Nuevos ataques de lobos en Liébana

26 enero, 2017 • Actualidad

Los ganaderos cántabros siguen sobrellevando los ataques del lobo a sus rebaños de ovejas y cabras. Los últimos ataques se han producido en las localidades de Avellanedo y Pesaguero, donde los lobos han matado cabras y ovejas tan cerca de los pueblos que los vecinos han podido verlos sin poder evitarlos. Algunos ganaderos afectados dicen que «si no se soluciona esta situación, los pueblos se van a quedar vacíos». El alcalde de Pesaguero, Vicente Vélez, señala que «el problema» del lobo en el municipio es insostenible.

El lobo ha vuelto a atacar al ganado en Liébana (Cantabria). Esta vez ha matado cabras y ovejas en las localidades de Avellanedo y de Pesaguero y en los dos lugares los ataques se han producido tan cerca de las casas de los pueblos, que han sido los propios ganaderos y los vecinos los que han podido ver cómo, a plena luz del día, el lobo se acercaba hasta las fincas y las cuadras para lograr su objetivo.

Los Salceda, padre e hijo, con una oveja de un ataque anterior / Pedro Álvarez

En la localidad de Pesaguero, Juan Luís Salceda, joven ganadero, ha perdido una cabra el pasado viernes atacada por el lobo. «Fue encima de casa cuando se produjo el ataque. No pudimos hacer nada. El domingo, volvió a intentarlo y pude ver cómo entraba al ganado, también muy cerca de casa, pero esta vez pude espantarlo». Salceda, que ya sabe lo que es perder ganado por ataques de lobo, reconoce que «así no podemos seguir los pocos ganaderos que seguimos en a actividad en el municipio. Si las autoridades no adoptan soluciones, es incompatible tener una explotación ganadera si tenemos que sufrir la presencia continua del lobo en nuestros pueblos». En el mismo pueblo, el también ganadero José Arseli Gómez, perdió otra cabra cerca de las casas, que fue atacada por el lobo en la noche del pasado domingo. «La cabra estaba agonizando. Los perros ladraban mucho y cuando se llegó al lugar donde se encontraba, ya no había nada que hacer».

Cerca de Pesaguero, en el pueblo de Avellanedo, otro joven ganadero, Miguel Cagigal, perdía una oveja, que fue arrastrada hasta la parte de abajo de la localidad. Cagigal, que también sabe lo que es perder ganado por ataques de lobo, reconoce que «así no se puede tener una explotación ganadera. Cada vez hay mayor número de lobos y se acercan más hasta las casas de los pueblos. Si no se soluciona esta situación, los pueblos se van a quedar vacíos. Aquí no hay futuro».

Froilán Robledo, es otro joven ganadero de la localidad de Valdeprado, que lleva sufriendo daños en su ganado los dos últimos años. «Tengo un rebaño de 27 ovejas y hay que estar todos los días con ellas de la mañana a la noche, para evitar que las ataquen los lobos, y más teniendo en cuenta que tengo ovejas paridas y otras que van a parir». Robledo, se muestra decepcionado por la situación, ya que «he perdido ocho ovejas el pasado año y otras ocho el anterior, y tres de ellas me las mataron de noche en el corral de casa. El último ataque fue el pasado mes de diciembre, perdiendo una oveja». El ganadero ha sido testigo de cómo cada vez con mayor frecuencia el lobo está llegado al pueblo. «La pasada semana salí de noche a la puerta de casa y vi cómo se acercaba un lobo a la cuadra, siguiendo el rastro que habían dejado las ovejas que bajé al atardecer. Es difícil describir la impotencia que uno siente, cuando ve que quiere seguir en la profesión que han trabajado toda una vida mis padres, y poco a poco va desapareciendo el ganado que tienes. De continuar así esta situación, habrá que abandonar».

Vicente Vélez, alcalde de Pesaguero, después de conocer los daños que están sufriendo en el ganado los vecinos de su municipio, se ha puesto en contacto con la Consejería de Medio Rural. «Esto es un problema insostenible en el municipio. Pesaguero es un municipio que cada vez sufre más la falta de población, y lo que no podemos consentir es que los pocos ganaderos jóvenes que se quieren quedar en los pueblos, abandonen las explotaciones por los ataques de los lobos a su cabaña ganadera. Hay que de una vez por todas tomar una solución. No puede ser que los lobos se paseen por los pueblos como lo están haciendo. Por este motivo, he enviado un correo electrónico a la Consejería para que autoricen una batida en el municipio urgentemente».

Informa Pedro Álvarez para eldiariomontanes.es

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