Crónica de montería de Navalmoro, por Cabezas Servicios de Caza

22 Diciembre, 2016 • Caza mayor

Volvíamos a esta gran finca cochinera y de reconocido prestigio, gracias a su propietario D. Lázaro Moreno, pionero en España en gestión de fincas de caza y de las primeras fincas cercadas en cuanto a jabalíes se refiere. Hablar de la finca “Navalmoro” es hablar de tradición en monterías de cochinos, hablar de historia, así como de una gran hospitalidad y trato cuidado al detalle tanto en el campo como en sus magnificas instalaciones.

Esta sería la segunda de las monterías que realizaríamos esta temporada, y en la que las expectativas serían altas, a sabiendas de la que mancha a cazar se encontraría cargada de jabalíes. En esta ocasión se montearía la macha de ‘La Noria’, con tan solo 20 puestos ubicados todos ellos en grande tiraderos, con seguridad y visibilidad gracias a las torretas con las que cuenta la finca.

El día amanecería nuboso, amenazando lluvia y con algo de niebla, lo que se definiría como un día otoñal. Nada que ver con la primera montería en esta finca, en el mes de octubre, en la que padeceríamos mas de 30 grados. Con el tiempo casi de nuestra parte y después del sorteo y desayuno en el magnifico pabellón de esta gran finca, partirían las armadas hacia sus posturas, en las que apostados y sin soltar los perros, se empezarían a ver cochinos abandonando sus encames, otros que belloteaban debajo de las encinas y otros muchos cruzando por los testeros en los que más tarde serían cazados.

A las 11:00, y sin soltar las rehalas, comenzaría la montería con lances en casi todos los puntos de la mancha, por lo que el augurio sería bueno. Con la suelta de los perros se daría rienda suelta a un gran día de montería en el que la inmensa mayoría de los puestos divisaría gran cantidad de guarros. En algunos casos, auténticas pelotas de cochinos en testeros que serían el delirio de los monteros buscando el macareno sobre el que poder tirar.

Gran trabajo el realizado tanto por las rehalas, así como por el personal de campo, en este buen día de caza en el que, de no ser por el cupo, más de uno se llevaría las manos a la cabeza de la cantidad de lances que podría haber tenido. En resumidas cuentas, un gran día montería en buen ambiente montero, que sería sellado por un magnifico tapete formado por nada menos que 123 piezas. Enhorabuena a todos los participantes en este gran día.

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