Cazando becadas con setter inglés: piernas y corazón

6 abril, 2020 • Caza Menor

Miguel Ángel Valdivielso cobrando una becada cazada junto a su perro Bruce de Castriello.

Perros, caza y amistad son las claves para entender esta jornada tan dura como apasionante tras las becadas del invierno

Miguel A. Alonso Valdivielso | Las sordas de enero son las de la nostalgia. El becadero, al llegar este primer mes de cada año, siente que se acerca el final de la temporada. Atrás ha quedado noviembre y diciembre. Noviembre es el mes de la ilusión, de la incertidumbre, los perros no están puestos, los cazadores compensan la puesta a punto con las ganas de buscar a la dama por el monte, y las becadas aún recién llegadas dan más opciones a perro y cazador.

Sin embargo, enero es el mes preferido por el auténtico becadero; la selección natural ha hecho que las becadas que han llegado a enero sean las más difíciles; podrían poner nombre y apellidos a cada uno de los afijos que desde octubre, en sus lugares de cría en el norte de Europa hasta su zona de invernada ibérica, las hostigan, día sí, día también.

Bescadas esquivas en duro terreno

El indivisible equipo Swedteam formado por Bruce de Castriello y su conductor es puesto a prueba durante este vídeo, por la dureza del terreno en una sierra con apenas un rellano, robles con mucha hoja y jaras prietas, cómplices de la esquivas becadas.

Las becadas de enero apenas aguantan la muestra, apeonan y dan pequeños vuelos continuamente para despistar a cazador y perro. Al menor ruido, que denote la presencia del cazador, vuelan a una distancia fuera de tiro y empieza una nueva partida.

Durante la jornada de caza, Bruce de Castriello, un perro contrastado y gran becadero, dará con las esquivas becadas en numerosas ocasiones: las encuentra, las guía y las pone, pero los pájaros dan pocas opciones a un solo cazador.

Una primera becada, que tras varios levantes se equivoca en el lance definitivo y sale en dirección al cazador, será la primera que cobrará Bruce esta mañana.

Un par de becadas, de las llamadas malas, lograrán evadir el disparo tras interminables peones por el precioso robledal.

Ropa a prueba de desgarros

La mañana fría; las jaras duras, que desgarran ropa de caza como navajas afiladas, y las exigentes laderas, ponen a prueba unos tejidos revolucionarios que desde Suecia nos trae la marca Swedteam.

Otra becada logra coger la espalda al cazador tras numerosos levantes, pero Bruce, diestro en el arte de la rebusca, logrará pararla. Saldrá larga, casi fuera de disparo, pero un tiro de fortuna hará que el setter pueda cobrarla de forma sobresaliente.

La tercera y definitiva sorda, que hubiese hecho una mañana redonda, logró escapar gracias a una mala opción de tiro del cazador, que no logró culminar el fantástico trabajo de su perro.

Amistad y colaboración con el CCBP

La jornada demuestra que a veces la tecnología juega en contra del cazador, pues los perros largos con el GPS dan muchas opciones a la becada de huir del cazador, mientras que de haber usado un perro corto con campano se hubiesen multiplicado las opciones del cazador, tal y como ocurrió este año en el campeonato de España, con un campeón con campano. Paradojas de la modernidad.

Una jornada de caza en la que tres amigos cazan la sierra con suerte desigual, pero disfrutarán de lo lindo. Acompañando a Miguel A. Alonso Valdivielso, Koldo Murua y Oscar Tellaeche.

Tras la jornada de caza es momento de gestión y de poner en valor el increíble e indispensable trabajo del CCBP, que hoy, gracias a la tecnología y el desarrollo de una aplicación web, ofrece la posibilidad a todos los cazadores de una forma sencilla aportar los datos de las jornadas de caza, para posteriormente ser analizados y servir de argumento ante las correspondientes administraciones de la buena salud que gozan las poblaciones de becada, y así poder seguir desarrollando nuestra actividad de forma sostenible.


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