Voces de caza

José Antonio Dávila: «El declive de la caza se podría parar si se demostrase legítima y beneficiosa para la naturaleza»

13 diciembre, 2017 • Entrevistas

Se doctoró en Ciencias Biológicas trabajando en genética de cereales en la Universidad de Alcalá y se marchó a trabajar a la de Queen´s, en Ontario, para aplicar sus conocimientos a la conservación de especies amenazadas. Regresó a Ciudad Real cuando se incorporó al IREC, donde ahora trabaja en el grupo de Biodiversidad genética en torno a la gestión cinegética. Es José Antonio Dávila, un genetista que intenta encontrar perdices rojas puras en el campo e investiga también sobre el ciervo más pequeño del mundo, el pudú. Afirma que de los tres grupos de ciervos de la península ibérica, uno sobrevivió mejor a la Guerra Civil y por eso es «más evidente», y que las granjas de perdices rojas puras podrían ser rentables «sin la enorme competencia desleal e ilegal», esa que produce perdices, que él llama “podrices”, que se adapten mal al medio para poder vender más. Dice que los problemas de la caza son los mismos desde hace años, que no solo no se solucionan sino que van a peor.

¿Qué hace un genetista estudiando ciervos y perdices rojas?

Es porque trabajo en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y la especie cinegética que elegí para especializarme fue la perdiz roja. Estudio también un ciervo, el pudú, que no es una especie europea y ya no se caza y no se mete con nadie, además de que es el ciervo más pequeño del mundo y más pequeña cosa no puede ser. La pregunta que yo me haría es “¿por qué es la perdiz roja la única especie cinegética que estudio?”. Es porque exige demasiado trabajo que muchas veces es inútil a efectos prácticos aunque sea exitoso. Con una especie cinegética tenemos bastante de momento. Para un genetista, la especie no es la cuestión principal, lo es el objeto de la investigación. Con las perdices rojas averiguamos su historia y ahora nuestra investigación pretende conservar la especie y gestionarla. También nos interesa la perdiz moruna y, aunque biológicamente es muy similar, no suscita tantos debates ni presiones y por eso es más agradable de estudiar.

Un genetista que se dedique a estudiar grupos de animales y su evolución en la naturaleza, ¿pude considerarse un vigilante del medio natural?

Claro que sí. Es además un vigilante en el tiempo que describe lo que les ocurrió a grupos de animales en el pasado, como son en el presente y puede hacer predicciones de su devenir. Somos notarios de lo que ha pasado y está pasando y adivinos de lo que pasará.

 Si tuviera que definir la situación de la perdiz roja en España de forma breve, ¿qué diría?

Desesperada. Y eso que en España es donde aún tiene esperanza, a falta de más datos de Portugal. No digo nada nuevo. Las causas son variadas pero sólo puedo hablar con propiedad de las genéticas. Desde hace medio siglo se están soltando al medio natural cada año casi tantos millones de perdices criadas en granjas como perdices hay en el campo. Prácticamente sin excepción, las perdices soltadas son híbridos entre perdices rojas y líneas domésticas de perdices chúkar seleccionadas para ser aves de corral. La perdiz roja (Alectoris rufa) está en peligro de extinción por hibridación con formas domésticas de perdiz chúkar (A. chukar ¿domesticus?). A eso hay que sumar los cambios desfavorables de su hábitat, la intensificación de la agricultura, el uso de plaguicidas, la caza excesiva, la cada vez peor pertinaz sequía y para qué seguir.

Dávila afirma que ecologistas y cazadores coinciden en la defensa de las especies y los hábitat.

Sobre la gestión cinegética de caza mayor y menor que se realiza en España en términos generales, ¿cómo la valoraría?

Sólo me atrevo a opinar de la gestión genética. Desde esta disciplina, en el mejor de los casos la gestión es inexistente y, en el peor, contraproducente (para el animal, que para el que le pone el cazo a la caza la gestión es bien rentable). Hay excepciones que deberían dar ejemplo pero son casi desconocidas.

¿Conoce algún caso de gestión cinegética ejemplar?

Sí, las excepciones. Cito una: el plan de recuperación de la liebre europea (Lepus europaeus) en su área natural de la Comunidad Autónoma Vasca, Cantabria, Asturias y Navarra.

¿Por qué contar alelos ayuda a conocer la diversidad genética de una población, por ejemplo, de venados?

Porque el primer paso para calcular la variabilidad genética de una población es contar alelos. A partir de ahí comienza la genética de poblaciones, que tiene demasiadas aplicaciones prácticas para contarlas brevemente. Es parecido a contar los apellidos de los buzones de una ciudad y de las lápidas de su cementerio. Con eso sacas si la gente se va o vienen emigrantes, o si en algún momento el pueblo fue grande o la ciudad pequeña, si hay endogamia, si la población permanece estable… etcétera.

