¿Llanos manchegos?

27 diciembre, 2010 • Miscelánea

Cada vez que me decía Juan que me llevaría a cazar piezas de pelo a su coto, por antonomasia perdicero, se me venían a la mente esos llanos manchegos, plagados de viñas, olivares y cultivos. Al decirle que la zona de su pueblo era así, siempre me respondía con un: ¡No tienes ni puta idea!  Y se echaba a reír.

Ya puestos en marcha, y con todas las perras en celo metidas en el carro, cogimos la carretera rumbo a su pueblo. Cuando me dijo que quedaban 10 kilómetros para llegar al cazadero, a quien le entró la risa fue a mí, al ver, que el paisaje seguía siendo el mismo que yo creía que iba a ser, todo llano.

Tras salirnos de la autopista y incorporarnos a un camino que nos llevaría hasta el desembarque, la cosa se fue poniendo fea por momentos. El terreno, empezaba a tener sus lomitas, sus barbechos, sus esparteras…

-¿Qué? ¿Dónde están los llanos? –Me decía Juan entre carcajada y carcajada- Ni puta idea tienes.

El terreno, mucho más bonito y ondulado de lo que yo creía es un vergel para la caza. En él, abundan liebres y perdices, siendo el conejo la pieza más difícil de colgar.

El día que nosotros fuimos, Juan consiguió abatir dos liebres que le salieron muy bien. Yo, no tuve la oportunidad de tirarle a nada, pero hay que decir, que además de la lluvia fuerte y constante, el aire arreciaba haciendo que la jornada fuese dura y molesta. Tras tres horas, decidimos irnos a casa, quedándonos con la miel en la boca por no poder disfrutar tanto como nos hubiera gustado.

Otra vez será… Pero al menos, ya sé qué tipo de terreno es 🙂



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