La complicada tarea de controlar la expansión de palomas torcaces en las ciudades

29 agosto, 2019 • Noticias de caza

Ayuntamientos como los de Palencia, Valladolid o Salamanca trabajan para frenar la expansión de las torcaces en sus urbes.

Se emplenan métodos como la retirada de nidos o las molestias en zonas de dormida, así como la captura con redes o trampas.

Redacción | La paloma torcaz se ha convertido en un problema para muchos consistorios españoles. La suciedad que generan estas aves ha motivado que ayuntamientos como los de Palencia, Valladolid o Salamanca hayan tomado medidas para evitar que la población siga creciendo. En realidad, la intención de las administraciones locales es echar a las palomas de las áreas urbanas.

La paloma torcaz (Columba palumbus) es la mayor de las columbiformes ibéricas, superando en envergadura y tamaño a la paloma zurita (C. oenas), la paloma bravía (C. livia) y la paloma doméstica o cimarrona que habitualmente vemos en ambientes urbanos. Pero las torcaces han comenzado a colonizar algunas ciudades, provocando suciedad con sus excrementos e incluso molestias que afean la vida urbana diaria.

Así lo reconocen en Salamanca, donde han realizado un censo de estas aves y no han tardado en tomar medidas. La idea es expulsar a las palomas torcaces de la ciudad o, al menos, impedir que su población siga creciendo.

Molestias y retirada de nidos

Un estudio realizado para el Ayuntamiento de Salamanca ha cifrado entre 640 y 735 parejas las palomas torcaces urbanas. En las últimas décadas «han sabido aprovechar el abundante alimento y refugio que ofrecen los entornos urbanos para asentarse y prosperar con gran éxito», reconocen desde la corporación local.

El censo se ha realizado mediante el conteo de nidos y de torcaces en zonas que frecuentan diariamente. Considerando la tasa de productividad y número de puestas anuales, el ayuntamiento calcula que al final de la época de cría el número de palomas torcaces salmantinas superará los 2.500 ejemplares.

Para frenar este incremento, la Concejalía de Salud Pública ha intervenido en cinco zonas de la ciudad en las que e han detectado más daños. En la avenida de los Cipreses, las plazas de Julián Sánchez El Charro y del Mirto se están provocando molestias nocturnas con el fin de espantar a las palomas. En la calle del Greco y el paseo de la Estación se están retirando directamente los nidos.

Un problema creciente

Salamanca no es la única ciudad afectada por la creciente presencia de palomas, que ya es considerada y tratada por los servicios municipales como plaga. De hecho, el programa de control de plagas de Palencia ha servido para capturar 2.097 de estas aves a lo largo de 2018.

Una empresa concesionaria del servicio palentino ha capturado a palomas torcaces y cimarronas mediante redes y jaulas trampa. Desde el consistorio reconocen que la población de torcaces está creciendo y esto supone un problema. «Intentamos hacer lo que podemos, pero no es fácil. La paloma común está bastante controlada, pero el problema nos viene por las torcaces, que antes migraban y ahora no lo hacen. Estas son más complicadas de capturar porque no acuden a los cebos y solo se agrupan en determinadas zonas, ya que suelen ir en parejas», explica el concejal de Medio Ambiente.

Otra ciudad que sufre la presencia de palomas es Valladolid. El Ayuntamiento pucelano encargó a una empresa un censo de palomas torcaces en la ciudad con el objetivo de localizarlas y poder controlar su población. Dar solución a esta creciente invasión no es sencillo dado el carácter más salvaje de las torcaces, que son más ariscas que las domésticas. Además, señalan los expertos, las poblaciones saltan de un lugar a otro sin mayor problema y la confluencia de grupos residentes con poblaciones migratorias de paso por la ciudad dificulta aún más este control.


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