Voces de caza

Entrevista al cazador Emilio Sanz

11 agosto, 2012 • Entrevistas, Sin categoría

Interesante la historia de Emilio, que se enfrentó a un hipo en Tanzania, él solo.  Aquí esta su historia personal:

Nombre completo: Emilio Sanz-Pastor Rivas

Profesión o actividad: Arquitecto y cazador profesional

Lugar de residencia: Madrid / Zamora

¿Qué modalidad de caza practicas? Caza mayor

¿En que zonas cazas? Zamora y Ciudad Real

Armas de caza: Blaser/Remington/Sauer/Sarasqueta

¿Porqué la tienes? La afición a la caza? Porque el campo, la naturaleza y la gestión cinegética forman parte indivisible de mí.

Años en la caza: 34

¿Cómo te iniciaste en la caza? Con mi familia y en particular con mi padre

¿Tienes perro de caza? Si, Teckel y se llama Lau

¿Puedes contarnos el momento más emocionante que has vivido en la caza? En una carga de hipo en Tanzania en donde el profesional y el equipo huyó y tuve que hacerle frente solo.

¿Qué sueño te gustaría cumplir en el mundo de la caza? Que se recuperara el espíritu de la caza tradicional, las maneras de cazar, el saber estar, el amor al campo, que se eliminaran cercones y al 99% de los escopeteros de este país.

¿Qué harías tu para mantener la caza entre la juventud? Pues lo que hago con mi hija, enseñarles a amar el campo, sus animales, escuchar los silencios del campo, las querencias de los animales, como cuidarlos y porqué hay que cazarlos.enseñarles que se caza mas con amor y unos prismáticos que con un arma en la mano, que la caza es una consecuencia de una gestión cinegética y no un fin en si mismo.

Los ecologistas siempre están cargando contra la practica de la caza.  Imagínate que tienes a uno delante, ¿qué le dirías para defender la caza?

Le preguntaría cosas de gestión del medio natural, que para variar, no tendría ni idea. Le preguntaría cosas sobre el comportamiento animal, sobre sus partos, sobre su alimentación, predadores, control de poblaciones, capacidad de carga de los diferentes ecosistemas, etc. Le haría ver que la gestión del medio natural va más allá de sacar fotitos a bichos, molestarles, dejar vasos y latas tirados por el monte (porque son todos unos cerdos). Que a los animales hay que dejarlos tranquilos, que a las poblaciones diferentes hay que gestionarlas para que haya un número compensado de cada una de ellas y puedan cohabitar en equilibrio y que para eso, para la mejora de calidades, control de densidades, de epizootias etc, están los gestores cinegéticos y los cazadores. Pero ¡¡¡ ojo!!! Los gestores de verdad y los cazadores de verdad.  Los otros, una amplia mayoría, ni son gestores ni son cazadores, son oportunistas busca fortunas y son escopeteros trofeistas… que hay que saber diferenciar.

¿Algo más que nos quieras contar? Pues que por todo ello y creyendo en lo que creo, he organizado un “reducto natural” en donde se caza como se debe y se hacen las cosas como se deben, en Zamora.



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3 comentarios. ¿Quieres agregar algo?:

  1. Jose Antonio Carrera Ruiz dice:

    Reconfortante y certera visión que de la Caza nos expresa Emilio Sanz. Mis cordiales saludos.

  2. David dice:

    Buenos días Emilio. Soy ecologista y activista desde hace algunos años. Tengo 37 años. Estoy, personalmente de acuerdo con la filosofía que propone en relación a la gestión de los recursos cinegéticos actuales, tanto de actividad deportiva como control de poblaciones… pero de igual manera creo firmemente en la gestión medioambiental con fines educativos y culturales con el fin de recuperar y mantener el valor de los ecosistemas, su cuidado y su respeto. Envidio a muchos países europeos en los que este equilibrio sostenible es posible. Donde la convivencia entre propietarios y ciudadanos es sorprendentemente ejemplar. Lugares como Noruega donde los vallados son inexistentes y los ciudadanos pueden disfrutar plenamente de lugares que, incluso son de ámbito privado. Sé que estamos muy lejos de conseguir ese equilibrio, ese nivel de tolerancia y debo admitir que, al carecer de una cultura medioambiental, se carece del respeto a lo ajeno, casi como en nuestra cotidianeidad. La naturaleza es una moda más hoy en día, me arriesgaría a admitir. Pero, hoy por hoy, cuando visito el monte y me encuentro un candado donde no debería haberlo, se me parte el alma. La libertad, el reencuentro con una emoción casi ancestral que nuestros antepasados poseían de forma permanente en su vida cotidiana, esa unión, ese vínculo entre naturaleza y hombre durante milenios y de cuyos Montis Marianis fueron testigos es absolutamente indescriptible. Si cada día soy mejor persona es por buscar un atisbo de aquello. Así, es como, muchas personas, entre ellas, un servidor les gustaría sentirse en lugares como Valmayor. Miro desde el Pico Bañuela con añoranza el Camino de Valmayor-Andujar por solana de Valmayor. o el Camino de Valmayor-Andujar por Hontanillas; no vislumbro la vereda del valle que pronto, según tengo entendido, será deslindada y amojonada y no alcanzo a entender que, un lugar tan hermoso se levante una muralla, se cierre incondicionalmente y de manera no regular a personas que amamos la naturaleza, a personas que amamos Sierra Madrona , pero no como un amor estival adolescente, impulsivo o irresponsable, la amamos responsable y de manera comprometida. No nos enfrentamos a lo que no nos gusta de ella, ni destruimos o intentamos cambiar las cosas que, de manera natural, ha poseído siempre. Cambiamos o , al menos intentamos cambiar, lo que nos entristece de ella. Valmayor nos entristece a muchos. Yo conozco el Valle, pero me gustaría que mis hijos lo conocieran algún día sin que tuvieran que esconderse detrás de mis piernas mientras un guarda intratable nos indicara la puerta de salida. Y pienso que el respeto a aquellos propietarios, gestores cinegéticos, cazadores, guarderías,… es imprescindible, que esa convivencia no- simultanea es necesaria ya que existe y existirá siempre una misma ilusión por el monte cuando llega la temporada de caza o la otoñada, y acudimos henchidos de ella a la sierra. Siento terriblemente los enfrentamientos, los litigios que, por mucho que se alarguen, solo traen disputas, resentimientos, pues al final, el desenlace es el que debe ser, es cuestion de tiempo. No pretendo convencer a nadie, solo es un pequeña reflexión, unas palabras al aire, un desahogo por el ahogo que sentimos ante la opresión del cable que cierra los montes que son de más de uno.
    Y si me he atrevido a escribirle estas líneas ha sido únicamente porque he leído sus líneas igual de apasionadas que las mías al hablar del campo. Un saludo cordial.

  3. Bernardo dice:

    Gracias por tus palabras David, que son de unión y entendimiento.

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