El proceso de anillamiento en las codornices se salda cada año con más aves sedentarias

24 abril, 2018 • Noticias de caza

Uno de los aspectos fundamentales que pretende aclarar este estudio es el número y la tipología de ejemplares que son sedentarios o migratorios.

Estas medidas están siendo muy positivas en La Palma, y benefician no solo a la codorniz sino a las otras especies amenazadas que comparten hábitat con ella.

Redacción | El Cabildo de Tenerife ha puesto en marcha un programa de seguimiento para la codorniz, una de las especies cinegéticas de la isla, que consiste en la implantación de un geolocalizador adaptado a este tipo de aves que recopilará información de interés para su conservación.

El desarrollo tecnológico actual ha permitido crear un dispositivo de anillamiento que se ajusta perfectamente al tamaño y las características de este animal, sin que suponga ningún inconveniente para su salud ni para un normal comportamiento. Uno de los aspectos fundamentales que pretende aclarar este estudio es el número y la tipología de ejemplares que son sedentarios o migratorios, y el recorrido que realizan habitualmente estos últimos.

Con respecto a la misma fecha del año pasado, se nota una sensible mejoría en las poblaciones en la zona de estudio y actuación, habiendo podido reanillar varios ejemplares del año anterior. Quintín de la Cruz, anillador, nos confiesa que «de las casi doscientas aves que se han analizado este año, alrededor de un 10% de la población se detecta que es sedentaria».

Proyectos realizados

Desde el año 2002 al 2011 se llevó a cabo el ‘Proyecto de Anillamiento y Seguimiento de la Codorniz (Coturnix coturnix) en España’ (Fedenca y Federación Española de Caza). A partir de ahí surgió otro plan de seguimiento de la codorniz en el valle del Ebro y las Islas Canarias. Ambos se produjeron bajo la dirección científica del Dr. Jesús Nadal de la Universidad de Lérida.

El proyecto consiste en el censo y anillamiento de codorniz, utilizando red y reclamo para el censo y captura de machos de codorniz y también recorridos con perro de muestra para determinar la densidad total (machos, hembras, polladas, etc).

Tras un descenso significativo en la década de los 80 y principios de los 90, ahora, anuncia de la Cruz que «tenemos poblaciones más o menos estables (con las fluctuaciones anuales normales para la codorniz), en Tenerife, El Hierro, Gran Canaria y La Palma». «En estas islas se mantiene anualmente una parte de la población sedentaria, que pasa aquí el invierno favorecida por la bonanza del clima», añade.

Colaboración de asociaciones

Actualmente la pérdida del hábitat hace necesaria y urgente la colaboración entre las asociaciones de cazadores y los cabildos insulares para recuperar en las zonas de las medianías de las islas los cultivos tradicionales de cereal y leguminosas, así como las zonas de pastizal.

Estas medidas están siendo muy positivas en las islas donde se están llevando a cabo (por ejemplo, en La Palma), y benefician no solo a la codorniz sino a las otras especies amenazadas que comparten hábitat con ella.

La Federación insular de Caza de la Palma está recuperando hábitats para la codorniz cuando, aún siendo especie cinegética, en esa isla no se caza. De esa recuperación de hábitats se benefician otras muchas especies.


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