El furtivismo acaba con 25.000 elefantes de selva africanos en diez años

21 febrero, 2017 • Noticias de caza

Se estima que la población de elefantes de selva que hay en África central es de unos 100.000 ejemplares. Los expertos calculan que durante los últimos diez años los furtivos han matado la cuarta parte. Estos 25.000 elefantes habitaban en el Parque Nacional Mikébé de Gabón, una de las reservas más importantes para estos paquidermos, por lo que «es un paso atrás considerable en la conservación de la especie», afirma John Poulsem, profesor asociado de Ecología Tropical de la Universidad de Duke.

Incluso en uno de sus últimos refugios en África central, el elefante de bosque o selva africano (algo más pequeño que el de la sabana) sigue cayendo abatido por furtivos que persiguen sus preciados colmillos de marfil de color rosa. Solo entre 2004 y 2014, más de 25.000 elefantes de bosque murieron en el parque nacional Minkébé, en Gabón, una de las reservas más grandes y más importantes de África Central, lo que supone una disminución de su población del orden del 80%, según un estudio de la Universidad de Duke que publica la revista «Current Biology».

Elefantes de selva.

John Poulsem, profesor asociado de Ecología Tropical en dicha universidad, explica que se calcula que casi la mitad de los elefantes de selva que hay en África central, estimados en unos 100.000, viven en Gabón, por lo que la pérdida de 25.000 de estos paquidermos «es un paso atrás considerable en la conservación de la especie». Los resultados de su trabajo indican que este precipitado declive se explica por la entrada de furtivos procedentes de otros países vecinos, sobre todo de Camerún, al norte.

Para estimar el alcance de la pérdida de población, los investigadores compararon los datos de dos estudios de excrementos de elefante en Minkébé. «Basándonos en los cambios en la abundancia y distribución geográfica del estiércol, identificamos dos frentes de presión de los furtivos», dice Poulsen. Así, el número de elefantes en la zona sur del parque, situada a 58 kilómetros de la carretera gabonesa más cercana, se ha visto algo reducida. En comparación, las partes central y septentrional del parque -a solo 6,1 kilómetros de la carretera nacional de Camerún- han quedado vacías, explica el profesor.

La proximidad de la carretera hace que sea relativamente fácil para los cazadores furtivos de Camerún acceder al parque y transportar su botín a la ciudad de Douala, un importante centro del comercio internacional de marfil.

Frenar el tráfico ilegal

Desde 2011, el gobierno gabonés está tomando medidas importantes para frenar la caza furtiva en Minkébé, reconoce Poulsen. Entre otras cosas, han elevado el grado de protección de los elefantes a «totalmente protegidos»; crearon un cuerpo de policía de parques nacionales; duplicaron el presupuesto de la agencia de parques nacionales, y se convirtieron en la primera nación africana en quemar todo el marfil confiscado. Estos esfuerzos son importantes y pueden ser la causa de la disminución de furtivos procedentes de Gabón, pero la nueva investigación sugiere que han hecho poco para frenar el tráfico ilegal transfronterizo.

«Para salvar a los elefantes de África Central, necesitamos crear nuevas áreas protegidas transnacionales y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el procesamiento de los ciudadanos extranjeros que cometan o fomentan los crímenes de vida silvestre en otros países», dice el investigador.

«Los estudios que muestran una fuerte disminución de las poblaciones de elefantes no son nada nuevo —matiza Poulsen—, pero una pérdida en torno al 80 por ciento en solo diez años en una de las áreas protegidas más grandes y remotas de África Central es una alarmante advertencia de que no hay lugar a salvo de la caza furtiva».

Informa Araceli Acosta para abc.es

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