, hicieron que la percha se fuera llenando de estas especies, salpicada con algunos comunes. El zorzal charlo, por el contrario, se resistía, pero el cazador pudo culminar un lance sobre esta especie para conseguir la percha soñada: el póker de ases con las cuatro variedades de zorzales ibéricos. ¡José Luis había logrado un póker de zorzales! «Un lujazo», afirmó.

Dos cazadores con una buena percha de zorzales

Con los buches llenos

«¡Ahí te van esos!», «¿Qué te ha pasado con ese?» o «¡Vamos!» eran intercambios de ánimos y reproches con humor entre José Luis y Julián en esta jornada zorzalera de abundantes tiros y perchas crecientes. Tal fue el ajetreo de pájaros que no hubo tiempo para echar el taco. Y es que la mañana de caza se estiró hasta la hora de comer, porque las aves primero fueron en una dirección y al rato volvieron de regreso, llevando en sus buches los gálbulos de las sabinas, siendo estos quizá los atrayentes que hacen llegar a esta zona cada invierno a miles de zorzales de las cuatro especies.

Cuando apenas tenía 10 años, José Luis agarraba la mano de su padre para ir de caza al zorzal. Ha mamado esta modalidad y sigue, cada invierno, asegurándose un puesto junto a su tío Julián en una de las mejores áreas para esta caza en España.

Esta jornada ha sido redonda. Percha abultada y póker de ases, de zorzales La destreza con el tiro de escopeta y el golpe de azar han hecho que la mañana de caza al paso quede en el recuerdo. Todavía resuenan los disparos y queda ese olor a pólvora que no se olvida.


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