El programa para salvar el lince une a científicos, cazadores y agricultores

8 mayo, 2017 • Noticias de caza

El proyecto de recuperación del lince ibérico en España sería inviable sin la colaboración de los propietarios del terreno donde se liberan los ejemplares. Muchas de estas fincas son cotos de caza. En el programa Life del lince hay 180 propietarios y sociedades de cazadores aunando unas 200.000 hectáreas. Europa financia este proyecto al 60% y en España hay 23 socios actualmente para recuperar la especie en la península. Entre los socios hay gobiernos autonómicos, la organización WWF, propietarios agrícolas y federaciones de cazadores.

Bruselas financia el 60% del programa Life, que en el caso del lince en España cuenta con 23 socios en el proyecto actual para la recuperación de su distribución histórica en España y Portugal. Además de los gobiernos de Andalucía, Portugal, España, Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia, la organización ecologista WWF, el proyecto implica a propietarios agrícolas y federaciones de cazadores. Esta combinación de conservadores, cazadores y propietarios convierte en singular el trabajo para la salvación del lince ibérico.

La inclusión de 180 propietarios y sociedades de cazadores supone tener bajo control científico a unas 200.000 hectáreas. Todos los socios que colaboran se ven compensados con la financiación europea (34 millones de euros). El reparto va desde los 18 millones de euros que gestiona la Junta de Andalucía a los 40.000 euros de la Federación andaluza de Caza, que destina este dinero principalmente a campañas de concienciación entre los habitantes de la zona. «A los propietarios les ofrecemos mejoras de pastos, sobre todo planteadas para el conejo, pero dinero no reciben», puntualiza Miguel Ángel Simón, coordinador del programa. La Junta sí da subvenciones en convenios de colaboración a propietarios, tanto en la conservación del lince como de otras especies que campan por sus tierras.

Conseguir que el lince sea visto como un «patrimonio natural único de la Península ibérica» no ha sido difícil. Atrás quedan los furtivos, ya que ahora tendrían complicado ganar dinero en el mercado de pieles por ser una especie protegida. «La gente apoya el lince por muchos motivos y, aunque parezca cursi, uno es porque es un animal muy bonito», sostiene Simón.

Informa diariosur.es

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