Los cazadores hablamos de ciervos europeos (Cervus elaphus) y de su variedad ibérica (C. e. hispanicus). Realmente, ¿existe la ibérica?

Es una cuestión delicada. ¿Variedades o subespecies?, porque después de “variedades” pregunta de “hispanicus” y eso ya es una subespecie y hasta el término subespecie se puede ver desde distintos puntos de vista. Claro que hay ciervos ibéricos, como los hay franceses y hay personas naturales de Cáceres y de Barcelona. No hay discontinuidad evolutiva significativa entre los ciervos ibéricos y los del resto de Europa Occidental, lo que quiere decir que no son líneas evolutivas diferentes y filogenéticamente son de la misma subespecie. Sin embargo, hay ciervos ibéricos (varios de ellos, además), con diferencias genéticas menores pero que se pueden identificar desde la genética de poblaciones, con cierto margen de error. Estas diferencias genéticas menores se descubrieron recientemente y las publicaron independientemente dos grupos de investigación el año pasado. Dentro de la península ibérica hay tres grupos poblacionales de ciervos, que se pueden distinguir entre ellos y con los del resto de Europa. Estos grupos son el resultado de la preservación de las poblaciones en Montes de Toledo, Sierra Morena y el noreste de la península durante el siglo pasado, siendo que uno es más evidente porque las poblaciones resistieron mejor la Guerra Civil (presentan alguna diversidad). Luego gran parte del norte peninsular se repobló con ciervos provenientes de los Montes de Toledo, siguieron traslocando animales dentro de la Península y soltaron ciervos de fuera, de modo que esta diferenciación reciente entre poblaciones peninsulares se ha ido erosionando más recientemente aún. Aún así, aunque la ley sólo habla de subespecies, ¿tiene sentido impedir la suelta de ciervos del resto de Europa, aunque sean de la misma subespecie? Bueno, ¿por qué no? El primer paso sería que esto se reflejase en la normativa y que se impidiese la entrada de ciervos de fuera de la Península. Lo mismo se podría decir de la perdiz roja si se quisiese proteger poblaciones y no subespecies (no las hay). “Es una cuestión delicada”.

Para el doctor del IREC, si una perdiz se ha criado en granja, por definición es ganado y debe llevar un crotal o anilla.

El análisis genético permite conocer si las perdices rojas son puras o no, ¿pero por qué el análisis de marcadores genéticos de un ejemplar o dos no aseguran su pureza ni la de la población a la que pertenecen?

La probabilidad de detectar hibridación en una población depende de su grado de hibridación y aumenta exponencialmente con el número de animales estudiados y el número de marcadores diagnósticos empleados. Para el grado de hibridación de las granjas y con el número de marcadores conocidos, la probabilidad de detectar hibridación en una sola perdiz es menos de la mitad. Sin embargo, podemos aumentar exponencialmente la probabilidad de descubrir hibridación en una población si en lugar de estudiar una sola perdiz estudiamos varias. Se están analizando granjas de perdices no como poblaciones, sino animal a animal, y las conclusiones son un engaño con ánimo de lucro. Los reproductores en los que se encuentra hibridación con los marcadores conocidos se eliminan, quedando reproductores igualmente híbridos pero indetectables con los mismos marcadores. Es difícil creer que en una granja se crían por separado animales híbridos y puros, como se está asumiendo. Basta genotipar con marcadores adicionales esas granjas con certificados de pureza para demostrar el engaño, y a los que seleccionan los híbridos les basta con eliminar las perdices “introgredidas” con los nuevos marcadores para seguir con la mentira. No sé en qué acabará esto, pero de seguir así no nos quedará ni una sola perdiz pura que poder meter en un zoo aunque sólo sea como muestra.

¿Podría existir una granja de perdices con aves puras, sin hibridar, o no es rentable por cuestiones de producción y manejo?

Hubo un tiempo en que sólo se criaban perdices puras, en los años 50, y todavía queda alguna de esas granjas. Sobran los dedos de una mano para contarlas pero el número va aumentando desde el último año. Es posible criar perdices rojas puras pero no es rentable si tienen que competir con las “podrices”. Sería rentable si se prohibiese efectivamente la cría de híbridos domésticos, que ya están prohibidos legalmente… Por no liarnos, la respuesta breve es que existieron y existen granjas de perdices rojas puras y que podrían ser rentables sin la enorme competencia desleal e ilegal que existe. Es una pregunta de falsa economía. ¿Rentable para quién? Si en vez de perdices de suelta salieran perdices para repoblación sería rentable para otros, porque en la pregunta entiendo que la rentabilidad se refiere a la del granjero, que por otro lado podría cobrarlas más caras y a satisfacción del cliente y de las leyes.

¿La mejor manera de conservar una especie es cuidando el hábitat donde vive?

