La caza mayor con podencos de talla media y chica

14 mayo, 2018 • Podenco

Su expresividad en la caza, sus movimientos rápidos, nerviosos inteligentes e incansables, junto con su nervioso latido, resultan enormemente gratificantes para quien tiene la suerte de poder cazar con ellos. Los lances que ofrecen en ocasiones recuerdan a la caza mayor ancestral.

Todos estamos acostumbrados al hablar de perros de caza mayor a que nuestra mente se dirija directamente hacia parejas y elegantes rehalas, muchas de ellas de podencos campaneros, otras de naveños, ‘valduezas’, ‘atravesados’, cruzados o directamente rehalas mixtas. Se puede afirmar que son las reinas de este tipo de caza, siendo indispensables y la esencia de cualquier montería, sin menospreciar a los perros de rastro, tan utilizados en el norte de nuestro país. Sin duda alguna, las rehalas forman parte de la tradición montera española y hoy día la siguen enriqueciendo con un trabajo, entrega y sacrificio incansables, más aún en los tiempos que corren.

Tras algunos años cazando con una de ellas, el tiempo y algunas circunstancias hicieron que, aunque la afición y la práctica de la caza mayor permaneciesen intactas, comenzase a utilizar otro tipo de perros. Este hecho me abrió la puerta a nuevas modalidades, algunas de ellas cada vez más demandadas entre cazadores, en especial entre podenqueros, abriéndome un nuevo abanico de posibilidades cinegéticas. Muchas de ellas han resultado ser, aunque con diferentes matices, igual de apasionantes. La caza mayor con podencos de talla media y chica.

Cierto es que muchos de estos podencos, por derecho propio, se han ganado muchos huecos con galones como perros punteros en muchas rehalas de a lo largo de nuestra geografía, haciendo gala de su movilidad y su capacidad de adaptación a cualquier tipo de terreno, pero en esta ocasión hablaremos de ellos en otras modalidades en las que aparecen con muchísimo más protagonismo, ya que en ellos recae por completo el peso de la jornada cinegética, los ganchos y batidas, utilizándose también en alguna ocasión para la caza “al salto” en aquellas zonas donde se permite estos tipos de caza.

El podenco ideal

Entre las razas más utilizadas en este tipo de caza se encuentran el podenco andaluz y el portugués como razas estrella, utilizándose también en muchas ocasiones podencos oritos españoles, xarnegos e incluso algún maneto, adaptándose cada una de éstas a la perfección a las vicisitudes que en ella se presentan y estando todas ellas más que cualificadas para ello.

El perfil de perro ideal para este tipo de caza es el de un podenco algo más independiente que el que estamos acostumbrados a ver y usar en la caza menor, una pequeña independencia que le hace tener menos reparos a la hora de alejarse (sin llegar a ser una distancia totalmente excesiva) en busca de rastros y vientos (mucho más intensos que los de caza menor). Debe ser versátil, de buena nariz tanto en el rastro como en el venteo, capaz tanto de montear como de adentrarse en la maleza más espesa, dormitorio ideal para la mayoría de los jabalíes. Debe ser lo suficientemente valiente para levantar una res y acosarla, aunque aquí me gustaría hacer una puntualización, ya que esa valentía a veces es preferible que no sea excesiva, siendo perfecto el perro muy persistente y latidor (latiendo solo un rastro bastante reciente o el previo a llegar la pieza), un perro que apriete y acose al animal pero que no se ciegue con él sin ningún tipo de miramiento, poniendo en peligro su vida (recordemos que el podenco es un perro que ante todo se caracteriza por su inteligencia), evitando así muchos percances innecesarios.

El podenco ideal en este tipo de caza hace gala de la astucia que utiliza en la caza menor para poder ser más listo que el conejo, pero usándola para cortar un rastro, saber hasta dónde debe acosar una pieza o incluso por donde debe o no debe encararla.

En cuanto al número de perros que se suelen utilizar en estas modalidad es variable pero suele rondar en torno a entre 5 y 10 perros, ciñéndose siempre a la legalidad y a las normas establecidas tanto en el territorio como en el propio coto donde se practique y recordando que, en este caso, el agarre no es un factor importante, de hecho ni se plantea a menos que tengamos que cobrar alguna pieza herida.

