Crónica de montería en Gonzalo Gil, por Monteros de Encinasola

23 Noviembre, 2016 • Caza mayor

Siete treinta de la mañana. Volvía a ser la hora elegida por Monteros de Encinasola para la segunda montería de este fin de semana. El 30 de octubre amanecía soleado aunque con un viento fresco que favorecía a la caza. El hotel de Encinasola servía de punto de reunión para cazar la finca Gonzalo Gil. Esta finca de gran extensión se compone de una solana adehesada y de jaras en su extremo y una apretada umbría en la que se esperaba estuvieran encamadas las reses debido al tiempo caluroso que está teniendo este comienzo de temporada.

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El sorteo, como siempre por armadas, las cuales fueron saliendo hacia el cazadero tal y como iban sorteando para facilitar el cierre de la mancha. Las armadas que colocaban Rafita y Hugo fueron las primeras en partir, y las primeras en jugar lances con las reses, que inquietas comenzaron a moverse con la entrada de los vehículos en el cazadero.

Un pequeño contratiempo con una armada hizo retrasarse un poco con la suelta, pero tras la misma comenzaron a sucederse los disparos, subiendo en intensidad durante la primera hora de caza y entrando en letargo hasta la vuelta de las rehalas a los carros, que fue cuando de nuevo se produjo un atestón de lances. La caza, al montear hacia dentro, se había rezagado en las puntas, dando la cara a principio y fin de montería.

Hubo puestos con seis y siete lances como el cuatro del cierre de Campillo, con cinco lances a reses, de los que cuatro eran venados, haciéndose con uno de ellos, y otro sobre una cierva que también consiguió abatir. Aunque habría que destacar que el verdadero afortunado de esta montería fue Fernando Montero de Espinosa, quien disfrutando de una magnífica jornada vio más de cinco venados, consiguiendo hacerse con un venado y una cochina tras jugar lance sobre otro venado magnífico que quedó herido y que gracias a la organización fue localizado y rematado al día siguiente, el cual pendiente de medición va a rozar el oro. También destacar el venado abatido por Alejandro Alejandre, que tras medición en verde ha dado plata.

También hubo tiempo para hacer novio al joven Pablo García Soto, que entrando al monte con las rehalas tuvo el valor de abatir un venado que fue agarrado en una charca, arrojándose valientemente al agua.

El plantel mostró un total de 32 venados, a los que hay que sumar el de Fernando, que se cobró al día siguiente, y 9 jabalíes, de los que destacaba uno de buen porte, mas 14 ciervas.

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Crónica y fotos de Carlos Casilda

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