El cuarto de despiece

En canal:  Un jabalí sin hocico abandonado, nuevo caso «claro» de maltrato animal en Albacete

Rumiado en:   eldiario.es

Pero qué morro

9 febrero, 2017 • Miscelánea

Lourdes Cifuentes firma esta noticia publicada por diario.es en la que se describe un caso de triste y posible furtivismo, pero que se empaña y adorna para tachar a la caza de acto de maltrato gratuito hacia los animales. ‘El matancero cacero’ saca el hacha de las palabras y se pone a trabajar porque… La información sobre caza y naturaleza que aparece en los medios de comunicación generalistas no siempre está contrastada y muestra todas las caras de un mismo hecho. En muchas ocasiones, las noticas que se publican en esos medios, ya sean impresos o digitales, muestran la tendencia de ofrecer una visión negativa de la caza y los cazadores. La sociedad que “consume” esas informaciones tergiversadas no hace sino alimentar la corriente anticaza y animalista que se expande por la sociedad urbanita y que crece como una bola de nieve… tendenciosa y mediatizada. CAZAWORLD ha creado ‘El cuarto de despiece’, un rincón donde sacaremos el hacha para desmenuzar con cierta sorna, cuando se pueda, esos textos que atentan contra la caza y la compresión racional de la naturaleza. ¡Que aproveche!

 

Los restos de un jabalí sin hocico fueron encontrados en un descampado de Albacete capital este pasado lunes. La Fundación Alma Animal ha asegurado que el cadáver del animal mostraba también «signos visibles de maltrato» y que hubo testigos que vieron a dos hombres arrojando el cuerpo desde un vehículo «como si de un saco de escombros se tratara». 

Un claro caso de furtivismo, sí señor. Dos hombres o tipejos dejan abandonado el cuerpo de un jabalí sin el morro y lo que asoma por él: iban a por amoladeras y navajas y fue lo que se llevaron. Pero hete aquí que los ‘miembros y miembras’ de la Fundación Alma Animal lo vieron o, al menos, encontraron el jabalí.

Dicen que el animal mostraba «signos visibles de maltrato». Hay que ser ridículo y amanerado para decir tal cosa. Estando muerto, lo demás es adorno gratuito. Tengan por seguro los ilustres miembros y miembras de la agrupación vegana, que lo es, que cuando los dos sujetos cortaron el morro al verraco, ya había expirado.

Luego dicen que lo arrojaron del vehículo como si fuera «un saco de escombros». No, no era desprecio ninguno; era que salían de najas para evitar que nadie les viera.

Resumiendo, dos furtivos matan un jabalí, le cortan la jeta para llevarse los dientes y luego, según los ‘testigos y testigas’, se lo llevan a un descampado a las afueras de Albacete para dejarlo allí abandonado. No es necesario ser muy sesudo para comprender que algo no cuadra en la información o en los hechos, porque ni un lelo furtivo saja el morro de un guarro para llevárselo luego a otro lugar y dejarlo allí tirado. Y como los furtivos son una especie de seres que no suelen ser mentecatos y sí descarados, queremos creer que lo del lanzamiento del «saco de escombros» entra dentro del dramatismo adornado que los anticaza utilizan para ensuciar los acontecimientos. «Hubo testigos…». ¡Quién lo sabrá!

Según los datos del colectivo animalista, el hecho ocurrió el sábado 4 de febrero, «escasas» horas antes de la manifestación que también se convocó en Albacete. La fundación también señala que los hechos son un «claro ejemplo» de lo que significa la caza. «Asesinar por diversión, maltrato y muertes innecesarias», en resumen. Por otro lado, aseguran que no se trata de un caso aislado y piden a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que investiguen y tomen medidas contra los culpables. «La caza mata anualmente millones de animales que querían seguir viviendo».

¡Pintiparado! Horas previas a la manifestación anticaza… La cosa no puede salpimentarse mejor: un descampado, dos anónimos que actúan con premeditación y desfachatez, un animal vejado y «unos testigos». Ya tenemos candela para prender.

