Cartuchos de Caza

24 octubre, 2012 • Armas, munición y complementos

Los cartuchos de caza son esos elementos que los cazadores alaban cuando aciertan en sus disparos, y que maldicen cuando los fallan. Siempre se ha creído por la gran mayoría de los cazadores que utilizar cartuchos con perdigones gordos y con mucho gramaje son la fórmula mágica a la hora de abatir una pieza. Nada más lejos de la realidad, que el cazador acierte o no acierte dependerá en gran medida de cómo apunte y juzgue a esa pieza. En lo único que puede influir el cartucho, es en conseguir abatir perfectamente a la pieza o en dejarla herida, pero no en acertar o no en el disparo.

Lo que no cabe duda es que para perdigones del mismo grosor, los cartuchos de caza que posean mayor gramaje tendrán en su interior mayor cantidad de perdigones que otro cartucho de menor gramaje. Esto beneficia al cazador en dos puntos, primero que el impacto sobre el animal será mayor; y segundo, que se podrá utilizar un choke más abierto sin que queden huecos libres en el plomeo. Por ejemplo, un arma del calibre 12 viene diseñada para utilizar un gramaje de 32 gramos, consiguiéndose con ello un mejor plomeo en la escopeta. Si se aumenta o disminuye la carga, influirá de manera negativa en la calidad del tiro.

Algunas de las características idóneas en los cartuchos de caza son que sean suaves, rápidos, que plomeen bien, que permitan un segundo tiro con una gran fiabilidad y rapidez, etcétera. Es un tremendo error entrenar con cartuchos lentos que son más baratos para luego utilizar cartuchos más rápidos y mejores; lo que corresponde es utilizar siempre los mismos cartuchos.

El error de apreciación humano está muy por encima del error que se puede producir por el uso de un cartucho lento o uno rápido, ya que la diferencia entre ambos a 25 metros, está entre los 10 y 15 centímetros entre los primeros perdigones de cada cartucho. Para concluir, y repitiendo lo ya comentado, lo más correcto es combinar el cartucho y el choke para así lograr un tiro que gran alcance, en el que no se deje huecos y exista un buen plomeo, para que si como cabe de esperar, se ha apuntado bien en el tiro, el resultado del mismo sea exitoso.

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