La Guardia Civil pide colaboración tras hallar un lobo decapitado sobre el coche de unos guardas forestales

15 Noviembre, 2016 • Actualidad

El aullido del lobo es uno de los sonidos más característicos que emanan en la naturaleza. Tiene algo de pasional y consigue lo que pocos sonidos logran: transmitir la esencia de lo salvaje. Este animal abunda en la literatura y la mitología, es un símbolo de poder, signo de naturaleza viva, sinónimo de familia y de libertad personal. Pero al igual que el hombre, es un animal impredecible, se guía por su interés y es difícil de controlar.

Cabeza de lobo hallada en Cangas de Onis y que pertenecía al animal hallado en Arriondas.

Cabeza de lobo hallada en Cangas de Onis y que pertenecía al animal hallado en Arriondas.

Los ataques de lobos a ganados no cesan en las poblaciones asturianas, denuncian los ganaderos, como tampoco lo hacen los lobos hallados muertos, claman los conservacionistas.

El último ataque ha tenido lugar en las inmediaciones de Arriondas. Allí, a los pies de los Picos de Europa, unos guardas del medio natural del Principado de Asturias hallaron un lobo decapitado la semana pasada sobre su vehículo, al que también rajaron las ruedas cuando se encontraba estacionado en la guardería de Medio Rural, en El Portazgo. El Seprona de la Guardia Civil ha pedido colaboración ciudadana a través de sus redes sociales para tratar de localizar a los autores de este acto de barbarie.

El incidente no es aislado, van seis en lo que va de año y se han sucedido en diferentes puntos de la región, explica a este diario Jorge Cuesta, agente medioambiental. Este guarda halló el pasado mayo la cabeza decapitada de un lobo colgada de una señal de tráfico en el concejo de Salas y, sostiene, que el cuerpo de este lobo decapitado correspondería a la cabeza del animal que estos agentes hallaron el pasado junio colgada de un puente en Cangas de Onís. El cuerpo decapitado del animal “fue hallado en perfecto estado por los agentes, con las mismas características que el encontrado en junio, por lo que intuimos que pertenecen al mismo animal”.

Cabeza de lobo decapitado colgando de una señal de tráfico en el concejo de Salas

Cabeza de lobo decapitado colgando de una señal de tráfico en el concejo de Salas

Los ataques a lobos serían cometidos por furtivos o escopeteros, nunca cazadores, explica Cuesta, quien sospecha que estos individuos están relacionados con grupos vinculados al sector ganadero, pero no conectados a las asociaciones que los representa.

Estos incidentes “llevan a embarrar todavía más el controvertido conflicto del lobo en Asturias”, afirma Pablo Pérez, vicepresidente de la Asociación de Guardas del Medio Natural del Principado de Asturias (AGUMNPA), a este diario. Los guardas se sienten desbordados por la situación, tanto por este tipo de exhibiciones como por los ataques que ellos mismos sufren. Desde la asociación claman que son utilizados como “rehenes para mostrar un supuesto malestar ante cuestiones políticas”. Un malestar que parece fomentarse desde la propia Administración, dada la ausencia de manifestaciones públicas de la autoridad responsable que “debería condenar sin paliativos este tipo de hechos lamentables”.

En Asturias, la especie no está protegida. En la balanza del conflicto del lobo están “el sector ganadero y el conservacionista”, explica Manuel Calvo, director general de recursos naturales del Principado de Asturias. En la región, “El Plan de gestión del Lobo” establece un cupo de extracción para disminuir las poblaciones de esta especie en Asturias, “el cupo es de 45 para este año”, explica Calvo. Pero estos ataques estarían aislados de este cupo, del que, en lo que va de año, se han cumplido la mitad de las extracciones.

Los ataques y estos cupos convierten “al lobo en el proscrito que queda al margen de la protección animal”, critica Luis Miguel Domínguez, presidente de Lobo Marley, una asociación en defensa del lobo en España. Existe un desapego en las instituciones por la defensa de este animal, sostiene, y tilda de “racismo zoológico”este último incidente ocurrido en el Principado de Asturias. Es una declaración de intenciones, afirma este defensor del lobo, en una comunidad cuyo eslogan es “paraíso natural” pero que no permite la entrada a este nirvana de la naturaleza a este tipo de canes. Domínguez critica que lo que se está haciendo es “apología de la extinción del lobo” y “una declaración” con un mensaje que le recuerda a la escena de El Padrino en la que Jack Woltz, interpretado por John Marley, despierta con una cabeza de caballo en su cama.

Sin embargo, lejos de ayudar a la situación que aqueja a los ganaderos, este tipo de ataques no vendrían más que a empeorar la situación. “Es la pescadilla que se muerde la cola. Donde matas un lobo, desestructuras la manada y facilitas que los ataques a los ganados aumenten”, sostiene el vicepresidente de Agumnpa, quien concluye que, en esta situación, el animal que debería actuar de forma racional es el ser humano.

Informa: elmundo.es


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