Las cosas de la Montería parte I

30 agosto, 2010 • Miscelánea

Los Montes de Toledo no están lejos de casa. Como decía Belmonte, ¡Sevilla no está lejos señores! ¡Lo que está lejos es Bilbao! (Esa tarde había toreado en Bilbao y alguien ironizó sobre la pereza de marchar hasta Sevilla). Pues efectivamente, lo que está lejos son, un poner,  los Cárpatos, o los Urales.  Los Montes de Toledo, ¡bendito sea Dios!, están en su sitio.

Bien. Monteábamos cerca de casa y, con la confianza de la proximidad, salimos justos de tiempo. Yo me quejaba de no hacer nunca los viajes tranquilamente, despacio y así poder disfrutar de esos maravillosos parajes. Mis hijos, medio adormilados, estaban encantados, pues si me dejan, habitualmente les cuento las fincas y las manchas linderas con la carretera y alguna más que se adivina en el viso.

– No seas pesado papá, me decían.

– De acuerdo, seguid en la ignorancia.

– Pero si nos lo cuentas veinte veces por temporada, replicaron.

– ¿A que os pregunto como se llaman los guardas, las manchas y las armadas? ¡Cabronazos!

Abrí la ventanilla y les hice respirar el aire fresco para que se despejaran, sin olor a jaras, por que hacía un día de perros y los días de perros las jaras no huelen, digan lo que digan los cursis. Protestaron de nuevo. Llegamos a la junta casi los primeros. Bronca que te crió.

– ¿Y yo qué culpa tengo de que la gente sea tan informal?

– Que te estas haciendo viejo, padre.

– De acuerdo, vamos a ver si han llegado los perreros.

Algunos estaban allí. Compartimos un anís y una animada charla con ellos. ¡Qué buena gente! da gusto estar en su compañía.

– Vamos a la junta que se nos pasa el sorteo.

Nos tocó un puesto en mitad de la mancha. Repartimos. Uno de mis hijos ocuparía puesto conmigo y el otro cazaría con los perros. Todos encantados. Por ocupar puesto  de traviesa, aunque de configuración natural, salimos los últimos. Un vecino de puesto  nos preguntó si podía venir en nuestro coche.

– No faltaría más, carga tus pertrechos y  “palante”….sigue



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2 comentarios. ¿Quieres agregar algo?:

  1. […] anterior …La postura estaba en un camino que serpenteaba por mitad de la mancha. Al frente teníamos un pecho de monte, no muy alto, que estando de solana, compartíamos con el puesto del lado derecho y éste, a su derecha y enfrente tenia un collao. A la izquierda, y marcándonos prácticamente la distancia de tiro, bajaba de atrás hacia adelante un arroyo. Detrás teníamos monte, que no nos dejaba ver, pero al fin y al cabo monte. Ya se sabe, la huida de la res es importante. ¡Los puestos son como las mujeres Ricardito, hay que mirarlos por delante y por detrás! me decía el gran Paco Basarán, cuando yo era un pipiolo. […]

  2. Jorge López dice:

    Me identifico con el comentario y saber,pues en más de una ocasión con mi hijo el mayor cuando me desplazaba hasta tierras Manchegas desde Andalucía,hace ya más de una decada,le comentaba y decia,cosas sobre las Manchas,fincas que cruzabamos por la Virgen de la cabeza,Sierra Madrona,hasta el Hoyo de Mestanza o Puertollano,sin olvidar Fuencaliente y el Valle de Alcudia,en fin,que recuerdos me trae esos momentos,de mis primeras andanzas Monteras en los años 90,felicidades por el relato y gracias por estos momentos, he recordado los buenos momentos y experiencías Monteras vividas.

    P.D.desde hace 12 años,apenas he subido por esas tierras,por distintos motivos,ahora cazo a Rececho…

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