La fiebre hemorrágica Crimea-Congo que se encontró en ciervos y conejos ya es una nueva enfermedad ibérica

17 julio, 2017 • Noticias de caza

La enfermedad se ha declarado oficialmente autóctona a través de un artículo publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Se ha encontrado el virus en Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid, y no se han encontrado ni el virus ni las garrapatas en ganado.

Una enfermedad que nunca se había visto en España, la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, y que apenas se ha dado en estas latitudes (salvo en Grecia y Turquía) se ha declarado oficialmente autóctona a través de un artículo en la revista New England Journal of Medicine.

Un hombre que falleció por un fracaso hepático fulminante el verano pasado tras picarle una garrapata y una enfermera que se contagió después de atenderle en el Gregorio Marañón de Madrid son los dos primeros casos de Crimea-Congo españoles y los primeros europeos víctimas de la variante africana del virus.

Es un enfermedad hemorrágica que puede no dar síntomas o ser muy grave. “Sabemos que desde el 2010 este virus African 3 estaba en un tipo concreto de garrapatas en animales salvajes, como ciervos y conejos en una zona de Extremadura”, explica Jose R. Arribas, jefe de la unidad de Aislamiento de Alto Nivel del hospital La Paz/Carlos III y principal autor de la investigación.

“Pero hasta que la enfermera contagiada no empezó a presentar síntomas parecidos a los del paciente que había muerto por un fracaso hepático fulminante, considerado de causa desconocida hasta ese momento, no ataron cabos”. Así pudieron buscar la presencia de virus, concretaron cuál y empezaron a darle un tratamiento eficaz que permitió a la enfermera salir de la UCI.

“Tenemos una enfermedad nueva por un virus reemergente”, explica Arribas. El Crimea-Congo africano es uno de los que están la lista de la Organización Mundial de la Salud por estar extendiendo su ámbito geográfico, probablemente por efecto del cambio climático.

“No sabemos cómo va a evolucionar. En Turquía no se conocían casos hasta el 2002 y ya llevan más de 10.000. En Grecia, en cambio, tuvieron uno y no han vuelto a tener más”, explica el investigador. “Pero sí sabemos que hace siete años que estamos seguros de la presencia del virus en la península y que probablemente también haya garrapatas y animales infectados en otras zonas, como Portugal”.

La garrapata que transmite este virus no es la de los perros. Es del género Hyalomma, muy mediterránea y corriente en ciervos, gamos, conejos, corzos, vacas y también aves pequeñas que pasan mucho tiempo en el suelo, según explicaba hace unos meses Agustín Estrada, profesor de zoonosis de la Universidad de Zaragoza y coordinador del estudio sobre los focos de este virus en animales en España.

Según el último rastreo de estos insectos promovido por el Ministerio de Sanidad, sí se encontró virus en garrapatas en Castilla la Mancha, Castilla-León y Madrid. No se ha buscado en más sitios. Tampoco se ha detectado virus ni garrapatas infectadas en ganado.

La transmisión suele ocurrir cuando el arácnido pasa de un animal portador del virus –sólo es una enfermedad humana, ellos no enferman– a un humano, aunque se cree que en la mayoría de las ocasiones queda asintomático. “Es posible que haya habido otros casos que nos han pasado inadvertidos, ningún médico piensa en una enfermedad hasta ahora inexistente en su geografía”, apunta Arribas.

Su artículo lo pone en la nómina de todas las urgencias: cuando alguien llegue a urgencias con los síntomas del Crimea–Congo y crea que le ha picado una garrapata en el campo, pensarán en esa posibilidad, medirán la presencia de virus y le darán tratamiento antiviral.

“La prevención principal es ir protegido al campo y revisarse bien al llegar a casa. Tardan en morder, así que bastaría con una ducha para asegurarse de que no hay ninguna”, advierte el especialista.

Informa Ana Macpherson para lavanguardia.com

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