¡Claro! Hay que dejar de quitarles cosas (el hábitat) y de echarles otras nuevas (venenos e híbridos). De eso trata la ecología, y que nadie confunda “ecología” con “ecologismo”, porque se parecen como “sociología” y “socialismo”, “escopetero” y “animalista” o “castaña” y “huevo”. En la defensa de las especies y los hábitat ecologistas y cazadores coinciden y me gustaría que dejasen de pisarse la manguera tan a menudo, a beneficio de los animalistas y de los escopeteros.

Dávila sostiene que en la cría de la perdiz, “los malos” utilizan la genética para dar por buenos animales que son malos.

Un animal híbrido, ¿es más susceptible a contraer enfermedades?

No necesariamente. Probablemente tendría resistencias a más enfermedades. No hay una respuesta breve a esta pregunta porque depende del grado de hibridación, del tipo de selección en la creación de híbridos, de la variabilidad genética de las líneas que crearon los híbridos y probablemente otros factores genéticos. Independientemente de que sea híbrido o no, ¿un animal de granja sería más susceptible a contraer enfermedades? Probablemente sí a enfermedades que se pueda encontrar en la naturaleza pero menos a enfermedades de la granja, como coccidios en las perdices, por poner un ejemplo fácil. Los híbridos de granja se han seleccionado para ser productivos en granjas, no para sobrevivir en la naturaleza. Al revés, cuanto peor sobrevivan en la naturaleza, mejor, porque así se venden más los años sucesivos.

Sin ser una cuestión que afecte a un genetista, ¿debiera ser obligatorio el marcaje de cualquier especie cinegética que se libere en el medio natural?

Sí que es una cuestión que afecta a un genetista. Usamos en nuestro trabajo marcadores genéticos y con ellos obtenemos mucha información que es de aplicación práctica inmediata. Necesitamos de un laboratorio, tiempo y dinero. Una anilla o cualquier otra marca es un marcador mucho más barato que nos dice muchas cosas, también de aplicación práctica inmediata para que haya más y mejor caza. Desde otro punto de vista que no es de mi competencia, creo que ya va siendo hora de que se establezcan sistemas de trazabilidad de los animales soltados. Si la especie cinegética que se libera en el medio natural ha sido criada en una granja, entonces es ganado por definición y creo que todo ganado tiene que tener un crotal o una anilla o lo que sea, no sé legalmente, pero debería.

Dávila no conoce a nadie capaz de descubrir hibridación en perdices por su coloración o plumaje.

Ha afirmado que no conoce o ha localizado perdices rojas con pureza en Castilla-La Mancha. ¿Tiene datos de otras CC. AA.? ¿Qué diría como primeras conclusiones de los datos recogidos?

No he localizado aún poblaciones de perdices libres de hibridación en Castilla-La Mancha, pero las seguimos buscando y todavía no hemos acabado el trabajo. Es interés de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha el encontrarlas y los trabajos siguen su curso. También las está buscando la Generalidad Valenciana y el Gobierno de La Rioja, y el Gobierno de Navarra, donde ya encontramos algunas. Es pronto para dar primeras conclusiones pero tarde para dar viejas conclusiones: hace 20 años quedaban numerosas poblaciones de perdices libres de hibridación y lo sabíamos. Hace 10 años quedaban muchas menos y se siguió sin hacer nada al respecto. Ahora cuesta encontrarlas. Cuando las encontremos, ¿se hará algo esta vez? Sé de algunas poblaciones puras pero están en sitios disparatados y son pequeñas, salvo en Navarra de momento, donde no se permiten las sueltas aunque se hacen a escondidas.

¿Cómo puede ayudar la genética a la gestión cinegética? ¿Podría poner algún ejemplo?

La Genética puede encontrar respuestas a cualquier problema que tenga que ver con los seres vivos y por supuesto que puede ayudar a la gestión cinegética, en tantas cosas que no hay manera de contarlas brevemente ni dar un solo ejemplo. Puede ayudar tanto como perjudicar, depende del objetivo. En el próximo número de la revista Arbor, del CSIC, aparecerá un manuscrito mío contando estas cosas de la manera más simple que pude y les remito a él. El principio son generalidades que confieso que plagié de una charla de una estudiante a quien no puedo agradecérselo porque fue hace mucho, en otro país y no recuerdo su nombre. Aquella charla fue sobre protección de especies y en lo que la Genética puede ayudar a la gestión cinegética es exactamente en lo mismo en que puede ayudar a la conservación de especies. En esto también coinciden cazadores y ecologistas. La genética también puede ayudar a dar gato por liebre, pero todavía no nos hemos pasado al lado oscuro.

A simple vista, la reglas básicas para diferenciar perdices rojas puras de otras que no lo son por la tonalidad intensa de patas y pico (carotenos) o por el comportamiento más o menos esquivo hacia el hombre, ¿tienen alguna validez?

