La bodegas gallegas sufren mermas en las cosechas por causa del jabalí y solicitan batidas de caza

28 agosto, 2017 • Noticias de caza

Montes y viñedos en la ‘Ribeira Sacra’ son ideales para el jabalí.

En época de cría, la Junta de Galicia solo permite batidas «de dispersión o desencame» sin utilizar armas y un cazador toma esta medida a broma porque la normativa actual carga sobre los cazadores la indemnización de las pérdidas.

¿Quién paga las pérdidas causadas por el jabalí en las viñas? Con la ley en la mano, la responsabilidad recae en las sociedades que gestionan el aprovechamiento cinegético de los terrenos. Ante la relevancia de los daños causados por el jabalí, la Ley de Caza de Galicia que aprobó la Junta en el 2007 preveía la creación de un fondo de corresponsabilidad del que nada más se supo. Los tecores, como se conoce ahora a los cotos, no pueden asumir esas indemnizaciones y tampoco pueden echar mano de una póliza para cubrirlas. Solo les queda compensar al sector vitícola mediante la organización de batidas. Algunas bodegas se apresuraron a pedir que se realicen monterías en cuanto acaben las tareas de vendimia.

Finca Míllara, bodega perteneciente a la denominación de origen Ribeira Sacra, ya solicitó al coto de caza de Pantón la celebración de batidas en las proximidades de sus viñedos. Igual que en otras muchas zonas, la vendimia de este año parece resentirse más que nunca de los estragos causados por el jabalí. «Si los cotos tuviésemos que responder de los daños en las viñas, la única salida sería la disolución. Pienso que no sería del agrado de los viticultores porque la población de jabalíes se dispararía», dice Christian López, presidente del tecor al que se dirigió esa bodega.

Entre las principales novedades de la Ley de Caza de Galicia estaba la puesta en marcha de un fondo de corresponsabilidad que permitiría un reparto «más solidario» de las cargas derivadas de los daños de especies cinegéticas. La Junta se comprometía a habilitar fondos públicos «para evitar que los daños se produzcan o para contribuir al esfuerzo económico que representan». Diez años después de la entrada en vigor de la nueva normativa, esta fórmula continúa sin llevarse a la práctica.

Una solución inasumible

Los tecores consiguieron resolver, no sin problemas, la cobertura mediante seguros de los accidentes de tráfico motivados por la caza mayor. En el caso de los daños en cultivos como el viñedo, está fórmula parece descartada. Ni las compañías están por la labor ni el hipotético coste de la póliza sería asumible para las sociedades cinegéticas.

Las condiciones del año favorecen la concentración de estos animales en zonas de ribera

Las incursiones del jabalí en los viñedos parecen haber aumentado. En la ribera del Sil, los viticultores hablan de una sobrepoblación de esta especie cinegética. Los cazadores, por el contrario, creen que no hay más jabalíes que otros años. «El problema es que el jabalí tiende a concentrarse en la ribera, que para él es un hábitat ideal», opina Christian López. Por su abrupta orografía, explica el presidente del tecor de Pantón, «es un terreno muy difícil de cubrir en una batida». «Tienen un monte infraqueable donde refugiarse y al lado abundante agua y comida», añade.

José Manuel Rodríguez, presidente del consejo regulador, inició esta semana la vendimia en la ribera de Doade. También sus viñedos se resienten de las incursiones de los jabalíes. «Entre pájaros y alimañas, el recorte en la cosecha no baja de un 20%», dice el bodeguero. Desde su punto de vista, las condiciones meteorológicas de este año no son ajenas a esta merma de la uva. «No solo está la seca. Las heladas arrasaron con la fruta en muchos lugares», señala.

Limitaciones en la cría

Pese a todo, en algunas épocas del año las sociedades cinegéticas tienen dificultades para obtener permisos para realizar batidas. En la época de cría, por ejemplo, la Junta solo permite habitualmente la realización de cacerías «de dispersión o desencame». El objetivo es alejar a los jabalíes de los lugares en los que se instalaron, pero sin utilizar armas. «Se llega a la ribera sin escopeta y con los perros atados… Lo normal es que digan si estamos de broma» dice un cazador.

Informa Luis Díaz para lavozdegalicia.es


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