Los sorprendentes cambios en la migración de las palomas torcaces

19 noviembre, 2018 • Noticias de caza

Desde hace dos décadas, la paloma ha ido variando sus costumbres migratorias y el fenómeno conocido como pasa, en el que el ave viaja desde el norte de Europa hasta el sudoeste peninsular, ha cambiado en los pasos palomeros.

Cuando llegaba el día del Pilar, comenzaba un mes apasionante para los cazadores de palomas en Navarra. Hasta mediados de noviembre, millones de aves cruzaban los Pirineos por las cuatro zonas más propicias para ello, repartiéndose en el calendario para que prácticamente todos los días, bandadas de torcaces asomaran por los cielos de la Comunidad Foral.

Pero esta situación ya no se da actualmente. Desde hace dos décadas, la paloma ha ido variando sus costumbres migratorias y el fenómeno conocido como pasa, en el que el ave viaja desde el norte de Europa hasta Portugal en busca de alimento para el invierno, ha mermado en los puestos navarros, desde Irati, el más oriental, hasta Valcarlos, Quinto Real y Etxalar, donde desde hace siglos se caza con red.

Este año, en Irati apenas han cruzado ejemplares, mientras que en Valcarlos solo se han registrado un par de jornadas de fuga importante, en las que enormes bandos de palomas, de alrededor de 10.000 aves, surcaban el territorio navarro a una altura considerable, haciendo imposible la labor de los cazadores, resignados a mirarlas con prismáticos y a admirar desde la distancia la belleza de esta migración.

Según los relatos de los que durante este mes se apostan en los puntos tradicionales de paso de la geografía foral, las palomas entran por el Pirineo cuando sopla viento del norte, lo que hace que vuelen a gran altura. El propicio para la caza es el viento palomero, el que procede del sur y que resulta ideal para que las aves desciendan y accedan por los montes ofreciendo oportunidades de captura.

Lo explica José J. Lavilla, que cuenta cómo el 23 de octubre fue un día espectacular: “Cantidad de bandadas enormes cruzaron Ibañeta y se escaparon por la zona de Itoiz y Lumbier en dirección hacia La Rioja. Desde las 10.30 hasta las 13 horas, fue seguido, con cuerdas interminables de palomas”. Según los conteos de Gifs-France, pasaron por Ibañeta 1.054.078 palomas. Pero solo en un par de jornadas, dejando a los cazadores estupefactos ante el cambio de patrones que están protagonizando las torcaces.

Pasa y contrapasa en el mismo día

¿Dónde están las palomas? ¿Siguen migrando al sur? ¿Por dónde cruzan los Pirineos? Son cuestiones que la Federación Navarra de Caza lleva preguntándose los últimos años. Para tratar de responderlas, contactó con un grupo de amantes de la paloma denominado Cazanetpasapaloma, en el que a través de comunicaciones por WhatsApp se van avisando desde hace 20 años de los rumbos que toma esta ave, ya que con sus 19 grupos controlan todo el territorio del norte, desde Fuenterrabía hasta Irati y hasta la sierra Madrileña y la sierra de Ávila.

Ahí llegó la explicación, aportada por Adrián Barrero Diego, Aritz Estarrona Ibarloza, Javier Mendieta Zabala, Iñigo Huici y Javier Sobrino Sánchez. Los integrantes de este colectivo que se ubican en el País Vasco llevan los últimos tiempos gozando de la pasa de la paloma torcaz por sus territorios, una migración que años atrás se hacía a través de la Comunidad Foral y que actualmente tiene lugar junto a la costa, cuando la paloma baja de los Pirineos con viento sur para adentrarse en la Península.

Los datos están ahí y confirman ambas tendencias, tanto las del cambio de emplazamiento como las de acumulación de aves en pocas jornadas. El 4 de noviembre, cruzaron la costa guipuzcoana 898.790 palomas, mientras que, en cambio, por Quinto Real solo accedieron 117.000. Cifras de récord que hicieron que ese día, 1.298.292 torcaces, en su mayoría siguiendo el mar, entraran desde Francia.

No obstante, los dos o tres días de pico de migración, en los cuales traspasa la frontera alrededor del 95% de la paloma migratoria, no es el único fenómeno que asombra a los cazadores. Se da la circunstancia de que la paloma que ha entrado por el País Vasco realiza la contrapasa -un viaje que debería darse en febrero- durante la misma jornada, haciendo cientos de kilómetros en un viraje que carece de sentido.

La conclusión a la que han llegado estos observadores de la costa es que la torcaz que migra por Valcarlos o Quinto Real termina arribando a su destino, las tierras extremeñas o portuguesas; mientras que la que baja de Francia atravesando el mar y entrando por Guipúzcoa se da la vuelta y regresa al país vecino al atardecer.

Los motivos que pudieran explicar este comportamiento tienen que ver con la alimentación, una necesidad bien cubierta en el sur de Francia, en Las Landas, donde cada vez más palomas se están volviendo sedentarias. En las reservas francesas, además de que no se las caza, tienen comida de sobra, lo que motivaría que regresaran después de realizar la pasa. También podría influir el cambio climático, ya que las temperaturas han bajado y en el monte ya no hace tanto frío.

Aunque no se sepa con exactitud la causa de estos fenómenos, la época de la pasa para los cazadores de la Comunidad Foral ha cambiado drásticamente de cómo acontecía décadas atrás. Aunque la afición a estas aves azules, eso sí, siga intacta y haya de conformarse con el espectáculo visual de uno o dos días al año, en los que millones de palomas surcan desde lo más alto los cielos navarros.

Informa noticiasdenavarra.com


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