La caza en espera empieza por la mañana

1 octubre, 2010 • Miscelánea

LA CAZA EN ESPERA EMPIEZA POR LA MAÑANA

Caza en espera es una modalidad distinta a las monterías

Las prisas a veces nos  hacen hacer las cosas mal, y la caza necesita mucha calma, es importante saber que con la modalidad  de caza a la Espera es fundamental visitar el puesto, comedero o paso antes de colocarnos en el y saber que animales están pasando o entrando por nuestros comederos o pasos, si están recientes tomados, o son huellas viejas, por que hacer una espera donde creemos que entran animales o que se están comiendo la comida y resulta que la comida se la están comiendo cualquier animal, menos un jabalí , como ciervas, corzas, es sencillo y practico si tenemos tiempo, a veces no es posible, pero intentar que alguien de la zona, de confianza lo tenga por lo menos controlado, para no dar viajes en valde o decepciones, que con llevan a dejar de hacer las esperas, por reiterados fracasos.

El saber observar el campo no es cosa fácil pero tampoco es imposible se aprende a observar los mínimos detalles cuando prestamos atención y aprendemos de los que son viejos en el tema.

Pistear a los animales es cosa de solo unos cuantos, pero saber que animales están tomando nuestro puesto, o que animales pasan todos los días, se aprende pisando campo y recorriendo los senderos que los mismos animales suelen dejar, unos pelos en una gatera, una ramas rotas, unos rascaderas, las huellas de un marrano, o una cochina seguida de sus rayones, o primales. Cualquier intento de aprender a determinar los animales que se encuentran en nuestra finca tomando los comederos o los pasos, es fundamental para hacer exitosa las esperas. A veces no nos acompaña la suerte, revoca el aire en el peor momento, o nuestro  amigo ha decidido esta noche de cambiar su rumbo, por desconfianza sobre todo si es grande, el sábado salimos a cumplir con los procesos antes de ponernos a la espera y como comentaba, la suerte la tuvimos de cara, habíamos visto al medio día unas huellas frescas de un buen cochino y nos equivocamos, solo que tenia mas cuerpo que colmillos.

Pero nos sentimos satisfechos del buen trabajo echo, ya que al colocarme sobre las 20 horas, y con un sol espléndido, ya en decaimiento, debido a un maravilloso atardecer, se iba escondiendo poco a poco, cuando desde mi puesto lo alto de una encina milenaria, saboreando el paisaje maravilloso que me rodeaba, sentía el rodar de una piedra lo que hizo que mis sentidos se pusieran en guardia, se me entumecían las piernas ya que había pasado una hora y mi posición no era nada buena, los nervios hacían huella.

Sus primeros pasos eran pausados, meditados y calculado, según se hacia de noche el sabía muy bien que había unos minutos de oscuridad total, ya que la luna esta en decreciente y sale mas tarde sobre las 22 horas, es por eso que el realizaba movimientos muy pensados, para poder pasar sin ser visto ante el espacio que tenia la batalla perdida, ahí era donde estaría esperándolo. Y así fue, cuando sentí su presencia, y me entro en el visor, ya no tendría escapatoria le eche una bala mortal una bala que no le daría tregua una bala que le daría muerte  unos metros mas allá después de romper monte, mis oídos se agudizaban para  saber que había ocurrido con mi mas admirado y poderoso adversario, dándome tantos días calabazas, hoy cumplía. En este paso hace ya dos años que estamos detrás de un tremendo navajero que  nos ha hecho fracasar ya varias veces. Pero esta vez al no ver sangre en el tiro, decidimos regresar al lugar del lance a la mañana siguiente, ya que no hay que arriesgar con un guarro herido, son muy peligrosos en su terreno.

Si mas miramientos empezamos el pisteo y nada de sangre, nuestras caras eran de incredulidad, cuando de repente aprecio una rama de jara rota, una rotura reciente  muy posible rota del  atropello del cochino, mas adelante nos encontramos otro trozo de jara, y a unos 3 o 4 metros nuestro cochino, acostado al lado del tronco de una encina, si dar gota de sangre.

Después de mirarlo, nos dimos cuenta de que no era nuestro amigo de hace ya dos años era un joven navajero, al cual su fallo le había costado caro.

Seguiremos en el intento de cazar al fino que es el mote que le tenemos puesto, ya que es muy fino  y astuto en sus paseos por el monte.

José Antonio Rodríguez García.




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