En estas estamos, cuando la Fundación Alma Animal espeta o escupe, que vienen a ser cosa parecida, que los hechos son un «claro ejemplo» de lo que es la caza. ¡Por Tutatis y Belcebú! Semejante majadería repleta de simplificación y malasombra solo puede salir de una boca que busca hacer daño. Si no, imaginen ustedes a qué viene comparar y asemejar el acto reprochable de un par de bárbaros con el ejercicio de la caza. Lo que sigue en el texto entra dentro de la escatología que asoma por las bocas de estos miembros y miembras del mundo animalista, claro ejemplo de deyecciones verbales. ¡Y van y piden a las fuerzas patrias que busquen a los culpables! Miren ustedes, almas de cántaro, los cazadores somos los primeros que queremos erradicar cualquier acto de furtivismo y desprecio de los animales que cazamos o de cualquier otro. Eso de meterlo todo en el mismo saco del que saldrán los insultos y la campaña de desprecio, esa que trabaja diariamente el grupúsculo de los anticaza, es la fácil tarea de emponzoñar lo ajeno con mucha artillería, pero de esa que hace mucho ruido y poca sustancia argumental tiene.

Y ahora, redoblen los tambores, el cierre de este párrafo es máximo, colosal: «La caza mata anualmente millones de animales que querían seguir viviendo». ¡Válgame Darwin de dónde ha salido esta gente! Pero cómo que los animales «quieren» o dejan de querer. ¿Los animales tienen voluntad, deseos o intenciones? Soberana estupidez no tiene por dónde meterle el hacha de las palabras. Miren ustedes que lo intento, pero toca, no ya hueso, sino la sesera más lerda que pueda concebirse… Y se concibió, sí. Al “miembro o miembra” que dijo esto lo parió su madre, pero la sociedad y quién sabe qué memeces han hecho lo demás. ¡Veganos del alma, los animales ni desean ni quieren: sobreviven! El acto inherente de perpetuar la especie que tiene todo ser vivo irracional sobre la tierra es lo que le hace vivir. Es decir, la supervivencia rige la naturaleza, pero no las ganas de vivir.

En fin, esta última frase quedará grabada en las paredes de este cuarto de despiece como un lema y leitmotiv para seguir dando hachazos. Hay que enmarcarla, ¡carajo!

Equo también ha señalado que se trata de un caso «muy claro» de maltrato animal, según han afirmado a Albacete Capital. La formación verde, que es parte también de Ganemos Albacete, ha lamentado la forma en que se recogieron los restos, ya que «no han contemplado ni siquiera la posibilidad de que se tratara de un caso de maltrato animal con atentado para la salud pública», han criticado. Por eso, se preguntan por qué no se llamó al Seprona, aunque puntualizan que la legislación «no obliga» a contactar al cuerpo.

Fundación Alma Animal, Equo, Ganemos Albacete… La ristra de fuentes que la firmante Cifuentes ha elegido para documentare sobre el hecho cojea más que una mesa de dos patas. Si no fuera tan tendenciosa la recopilación, que no se completa con el testimonio de cazadores, agentes del Seprona o algún técnico del consistorio, no parecería hecho adrede.

Luego juntan «maltrato animal» y «atentado a la salud pública». Maltrato animal es otorgar a un animal cualidades humanas y tratarlo como tal, y el atentado a la salud… mental puede venir de las declaraciones de algunas personas, ciertamente insensatas.

Según Ganemos Albacete, el servicio municipal de Medioambiente ha asegurado que no es la primera vez que ocurren sucesos de este tipo que llegan a ser «algo normal». “Mostramos nuestro más absoluta repulsa a lo sucedido en la capital de la provincia donde ni la Policía Local sabe cómo actuar desconociendo la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, del Código Penal, referida a delitos relativos a la protección de la flora, fauna y animales domésticos. En ese articulado se habla de que el maltrato animal es un delito”, afirman desde Equo Albacete.

O sea, que el furtivismo en Albacete es «algo normal». Pues muy mal. Criticamos que se hagan ese tipo de actos con los animales, pero tachar estas acciones de normales no deja de ser echar leña a un fuego que no quieren que se apague: el discurso de salpicar y echar mierda a la caza. O sea, más de lo mismo. La vida, decía Iglesias, sigue igual.

Acabemos. Ya que vamos de leyes, de normas, de reglas, de razones… que la normativa vigente sea la herramienta que la autoridad utilice contra quien cometa actos ilegales, delictivos, crueles; que el periodismo huya de la parcialidad y contraste lo noticiable, y ya por último, aunque no menos importante, que la sensatez y el raciocinio aterrice sobre las testeras de algunos y algunas que andan flotando en su mundo de ensueño e irrealidad en el que un hombre y un animal son tal para cual.

Y con este hachazo sobre la mesa cierro el cuarto y me voy dándoles la paz.

El matancero cacero


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