Exigen precios accesibles para la caza en Riaño y Mampodre

22 Diciembre, 2016 • Actualidad

Durante las juntas consultivas celebradas para aprobar los permisos de caza en las reservas de caza de Mampodre y Riaño, representantes de los ayuntamientos y de las juntas vecinales solicitaron rebajar los precios de salida para las batidas de jabalí, que se inician en 1.000 euros, y para los permisos de caza menor. Fernando Moreno, alcalde de Riaño, señaló que la mayoría de los vecinos no pueden acceder a esos precios y que la caza en estas reservas debe entenderse también con el objetivo social de reunir a los cazadores locales durante el invierno.

Los representantes de los ayuntamientos y juntas vecinales de las reservas de caza de Riaño y Mampodre han solicitado que se rebaje el precio de salida de las cacerías de vecinos de las batidas de jabalí y caza menor. Esta petición se hizo en la reunión de las juntas consultivas de las reservas citadas en las que aprobaron los planes de caza para 2017-2018. El motivo de la solicitud reside en que los precios del mercado son más bajos, hay menos jabalí y en favorecer la caza a bajos precios para los cazadores vecinos de los pueblos de los cuarteles de caza. En la reserva de Riaño, por ejemplo, el precio de salida de las batidas de jabalíes está en 1.000 euros y lo que se pretender es bajar el precio a los 400 euros, precio índice de la reserva de Ancares para la batida de jabalí.

Recuerdan que las reservas no solo se crearon con fines cinegéticos, sino también con unos objetivos sociales. «La mayoría de estas personas no tienen poder adquisitivo para coger unos permisos al precio que los están adquiriendo otros», señaló el alcalde de Riaño, Fernando Moreno, para quien señaló bajar los precios de salida permite a todos los aficionados acudir a las subastas.

Esto no afectaría a la caza de rececho, que es un permiso muy específico para cazar una pieza específica de caza. Considera Moreno que las cacerías de jabalí o caza menor son actos de carácter social, que unen a vecinos de distintas localidades. «Es un nexo de unión entre vecinos en época de invierno. Si no fuese por la caza no se juntarían. Esto favorece a la hostelería de la zona, ya que se generan comidas y cenas en torno a la actividad de la caza».

El alcalde de Riaño espera que se atienda la petición de los propietarios, ya que la recaudación por estos permisos repercutirá en las arcas de las juntas vecinales y los ayuntamientos.

Los alcaldes precisaron que en esta reserva regional de caza hay dos tipos de caza: la que se corresponde con una actividad cinegética de recechos individuales o batidas colectivas y, por otro lado, la caza social, «que es la que pretendemos potenciar y favorecer y que no debemos perder. Este cazador vecino está dejando dinero los fines de semana en la hostelería, que a su vez realiza una labor social de relacionarse e integrarse entre personas de distintos pueblos y municipios. Las administraciones deberían valorarlo como una forma de fomentar el asociacionismo». Esta forma de relación social entorno a la caza es una labor social que se realiza hace muchísimos años y que corre el peligro de desaparecer si se mantienen los precios elevados de salida. Muchos son jubilados con pensiones muy bajas y toda su vida han sido cazadores.

La caza del lobo

Otro asunto polémico es el lobo. Esta temporada, en Mampodre se pueden cazar dos lobos y tres Riaño. Si no se abaten, no se suman a la siguiente. La Junta apunta la complejidad de matar lobos, mientras Moreno recuerda que no será tan difícil cuando empresas de turismo llevan a sus cliente a observar a los lobos. La reserva tiene autorización para cebar lobos. «Habrá que dar un tiempo de margen para que la guardería aprenda a cazar los lobos». En su opinión, la caza de lobos en Mampodre y Riaño debe ser igual que en la Sierra de La Culebra.

Informa: José María Campos para diariodeleon.es

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