Drones y cámaras térmicas para evitar la muerte de corcinos

25 septiembre, 2018 • Noticias de caza

Un equipo de expertos ha creado el Grupo Operativo Capreolus con la finalidad de frenar la mortandad de corcinos durante trabajos agrícolas como la siega.

Plantean un novedoso sistema con drones y cámaras térmicas para localizar a los corcinos en el interior de los sembrados antes de las labores de recogida.

Informa ACE | Un equipo multidisciplinar de expertos está desarrollando un sistema de detección de corcinos para evitar la mortandad que se produce todos los años durante las tareas de siega. El corzo (Capreolus capreolus) es un pequeño cérvido cuyas crías, llamadas corcinos, todos los años sufren numerosas muertes y mutilaciones debido a los trabajos agrícolas. Los partos de esta especie se producen entre abril y junio. La madre deja oculta al corcino recién nacido en un lugar con hierba alta, acudiendo a alimentarlo varias veces al día. El corcino permanece agachado, confiando en su capacidad de pasar desapercibido para evitar a los depredadores. Cualquier ruido o alteración (como un tractor acercándose) hacen que se mantengan lo más ocultos e inmóviles posible hasta que pasa el peligro.

Desgraciadamente esta estrategia que tan buen resultado le da al corzo en terrenos naturales se vuelve en su contra en cultivos y pastizales. La altura de la hierba o el cultivo hacen que estos lugares sean vistos por la madre como un lugar ideal para esconder a sus crías mientras se aleja en busca de alimento. Al comenzar las tareas de siega o recolección los corcinos permanecen lo más agachados e inmóviles posible, evitando ser detectados hasta que la máquina los atrapa. En el caso de cosechadoras el corcino es absorbido e incorporado a las balas de heno o paja, muriendo en el proceso. Si se trata de una segadora esta puede limitarse a provocarle graves cortes (normalmente amputando una o varias patas) causándole gran sufrimiento hasta que el corzo es sacrificado por el agricultor o muere desangrado.

Ante esta situación se ha formado el Grupo Operativo Capreolus, con la idea de proporcionar una solución efectiva a este problema. Los métodos actuales se basan en la detección a pie de terreno con personal, en ocasiones ayudado por perros de rastreo. Este método se ha probado ineficaz por la propia habilidad del corcino para esconderse entre la vegetación y su capacidad de ocultar su olor.

El nuevo método que se propone está basado en la detección de los corcinos mediante cámara térmica transportada en un dron. Las imágenes obtenidas se analizarán mediante un software especialmente desarrollado basado en el que las investigaciones más punteras emplean para censos de animales salvajes, de forma que se puedan identificar los corcinos ocultos con seguridad y eficiencia.

Una vez localizados los corcinos personal especializado tomará las medidas necesarias para evitar que sea atrapado por la cosechadora o la segadora, asegurando su supervivencia.

El Grupo Operativo Capreolus se ha constituido amparado en la resolución de 17 de abril del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), y está constituido por los siguientes socios beneficiarios:

Asociación del Corzo Español (ACE)

Grupo para la Recuperación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (Grefa)

Estudios Medioambientales S.L. (ESMA)

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)

Unión Agroganadera de Álava (UAGA)

Así mismo colabora con el Grupo Operativo Capreolus el Departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), poniendo a disposición del grupo su experiencia en el desarrollo de sistemas de censo con cámara térmica.

Este proyecto será presentado el próximo día 27 de septiembre a las 11:00 en el Salón de Actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Forestales y del Medio Natural de Madrid (UPM).


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