Entrega de premios 2013 del Real Club de Monteros

16 junio, 2014 • Noticias de caza

El pasado miércoles 11 de junio se celebraron los actos de entrega de los premios anuales del Real Club de Monteros, correspondientes al año 2013.

El lugar elegido para esta ceremonia fue el Real Club Puerta de Hierro, que presentaba un lleno total de su salón, debido a la excelente acogida que tuvieron estos actos, a los que asistieron personas procedentes de variados puntos de nuestra geografía nacional, al haberse configurado esta celebración como un punto de encuentro y confraternización de todos los aficionados a la montería española, entre socios y amigos de los premiados.

Una vez terminado el almuerzo el presidente del Real Club de Monteros, César Fernández de la Peña, hizo un sucinto repaso de las actividades llevadas a cabo durante el último año, y también relacionó brevemente los proyectos en los que está inmerso el Club. Hizo mención a la adaptación que tenemos que ir promoviendo centrándonos en lo que consideramos esencial a nuestra actividad. Por ello expuso que: «Algo que consideramos fundamental es conservar la autenticidad de la montería española. En ese esfuerzo nos hemos manifestado siempre y así seguiremos, para distinguir el concepto de ‘montería’ de otras actividades más o menos éticas, que en algunos casos puedan considerarse de forma muy distinta a la caza.

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En este instante, nuestro presidente pasó la palabra a Guillermo Reparaz Vallhonrat, secretario del Club, quien dio lectura a las actas de los acuerdos por los que se nombraban a los premiados en esta edición.

En primer lugar refirió como el pasado 9 de abril de 2014, reunido el Jurado compuesto por César Fernández de la Peña, José Antonio Rein, Jaime Fernández Gasset, Rafael Arnedo, Santiago Segovia, Ramón EstalellaMiguel Ángel Perlado y Guillermo Reparaz, éste último como secretario del mismo, acordaron por unanimidad, una vez estudiadas las diversas candidaturas presentadas, conceder el Premio a la Personalidad Venatoria 2013 aPablo Ortega Martín–Rosales, como modelo del cazador español defensor de la ética de la caza, de la incertidumbre en sus resultados -la caza incierta- y del salvajismo de las especies sobre las que se vaya a realizar.

En segundo lugar nos ofreció la lectura del acta del Jurado del Premio Literario Jaime de Foxá, que estando compuesto por Alfonso Ussía, como presidente, Rafael Castellano, Conde de Priego, como secretario, y formando el resto del jurado Iñigo Moreno, Marqués de Laserna, Javier Barcáiztegui, Conde del Llobregat, Juan Delibes, Pablo Capote, César Fernández de la Peña, como presidente del Real Club de Monteros, y Juan José Viola, como galardonado en la edición del 2012, decidió conceder este galardón en su edición del año 2013, al prestigioso escritor, periodista y miembro de la Real Academia Española, Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez, por el artículo titulado «Colmillos en la memoria» publicado por el autor el 17 de febrero de 2013, en su columna del suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, XL Semanal.

Inició el uso de la palabra Pablo Ortega, quien nos explicó las dudas que él sintió al aceptar este galardón, dado que en nuestra actual sociedad ganar en notoriedad «en estos tiempos de descrédito y condenación pública de la caza, podría incluso calificarse de imprudente». Sin embargo, la meditación sobre sus orígenes familiares, su infancia en un ambiente rural y el convencimiento de actuar correctamente, le mueven a pensar que no tiene ambages en confesar públicamente que es cazador. A continuación nos glosó en unos versos, la inaceptable posición que algunos adoptan en contra de la caza, desde la más profunda ignorancia del mundo natural. Hizo un pequeño análisis sobre las posibles causas que promuevan esa actitud negativa de la sociedad actual contra la caza, y afirmó estar «convencido de que en el origen de la antipática imagen que para la sociedad tenemos, está el haber perdido el norte de la caza silvestre y natural» sustituyéndola por un «mero ‘pimpampúm’ sobre animales de criadero».

Acto seguido tomó la palabra Arturo Pérez-Reverte, cuya intervención era muy esperada por ciertos comentarios que realizó en alguna red social hace tiempo. Sorpresa causó su intervención nada más comenzar, ya que declaró que él había sido cazador en su juventud, pero había dejado de serlo tras un tiempo en el que había frecuentado lugares del mundo donde el objeto de la caza eran los seres humanos, siendo él mismo una pieza a cobrar durante su estancia en Sarajevo, algo que averiguó tras charlar con los francotiradores que el día anterior le habían tenido en su punto de mira. Aún así sigue vinculado a la caza a través de sus familiares y algunos amigos, y sus últimas piezas fueron unas gacelas que cazó para comer en Mauritania durante el año 1978.

Definió el mundo de la caza y el campo como magnífico y grato. Percibe que su perro Sherlock a veces se muestra melancólico y nostálgico, porque le comprende desubicado, no está donde debiera; cazando. Por ello, sabe lo que siente un cazador y le debe a su perro una cierta sensibilidad para cazar imágenes y hechos. Acabó reconociendo que «La caza ética es respetable y educativa».

Para concluir, cerró el acto Alfonso Ussía, que con su brillante, ocurrente y particular prosa enunció los méritos de cada uno de los premiados, incluyendo en su alocución multitud de chascarrillos y anécdotas que provocaron las inevitables risas de los asistentes, como es habitual en él.

 



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