Un ganadero gallego pide ayuda a los cazadores para solucionar su problema con los jabalíes

14 noviembre, 2017 • Noticias de caza

El ganadero Miguel Ramos muestra las hozaduras de los jabalíes / Miguel Souto

Miguel Ramos es un ganadero del municipio pontevedrés de Angolada que sufre diariamente los destrozos que los jabalíes hacen en su parcela de terreno.

Los agentes le comentan que tiene la posibilidad de «levantar atestado» sobre los hechos para denunciar a los cazadores del ‘tecor’ en el que están sus terrenos.

El día 30 pasado le entraron los jabalíes al prado. El día 1 de noviembre arregló la tierra, resembró hierba «dejando de ir a la Feria de Monterroso como tenía planeado», explica el ganadero Miguel Ramos de Órrea en Agolada, el ganadero seguramente con mayor incidencia de ataques de jabalíes a sus prados. «Desde el día 30 han venido continuamente. Hacen pequeños destrozos un día sí y otro también».

Incapaz de poner remedio desde siempre ahora ya apenas consigue intimidarlos con perros y personalmente. «El  día 31 por la noche le abrí las puertas a los perros y salimos la familia y yo, y se venían hacia nosotros, me costó echarlos fuera» asegura. La acción se produjo a las diez de la noche y con una linterna para poder moverse y expulsarlos de la finca lindante con la casa.

No funciona siquiera la defensa de los cazadores. «Mataron varios en las últimas semanas, pero no se trata de cuatro animales; hay muchísimos y habría que reducir su censo», dice y, además, tiene explicación para sentirse el único atacado en la zona. Nadie tiene prados cerca y «solo comen lo que hay en lo mío».

Además alerta de otro problema estructural y administrativo que no consigue entender por incongruente. Su propiedad está en zona del coto de Pena Cuntín y linda casi con el coto de Bretaña. Los animales comen en un coto y escapan a los cazadores para el otro donde no pueden seguirlos. Pero en el caso de que actúen lo otros cazadores en el coto de Bretaña «el jabalí se esconde en el refugio que hay en ese coto», relata el ganadero que esta convencido de que «soy yo el que los está cebando; están a la lado y cuando tienen hambre vienen a mi prado».

Ramos ya no quería denunciar, pero cambió de idea. Vuelve a hacerlo y en pocos días lleva dos denuncias de daños. «Ya que no hacen nada, por lo menos que se enteren de lo que ocurre», dice.

«No es cosa de risa»

Asegura que la respuesta que le dan los agentes es que pueden ir a levantar atestado para denunciar al Tecor. «No tengo nada con los cazadores; ellos hacen deporte y no me meto», razona y al tiempo asegura que ya no le queda humor para llevar el asunto, «creo que ya no es cosa de risa: algo tendrían que hacer».

Informa lavozdegalicia.es

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