Conejos y palomas torcaces que no dejan dormir a los vecinos de Cambrils

24 mayo, 2018 • Noticias de caza

Algunos vecinos se quejan de los permisos excepcionales de caza próximos a viviendas porque los disparos les asustan «y no dejan dormir».

Redacción | En Cambrils, a los payeses les molestan los conejos, y a los vecinos les sobresaltan los tiros que pegan los cazadores para controlar la población. Los agricultores locales piden más presión sobre los lagomorfos para frenar la superpoblación que destroza cultivos y plantaciones. Nos solo los conejos han aumentado su número: jabalíes, palomas torcaces y estorninos también crecen en número en las zonas de seguridad del Campo de Tarragona.

El Departamento de Agricultura de la Generalidad de Cataluña ha observado «un importante aumento de determinadas especies» en aquellas áreas donde está prohibida la caza al ser zonas de seguridad. Muchos de estos terrenos están próximos a poblaciones y en ellos solo se podría autorizar la caza de manera excepcional. Esto es lo que piden desde el Ayuntamiento de Cambrils: poder cazar.

Conejos, palomas y vecinos

Un socio de la Unió de Pagesos del Baix Camp explica que los permisos para controlar los conejos que dañan sus cultivos se piden con antelación a que surjan los daños. «Allí donde come el conejo ya no vuelve a crecer lo que había plantado. Hay que volver a replantar otra vez», explica. Comenta que los conejos hacen daño al cereal cuando está recién plantado porque buscan brotes tiernos, mientras que las palomas torcaces hacen daño cuando el cereal ha crecido y granado.

El Ayuntamiento local ha solicitado permisos para cazar en la zona de Les Comes-Belianes y Vilafortuny. En 2017, el Departamento de Agricultura concedió permisos excepcionales para cazar en zonas de seguridad de Montroig y Cambrils. Se abatieron 144 conejos y 4.500 palomas torcaces. Pero aunque la caza sea necesaria para controlar estas poblaciones de conejos y palomas torcaces, hay vecinos de Cambrils que se quejan de ello.

«No nos dejan dormir»

Algunos vecinos se quejan de los controles cinegéticos excepcionales que se realizan en zonas próximas al núcleo de población. Dicen que los disparos les molestan porque suelen ser de 7 a 10 de la mañana y no les dejan dormir.

Una vecina cuenta que se levantaba «por el susto» de los disparos a primera hora y pensaba que habían entrado a robar. Otros vecinos opinan que si los conejos suponen un problema «vale la pena acabar con ellos», pero una vecina de Vilafortuny dice que es más importante acabar con los robos en la zona, «que son mucho más peligrosos».

Los payeses o agricultores locales son conscientes de que los cazadores puedan molestar a los vecinos. En las zonas de seguridad solo se puede cazar con permisos especiales y dicen que, aunque haya molestias de algún tipo, ellos también «tienen derecho a ganarse la vida».

 


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