El Real Club de Monteros apoya declarar la montería y la rehala como BIC en Andalucía

16 mayo, 2017 • Noticias de caza

Informa Real Club de Monteros | El Real Club de Monteros es una entidad que fue creada en el año 1961 con la finalidad de agrupar a cuantos sienten y defienden el ejercicio de la caza mayor y otras actividades afines, así como proseguir la labor iniciada en beneficio del ejercicio de la montería en España, luchando por mantener la pureza de la tradición venatoria.

El Real Club de Monteros ha decidido unirse en calidad de “benefactor” al proyecto iniciado por la Federación Andaluza de Caza (FAC), junto con la Asociación Española de Rehalas (AER) y la Asociación de Titulares de Empresas y Cotos de Andalucía (Ateca), para conseguir la declaración de la montería y la rehala como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Actividad de Interés Etnológico en Andalucía.

Consideramos que la montería española y la rehala constituyen una expresión relevante de la identidad cultural venatoria, testimonio de la trayectoria histórica de nuestro país, y en concreto de Andalucía, y una manifestación de la riqueza y diversidad cultural única en el presente.

El sentimiento de aprecio hacia este patrimonio cultural ha de constituir uno de los pilares básicos para el fortalecimiento de esta identidad colectiva, impulsando el desarrollo de un espíritu respetuoso con un entorno cultural garante de los valores que representa, y que en estos momentos se está viendo sitiado y menospreciado desde ciertos estamentos de nuestra sociedad, que ignorantes de la realidad social que esta modalidad de caza significa y del favorable alcance que supone como garante de la conservación de la naturaleza y como motor de un desarrollo que redunda en que múltiples espacios naturales de relevancia en nuestros país hayan llegado a nuestros días perfectamente conservados, lo hayan hecho por haber sido desde tiempo inmemorial cazaderos de montería.

La iniciativa de promover la montería y la rehala como parte del patrimonio cultural inmaterial que es necesario proteger y poner en valor, deja entrever cierta preocupación de que la caza y todas las tradiciones que conlleva pueden estar experimentando un proceso degenerativo que diluya los elementos de su autenticidad.

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