El jabalí se adueña de nuestros campos y ciudades mientras algunos sectores se siguen oponiendo a su caza

24 abril, 2019 • Noticias de caza

El pasado 2017 se registraron un total de 10.352 accidentes ocasionados por jabalíes en nuestro país, de los que 3.121 se contabilizaron únicamente en Castilla y León.

Se cree que la ausencia de depredadores naturales, el aumento de las temperaturas, el abandono del campo o su capacidad adaptativa son algunos de los factores que están favoreciendo este incremento.

Redacción | La situación del jabalí en nuestro país se está haciendo cada vez más insostenible. A su ya preocupante expansión demográfica hay que sumarle todos los problemas que esta especie genera. Los daños a la agricultura, el peligro de accidentes de circulación, la transmisión de enfermedades o el impacto que causa sobre otras especies de nuestra fauna son solamente algunos de los problemas de este incremento descontrolado.

Las cifras hablan de una población aproximada en 2015 de 1 millón de ejemplares en nuestro país y de un incremento aproximado de entre el 5 y el 15%. Se cree que la ausencia de depredadores naturales, el aumento de las temperaturas, el abandono del campo o su capacidad adaptativa son algunos de los factores que están favoreciendo este incremento. Los cálculos hablan de un crecimiento aproximado del doble de su población actual para el año 2025. Cataluña, Aragón, el País Vasco o Navarra son algunas de las comunidades más afectadas aunque su expansión está siendo notable en todo el territorio nacional.

El problema no solo está afectando a nuestro país. En Portugal, la expansión de este suido está ocasionando muchos casos similares e incluso Italia se plantea comenzar a tomar medidas ante la expansión desmedida de este animal.

Problemas para la agricultura

Los daños que esta especie ocasiona a la agricultura son muy cuantiosos. Su variada dieta y su capacidad para obtener comida, tanto bajo tierra como en la superficie, le convierten en un serio problema para la agricultura. Muchos agricultores piden soluciones, ya que tras cambiar de tipo de cultivo, obteniendo unos resultados idénticos, se encuentran en una situación muy comprometida. El jabalí no solo come las cosechas, sino que causa graves destrozos debido a la manera que tiene de hozar el terreno para obtener su alimento.

Los agricultores exigen medidas de control o el incremento de su caza para poder contrarrestar el número de ejemplares que atacan a sus cultivos, pero en muchos de los casos las medidas que se adoptan resultan insuficientes.

Accidentes de tráfico e irrupción en las áreas urbanas.

Otro de los problemas que está ocasionando esta rápida expansión es el número de accidentes de tráfico que el jabalí está ocasionando, junto a una cada vez más frecuente y «peligrosa» irrupción en las áreas urbanas.

Debido al descuido de muchas áreas naturales se está produciendo una expansión en áreas de monte. A su vez, los núcleos urbanos y el número de jabalíes también están incrementando sus áreas de influencia, lo que está provocando una confrontación entre el ser humano y el jabalí. Además, el crecimiento demográfico de esta especie tiene como consecuencia la necesidad de buscar diferentes fuentes de alimento, siendo nuestros pueblos y ciudades un lugar ideal para conseguirlo. Todos estos factores tienen como consecuencia un mayor tránsito de jabalíes por áreas urbanas, suponiendo un peligro, no solo por el riesgo de ataques sino por el mayor riesgo de accidentes de tráfico al aumentar sus movimientos nocturnos por calles y carreteras.

Un gran jabalí atropellado / Ramón Balvís

Sin contabilizar los accidentes ocurridos en Cataluña (una de las comunidades con mayor número de ejemplares, pero que no discrimina entre especies animales para contabilizar sus accidentes) el pasado 2017 se registraron un total de 10.352 accidentes ocasionados por jabalíes en nuestro país. 3.121 de ellos se contabilizaron únicamente en Castilla y León.

Daños contra flora y fauna

El impacto de la expansión del jabalí no solo está acarreando consecuencias negativas hacia el ser humano. La diversidad de su dieta y su gran instinto a la hora de conseguir alimento le convierte en un fiero competidor con otras especies de ungulados en la explotación de los recursos de sus zonas de cohesión. Asimismo, se ha demostrado en algunos estudios que el aumento de la población de jabalí causa un efecto muy negativo sobre otras especies como el conejo o la perdiz, al alimentarse de sus gazapos y nidos. También se ha podido observar, en algunas zonas del norte de España, que animales como el cangrejo de río o la tortuga también forman parte de su cadena alimentaria.

En cuanto a la flora, se han documentado perturbaciones en especies protegidas como las orquídeas, al tener cierta facilidad para acceder a todo tipo de bulbos y raíces.

La caza como solución

La caza controlada se ha convertido en una de las soluciones más productivas para frenar este incremento poblacional, aunque aún sigue siendo insuficiente para solucionar el problema.

A pesar del incremento notable de jabalíes abatidos en los últimos años no se ha conseguido frenar su crecimiento demográfico.

Aumentar los periodos hábiles de caza de esta especie o facilitar la adjudicación de permisos especiales podrían aumentar la eficacia de esta medida de gestión.

Parte del sector animalista ha criticado mucho estas medidas, como cuando el grupo Ecologistas en Acción manifestó que «la población de jabalíes crece porque se cazan más», asegurando que cuanto mayor es la presión cinegética que se ejerce sobre ellos mayor es su capacidad reproductora. Esta afirmación, hasta el momento, carece de rigor científico.

Otras soluciones planteadas

Otras soluciones que se plantean para reducir el incremento poblacional del jabalí son la esterilización —medida ha sido probada aunque no ha dado los resultados que se esperaban—, la restricción de sus principales fuentes de alimento o las capturas de ejemplares. También se plantea incentivar la carne de jabalí para consumo y favorecer su comercialización para darle mayor tránsito a los animales abatidos.

En cuanto a las medidas que se están adoptando o se plantean para reducir algunos de los efectos negativos causados por la presencia del jabalí son las de evitar su humanización (no acostumbrarlos al ser humano ni alimentarlos), mejorar los vallados en cosechas y carreteras, aumentando en estas la señalización referente a la presencia de animales salvajes.

La Peste Porcina Africana, al acecho

La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad que podría amenazar las explotaciones de porcino si se extiende en nuestro país.

Hasta el momento no se ha registrado ningún caso conocido de esta enfermedad en España, pero su avance hacia el oeste de Europa y el gran número de posibles vectores que facilitarían su rápida proliferación mantiene en tensión al sector ganadero.

Recientemente, la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha ha realizado y difundido un protocolo de actuación en caso de detectar algún animal presuntamente infectado con esta enfermedad.

La extensión del jabalí afecta a diferentes sectores, los cuales están condenados a entenderse y a buscar soluciones mucho más efectivas que las actuales para poner freno a un problema que crece de forma directamente proporcional al aumento del número de sus ejemplares.


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