La caza no merma nuestros zorzales, ¿pero por qué se ven menos?

15 julio, 2019 • Opinión

El motivo de que se vean menos pájaros no es porque los cacemos. La presión que se ejerce sobre el zorzal puede influir en sus hábitos, pero no en sus poblaciones. Esperemos que vengan inviernos fríos y hostiles y veremos como tenemos días memorables.

De un tiempo a esta parte, la afición por esta ave migrante ha ido en notable aumento debido a lo bonito se su caza tanto en puesto fijo como en mano. Ya sea por el declive de otras especies o por la dificultad del tiro, es evidente que año tras años ha ido creciendo el número de adeptos.

Hay mucho debate alrededor del zorzal, ya que sus poblaciones cada vez se dejan ver menos por la península. Muchos lo achacan a su excesiva presión aunque mi teoría es otra.

El zorzal común, por poner un ejemplo, es un ave que se reproduce 2 o 3 veces desde mediados de junio a mediados de agosto. En cada nidada pueden sacar adelante de 3 a 6 pollos, situándose la pérdida de nidos en el 38’8%, que no es poco.

Según SEO Birdlife, una reconocida institución especializada en el estudio de aves aunque bastante detractora de nuestra afición, la caza, sitúa las poblaciones de zorzales en unos números estables e incluso en ligero aumento.

El zorzal emigra menos

En mi humilde opinión, como cazador de zorzales desde que eche los dientes, el motivo de que se vean menos pájaros no es porque los cacemos. La presión que se ejerce sobre el zorzal puede influir en sus hábitos, pero no en sus poblaciones.

Según un estudio de un conservacionista francés, reflejado en el libro L,odisse de la grive, el zorzal cada vez emigra menos.


Hace relativamente poco tiempo el zorzal emigraba 7 de cada 10 años al sur debido a los durísimos inviernos que no les permitían subsistir en sus cuarteles. De unos años a esta parte, como todos sabemos, el cambio climático ha traído unos inviernos más suaves. Según el autor de este libro, ahora el zorzal emigra 3 de cada 10 años.

Zorzales rusos

Hace solo un par de meses estuve de viaje en Rusia con mi familia. A primeros de mayo, en Moscú, iba con un chaleco y mangas de camisa, algo impensable hace unos años según los «paisanos» rusos.

En San Petersburgo tuve la suerte de grabar en parques y jardines cientos de zorzales reales, comiendo en el césped de los jardines como aquí los gorriones. Si me lo cuentan no me lo creo. Ni que decir tiene que mi viaje cultural cambió radicalmente y los paseos que daba por las tardes, algo más frías que las de Moscú, era buscando zorzales en los jardines y viendo sus posibles pasos. Cosas de cazadores.

Así que, amigos, seamos prudentes antes de afirmar que vamos a acabar con los zorzales. Esperemos que vengan inviernos fríos y hostiles y veremos como tenemos días memorables, de los que siempre guardaremos en el recuerdo, como ahora lo hacen los que tuvieron la suerte de cazarlos hace no muchos años.

Domingo Suárez

(Zorzaleros Españoles)


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