El adiestramiento de estos perros se asemeja mucho al de cualquier perro dedicado a la caza mayor, haciéndose fundamental el tener algún o algunos perros veteranos que sirvan como profesores, dotándole a los nuevos de la iniciativa necesaria para poder soltarse en el monte y el ejemplo suficiente para no amedrentarse, e incluso crecerse ante presas tan diferentes en tamaño, tarea que, sin ser imposible, sin ellos se torna muchísimo más complicada y tardía.

Pero, ¿cómo es este tipo de caza en la práctica?

Ganchos o caza al salto

En este caso convendría que especificásemos si hablamos de un gancho o pequeña batida o la práctica “al salto”.

En cuanto a los dos primeros, la práctica es muy similar entre ellos y guarda muchas similitudes a una “mini montería”. Se suelen poner estratégicamente un número determinado de posturas y el o los podenqueros hacen el resto. Es muy importante tener en cuenta que en esta modalidad los jabalíes, venados y demás reses, muchas veces no van tan acosados como puede suceder con el acoso de una rehala, buscando estos la huida por sus querencias naturales y teniendo en muchos casos el tiempo suficiente de analizar olores, sonidos y demás señales que delaten la presencia de la postura o incluso del perrero, por lo que resulta indispensable elegir un buen paso natural y permanecer totalmente callado, sin airear lo más mínimo y evitando hacer movimientos innecesarios para poder lograr un disparo que, en ocasiones, se efectúa con la res andando y a muy corta distancia. También es común que los jabalíes, al considerar pequeña la amenaza de los perros, se vuelvan algo “perezosos” para abandonar sus camas, ofreciendo bonitos lances dentro de la misma, abatiéndose a veces algunos en ella o sorprendiendo con una inesperada arrancada, digna de la liebre más valiente.

En cuanto a la caza mayor “al salto” es algo diferente. Esta modalidad se asemeja mucho más a la caza del conejo con perros. En ella se suelen utilizar podencos que cacen mucho más cerca de la escopeta, buscando el levante más cercano si el lance lo permite o como veíamos antes el lance en la propia cama, aprendiendo con el tiempo los perros a ladrar “a parado”, o lo que es lo mismo, latiendo al jabalí en la cama pero sin acosarle lo suficiente para que éste no se levante. En todo caso, por las características de estas modalidades (proximidad entre cazadores, a veces poca visibilidad, un cazadero de dimensiones más reducidas entre otras) es imprescindible extremar al máximo las medidas de seguridad, cumpliéndolas con muchísima más atención que en otras modalidades.

Cabe resaltar, en cuanto a mantener nuestra integridad física se refiere, que si alguna vez se produce un lance “a parado” lo ideal siempre es acercarse sigilosamente, con el viento en contra, en silencio y evitando acercarnos por la misma vía de escape del animal, ya que en cualquier arrancada de este, o si delatamos nuestra presencia, podemos ser víctimas de algún que otro susto.

En mi opinión, este tipo de podencos utilizados en estas modalidades ofrecen un precioso dinamismo, abarcando una enorme cantidad de terreno para su tamaño, sus dotes innatas para la caza y su enorme inteligencia. Verlos trabajar en el campo, atravesando los jarales más espesos, las zarzas más duras o los romerales y encinares más poblados es muy gratificante para la vista. Su expresividad en la caza, sus movimientos rápidos, nerviosos inteligentes e incansables, junto con su nervioso latido, resultan enormemente gratificantes para quien tiene la suerte de poder cazar con ellos. Los lances que ofrecen en ocasiones recuerdan a la caza mayor ancestral, regalándonos algunos cargados de dificultad y adrenalina, obligándonos a poner en práctica todas las dotes que hayamos podido aprender a lo largo de nuestra vida como cazadores.

Aunque seguramente me haya dejado muchas cosas atrás, para quien no lo haya probado, es un tipo de caza que por experiencia propia y por todas las satisfacciones que me ha aportado recomiendo indudablemente.

J. Javier Calonge

Cazadores con Podencos de España


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