Espectacular rescate de los perros de un rehalero que cayeron a un barranco de más de 30 metros

21 enero, 2020 • Noticias de caza

Los perros corrieron detrás de un grupo de cabras montesas precipitándose por un peligroso barranco

El rehalero hizo lo imposible por rescatar a sus perros, poniendo en riesgo su vida, y contó con la ayuda de unos escaladores de la zona

Redacción | José Oliveros, más conocido como ‘Macario’, es un rehalero de 45 años, natural de la localidad turolense de Berje. Como ha contado a Cazaworld, durante la mañana del pasado 11 de enero, se dirigió con su rehala, compuesta por 12 perros, a la localidad de Molinos junto con Alejandro y Joaquín, dos amigos también rehaleros.

Normalmente, todos ellos acuden a esta localidad cada sábado junto con otros cazadores de los alrededores. Ese mismo día, sobre las 10:00 de la mañana comenzaron su cacería en una zona de Molinos llamada ‘La Mezquita’ hasta unos barrancos que bajan al ‘Pozo del Salto’ de Molinos y el pantano.

Tras empezar a cazar, ‘Macario’ se acercó a repasar una zona de pinos que se encontraba en el lado derecho de la mano que estaba dando un barranco. En la zona observó a lo lejos un grupo de cabras montesas que llevaban delante un jabalí. El rehalero mantuvo la esperanza de que sus perros pudiesen centrarse en el suido, dejando de lado a las cabras (animal que no se podía abatir). Lejos de sus pretensiones, los canes centraron su atención en las cabras a las que comenzaron a perseguir en una sonora ladra.

Los perros no aparecían

Macario estuvo esperando a sus perros, al menos, 20 minutos, observando que ninguno había decidido seguir al jabalí. Poco a poco, el tiempo fue pasando mientras se daba cuenta de que tres de sus perros, Rocky, Pita y Rufo, no regresaban. Después de tres horas esperando a los canes, sin que nadie los hubiese visto por ningún lado, en su cabeza surgió la idea de que quizá sus perros podían haber seguido a las cabras hacia el lado de Ejulve, donde se encuentran «Las Callejas», un barranco bastante profundo con una pared empinada y una caída de, al menos, 15 metros. Se acercó a la zona llamando a los perros con la esperanza de que estos acudieran, hecho que no ocurrió.

Más tarde se encontró con otro rehalero del término de al lado. Este le dijo que sus propios perros habían bajado al barranco de «Las Callejas» creyendo que había un jabalí al oír que en la zona había perros ladrando. Además, le dijo que al acercarse había podido ver a sus perros, pero que estos se encontraban en un saliente muy peligroso.

Esperanzado, aunque muy preocupado, fue al remolque, cargó los pocos perros que quedaban con él junto con su compañero, José Rovira, y lo desengancharon del coche para poder ir a buscar a los perros que le faltaban. Con el coche lograron acercarse al barranco, pero finalmente, por la orografía del terreno, tuvieron que bajar a pie. Una vez abajo (lugar donde nunca antes había estado a pesar de cazar por la zona), se encontró con un cortado oscuro de, al menos, 15 metros, donde había caído Rocky, su alano, al que podía oír ladrar. Sus otros dos perros, Pita y Rufo (cruzados de podenco), se encontraban en un peligroso saliente a otros 15 metros de altura.

Inmediatamente, sin apenas pensarlo, ‘Macario’ puso en serio peligro su vida, cogió una cuerda e intentó bajar hasta los dos perros del saliente (algo que él mismo reconoce que no debía haber hecho por ser demasiado temerario), quedando a escasos tres metros de los canes, pero sin poder llegar a alcanzarlos.

Siguió intentándolo con la ayuda de la gente que se encontraba por la zona pero se dieron cuenta de que en ese momento el rescate era demasiado peligroso y prácticamente imposible. Los perros se encontraban a 15 metros, pero el barranco podría tener más de 30 metros de altura. 

Tomaron la decisión de dar una vuelta de unos tres kilómetros por otro camino intentando acceder a la garganta de abajo para coger al perro que había caído por el cortado, resultando el acceso también imposible.

‘Los Trepadores Cavernícolas’ al rescate

En ese momento decidió buscar más ayuda entre sus conocidos de la zona, algunos también cazadores, que solían practicar escalada aunque, lamentablemente, todos se habían reunido y se encontraban de viaje. Recordó entonces que en la red social de Facebook tenía entre sus amistades a un grupo de escalada conocido como  ‘Los Trepadores Cavernícolas’, unos chicos que se dedicaban a realizar escalada por toda la zona y alrededores. Sin dudarlo, decidió escribirles para pedirles ayuda.

Esa misma noche recibió la llamada de los escaladores, que se prestaban muy amablemente a ayudarle de forma totalmente desinteresada. Según ‘Macario’, esa misma noche ya tenían todo planeado para rescatar a sus queridos y añorados perros a primera hora de la mañana.

Tras las primeras luces del día, acompañado de su cuadrilla y del grupo de voluntariosos escaladores, ‘Macario’ acudió de nuevo al barranco donde estos últimos prepararon todo lo necesario para realizar el rescate, algo que hicieron, según nos cuenta, «en un momento». Sergio, uno de ellos, originario de Castellote, bajó al fondo del barranco mientras Andrés, otro de los escaladores, se encontraba apoyándole con otra cuerda. Sergio apenas tardó media hora en ponerles los arneses a los perros y sacarlos del barranco. Los perros, bastante dóciles y nobles, posiblemente por el miedo y el cansancio que habían pasado, apenas dificultaron el rescate.

En cuanto a Rocky, el perro del pozo, cuando se asomaron para ver su estado observaron que en el lateral del agujero había una grieta por la que el perro había logrado acceder a una repisa. Eso posibilitó que su rescate se pudiera hacer de manera más sencilla con la intervención de dos personas que lo auparon hasta la superficie.

Cazador agradecido

José Oliveros ‘Macario’, ha querido destacar para Cazaworld la increíble labor que hicieron tanto su cuadrilla como los miembros de ‘Los Trepadores Cavernícolas’, Sergio Polo y Andrés Nuez. «Quiero recalcar la importancia de los escaladores que me ayudaron; son unos máquinas», ha afirmado.

Finalmente, tanto Rocky como Pita y Rufo se encuentran en perfectas condiciones a pesar de los temblores que tenían. Una historia de héroes y de un cazador capaz de hacer cualquier cosa por recuperar a sus queridos compañeros de caza. En este caso, con un final feliz.

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