Hay mucha gente interesada en descubrir hibridación en perdices por coloración o plumaje, cada vez menos, pero no conozco a ninguno capaz de hacerlo. Cualquier criador sabe diferenciar básica y perfectamente las perdices rojas puras de las que no: si el macho no intenta matar a picotazos a la hembra y la hembra saca de treinta y muchos pollos para arriba como poco, entonces lo tiene claro aunque no haya visto una perdiz roja pura en su vida.

El investigador del IREC cree que el declive de la caza se podría parar si se demostrase legítima y beneficiosa para la naturaleza.

La aplicación de la genética como herramienta para la gestión cinegética, ¿es cara?

De nuevo, es una pregunta de “falsa economía”. No es gratis, pero es rentable, y aquí hay un mundo sobre las rentas de la naturaleza. ¿Cuál es el precio de un “grouse” escocés? Más que el de un bote de perdiz escabechada. Con esto no me refiero a lo que se tengan que gastar los particulares y lo que reciban las universidades sino a lo que se revierta a la sociedad y al tejido productivo relacionado con la caza, que está sobre todo en las zonas rurales. En la práctica, con el caso de la perdiz, “los malos” están aplicando la genética como herramienta para gestión cinegética a beneficio de los criadores dando buenos a animales malos. Se está gastando el dinero no para nada, sino para hacer las cosas lo peor posible. Es cuestión de dinero sobre todo para el que lo está ganando. Ilegalmente. La Genética es útil pero no sólo ella. La gestión cinegética, ¿es cara? Es necesaria y estará por bien pagada si se hace para bien.

¿Podríamos comparar la presencia de ‘cerdalíes’ en el campo con la de perdices hibridadas o no es un caso biológicamente similar?

No son comparables aparte de que son dos casos de hibridación antropogénica. No se sueltan al campo cada año ocho millones de cerdalíes como se hace con las perdices. Esa es la magnitud de la comparación.

Popularmente, hay quienes llaman “gallo banda” a un macho grande de perdiz que presenta en la cara anterior de las plumas rectrices una o varias motas oscuras. ¿Qué diría un genetista sobre esto?

Que no tengo mucha idea ni tengo por qué tenerla como genetista. Para ver esos lunares en la cola hay que tener al bicho en la mano y la primera vez que vi esas motas oscuras fue en una perdiz moruna y pensé que todas las perdices morunas las tenían, pero no es así. Luego me enteré de qué era eso del “gallo banda” y lo vi en dos machos de perdiz roja, ambos viejos y de la moruna no lo recuerdo. A lo mejor es cuestión de edad, no lo sé, ya digo.

Junto con la perdiz roja, el pudú o ciervo más pequeño del mundo es la especie sobre la que Dávila investiga.

Vista desde su laboratorio y desde su perfil investigador, ¿hacia dónde camina la caza?

Me pide una opinión y no ando seguro. La caza camina en círculos hace décadas y creo que se está cavando su propia fosa. Siempre son los mismos problemas y ya no es que no se solucionen, sino que cada vez van a peor. Salvo las excepciones. Desde el IREC y desde otros sitios proponemos soluciones razonadas, pero en general no se tienen en cuenta porque los que alguna vez oyen no son razonables. La caza no camina hacia ningún sitio más que hacia su decadencia. Cada vez hay menos cazadores, cada vez son más viejos y casi no hay mujeres. Creo que el declive de la caza se podría parar si se demostrase legítima y beneficiosa para la naturaleza, y en eso estamos. Es una opinión apasionada. Sin un poco de ingenuidad no hay pasión que valga.

Apunte final… para los lectores de CAZAWORLD.

En el IREC generamos muchos conocimientos para mejorar la caza, y en otros sitios también. Es necesario el trabajo de uno o dos centenares de personas para lograr el cambio, pero lo es aún más el entendimiento de millones, los directamente beneficiarios de nuestro esfuerzo. Vamos a ello. Que no se diga. Con respecto a la perdiz roja, se hacen barbaridades que pueden dar fin a la caza de la especie. Creo también que cuando se acabe la caza de la perdiz se acabó la perdiz roja. Menudo lío. Durante décadas nos hemos quejado de agresiones e injusticias contra la caza sin que estos sentimientos se tradujesen en soluciones, salvo las excepciones, claro. No es que no se haya intentado. Durante todos estos años ha habido también un trabajo espinoso y apasionado de muchas personas, pero poco coordinado. Queda todo por hacer y toda ayuda es poca para arrimar el hombro, aunque sólo sea para conseguir otra excepción más. Agradecería cualquier ayuda posible en mi trabajo e invitación a que pueda ayudar en las iniciativas de otros. Que nadie se agarre la cartera porque no es cuestión de dinero sino de ganas y capacidad de hacer algo. Estamos a vuestra disposición.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *