Perros antifurtivos para proteger la fauna salvaje en la sabana africana

26 marzo, 2018 • Miscelánea

Uno de los perros entrenados olfatea el rastro de furtivos / Yasuyoshi Chiba-AFP

La reserva Masái Mara en Kenia dispone de una unidad de perros entrenados para detectar furtivos que ha permitido reducir esta amenaza para la supervivencia de la fauna salvaje.

Shakaria es un sabueso de cinco meses de edad que rastrea olor humano entre las altas hierbas de la sabana de la reserva Maasai Mara de Kenia. Concretamente, su tarea es encontrar a furtivos.

Este perro es el mejor de los cinco canes entrenados por expertos estadounidenses para unirse a la unidad de perros rastreadores, que se han convertido en una herramienta crucial en la lucha contra el furtivismo.

En el Triángulo Mara, un vasto ecosistema situada entre Kenia y el Serengeti de Tanzania, hay más de un millón de ñus, y decenas de miles de otros animales que cruzan esta región en su migración anual, atrayendo a hordas de turistas, pero también furtivos que buscan un objetivo fácil.

Lema Langas, un masai de la comunidad local y el guardián de esta unidad canina, asegura que el furtivismo es el principal desafío en el parque. Los furtivos matan animales salvajes para el comercio de su carne que se comercializa como carne seca a Uganda, Ruanda y otros países africanos. “Gacelas, impalas, jirafas, búfalos, y durante la temporada de migración cuando los ñus están aquí, se convierten en un objetivo fácil. Los furtivos ponen trampas de alambre, persiguen los animales en los valles y usan machetes para cortarlos”, explica Langas.

Pero más allá de los animales que se matan por su carne, los elefantes, leones y otros miembros de los famosos ‘cinco grandes’ también son víctimas de las trampas de los furtivos.

Durante la temporada de migración, en julio y agosto, los vigilantes encuentran miles de trampas mortales instaladas en el parque, y Langas recuerda haber eliminado 511 en un solo día el año pasado.

En el Triángulo Mara existen equipos humanos dedicados a detectar y perseguir los furtivos, pero las bastas praderas necesitaban de una ayuda extra. Es por eso, que en 2009 se introdujo, por primera vez, dos perros rastreadores.

La unidad ahora está compuesta por cuatro perros rastreadores y dos más entrenados específicamente para olfatear marfil y armas en las entradas al parque.

”Usan sus narices para ver, no como nosotros, que usamos los ojos. Nosotros, a veces, no podemos ver la huella de los furtivos… pero cuando sospechamos que los furtivos han pasado por aquí permitimos que el perro siga el rastro y así podemos encontrarlos”, explica Langas.

Los nuevos cachorros, que se convertirán en anti-furtivos, están siendo entrenados por los ex oficiales de policía Linda Porter y su esposo John Lutenberg, expertos durante décadas entrenando perros que buscan presos fugitivos en Estados Unidos.

La pareja trajo desde Estados Unidos a Kenia en 2009 los dos primeros perros, sin embargo, uno estaba tan aterrorizado por todos los olores inusuales que afectaron su rastreo. La nueva cosecha de cachorros nació en Kenia y Porter asegura que están progresando muy rápidamente.

La unidad de perros antifurtivos está compuesta por cuatro perros rastreadores / Yasuyoshi Chiba-AFP

La gran amenaza del furtivismo

A finales de los años noventa, el Triángulo de Mara, que constituye un tercio de toda la reserva, el furtivismo desenfrenada y la inseguridad era una problemática dificil de atajar. Un vigilante recuerda “a los turistas robados, despojados y arrojados al lado del camino”.

Cuando la gestión de la reserva fue asumida por Mara Conservancy, una asociación público-privada con la comunidad Maasai local, la vigilancia y la seguridad aumentaron.

Ahora, la unidad de perros rastreadores ha permitido reducir el furtivismo diurno. Otras tecnologías, como el uso de una cámara termográfica, han ayudado a rastrear a los furtivos durante la noche.

Además, el uso de exploradores comunitarios y espías privados ha asfixiado las bandas locales de furtivismo en el lado keniano de la frontera, y Langas asegura que la mayoría del furtivismo que hay ahora ocurre en la frontera casi invisible entre Kenia y Tanzania.

“Somos la primera línea de defensa de Tanzania. Prevenimos que ingresen furtivos al lado de Kenia”, dijo Asuka Takita, un veterinario japonés de habla suajili, y que ayudó a iniciar la unidad canina. “Todavía hay mucho trabajo por hacer, pero hemos atrapado a más de 4.000 furtivos en los últimos 18 años”, dijo.

Informa Neus Palou para lavanguardia.com


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