Cartuchos de 32, 34 y 36 gramos: plomeos, características, diferencias y velocidades

29 agosto, 2019 • Armas, munición y complementos

¿Un cartucho de 32 gramos es más rápido que otro de 36? ¿Un mismo cartucho plomea igual en distintas escopetas? Aquí te explicamos cómo saber qué cartucho plomea mejor con tu escopeta.

Juan Francisco París | 32, 34 y 36 gramos de perdigones son las cargas más clásicas de la cartuchería de caza del calibre 12-70 y por tanto sobre las que más se opina y más dudas despiertan entre los cazadores, que con frecuencia se preguntan si las más pesadas son más lentas y cuáles son las más eficaces.

No es cierto, por razones que más adelante se explican, que las cargas de 34 y 36 gramos de los cartuchos de marcas acreditadas sean más lentas que las de 32 g. Los cartuchos con este gramaje que fabrican la práctica totalidad de las empresas cartucheras importantes y en particular las españolas son tan rápidos como los cartuchos cargados con 32 gamos y si existe alguna diferencia en velocidad es mínima. No es lo suficientemente importante para que el cazador lo note en ningún aspecto.

En teoría, la única diferencia que existe entre los cartuchos que las utilizan es que los de 36 gramos son más potentes porque pueden cargar un mayor número de perdigones del mismo diámetro que los de 32 y 34. Así, si comparamos el plomeo de cartuchos de buena calidad de la misma marca y modelo cargados con 32, 34 y 36 gramos de perdigones del mismo número —diámetro—, como los de 36 g contienen 4 g más de perdigones que los de 32 y 2 g más que los de 34, los cartuchos de 36 también disparan una mayor cantidad de perdigones del mismo número, por lo que su plomeo, con un mismo choque, tendría que ser en teoría más compacto y por tanto más letal en una determinada pieza. Al final del artículo se proporciona el número de perdigones del número 11 al 4/0 que entran en 10 gramos y si echan cuentas verán que un cartucho de 32 gramos de perdigón del número 7 carga 352 perdigones, mientras que uno de 36 dispara 396.

Sin embargo, cuando se hacen pruebas de plomeo con escopetas distintas y con cartuchos diferentes, no siempre es así: a veces se consigue mejores resultados con una carga de 32 o de 34 que con una de 36 o incluso de 50 gramos. Yo lo he constado en muchas ocasiones.

Esto se debe a que en el plomeo, que es la dispersión que experimenta una carga de perdigones como consecuencia de la fuerza de rozamiento del aire que se opone a su avance, influyen tantos factores que puede suceder que el mayor número de proyectiles de la carga de 36 gramos no se traduzca en una mejora del plomeo. Es decir, en una mayor eficacia del disparo.

Puede ocurrir igual usando la misma escopeta pero cartuchos de marcas diferentes.

El plomeo depende del arma

Y es que plomeo depende del arma —del diseño de sus cañones— y como todos los cazadores no utilizamos la misma escopeta puede que un mismo cartucho disparado con el mismo grado de choque —por ejemplo, 3 estrellas— no plomee bien en otra escopeta porque el ánima del cañón tenga un diámetro distinto —18,8 en vez de 18,4, por ejemplo— o choques cuyo diseño es muy diferente.

Muchas veces he pensado que quizás ésta sea una de las razones por la que, en parte, los cazadores no nos ponemos de acuerdo en qué cartucho es el mejor. Notamos que con nuestra escopeta tiramos mejor con una o varios modelos de cartuchos y con otros no. Digo en parte, porque como veremos, también influye el diseño de la munición y, por supuesto, y seguramente en mayor medida aún, la psicología, pues normalmente las diferencias de plomeo no son tan acusadas como para descartar a una determinada munición por ineficaz.

Cartuchos y plomeos

Pero no solo influye el arma. El plomeo también depende en mayor grado, si cabe, del cartucho. De todos los componentes que ha utilizado una determinada empresa para fabricarlo y, por supuesto, de si está bien cargado o no.

Así, depende del pistón porque es el responsable del encendido de la pólvora y si el pistón no es regular a cada disparo la pólvora se enciende de forma distinta, la presión en recámara es diferente, la velocidad del disparo cambia y el plomeo que se obtiene es irregular.

Y depende de la pólvora, porque si esta no es la adecuada, o bien no está correctamente dosificada, ni la velocidad ni la presión en recámara es correcta y el plomeo tampoco. Antiguamente se utilizaba un mismo tipo de pólvora sin humo para acelerar todas las cargas que tratamos, de modo que para que la presión en recámara no fuera peligrosa los cartuchos de 36 gramos se cargaban con una dosis reducida de pólvora y, como consecuencia su velocidad era también más lenta, sobre todo comparados con los de 32 g.

Por esta razón, porque lo han escuchado, aún muchas personas piensan que un cartucho de 36 gramos es más lento que otro de 32. Sin embargo, hace años no es así porque se utilizan pólvoras con composiciones químicas distintas en las cargas ligeras y en las pesadas, para controlar la generación de gases de combustión de modo que éstos impulsen a todas las cargas a velocidades idénticas o muy similares.

Por ejemplo, 400 m/s es la velocidad de las cargas de 34 y 36 gramos de los cartuchos GB y 405 m/s la de los de 32 gramos; toda la gama Venatum, de 30 a 36 gramos, de Cartuchos RIO desarrolla 405 m/s, etc.

El taco también juega un papel crucial. Tiene que sellar el ánima, para impedir que se produzcan fugas de gases de combustión, y para conseguirlo tiene que ser flexible para poderse adaptar a todas las medidas internas del cañón. También tiene que proteger a los perdigones de la presión en recámara y, si es del tipo contenedor, además del roce con el cañón. Y si bien no es normal que los tacos sean de tan mala calidad que no obturen bien el ánima, se observa con frecuencia modelos que tienen una copa demasiado corta para poder contener las cargas más pesadas, por lo que parte de los perdigones no los protege la copa: otra razón por la que una carga de 32 puede plomear mejor que una de 36, ya que los perdigones desprotegidos se deforman más al rozar por el ánima y se dispersan mucho con respecto a los demás.

Y cómo no, el plomeo también depende de la calidad y esfericidad de los proyectiles, pues si los perdigones no tienen una dureza adecuada o el cartucho contiene perdigones deformes, también es posible que un cartucho de 32 gramos de buena calidad plome mejor que otro o de 34 o 36 gramos cargados con más perdigones deformes.

Las pruebas de plomeo, imprescindibles

Cabe añadir que, además de los citados factores, en el plomeo influyen muchos otros que no tratamos para no extender el artículo. La flexibilidad de la vaina, el cono de unión, la presión de cierre del cartucho… son tantos que si no se hacen pruebas de plomeo, usando siempre nuestra escopeta, no es posible saber si una carga de una determinada munición plomea en nuestra escopeta mejor que otra.

Para medir el plomeo con el fin de comprobar los choques del arma o determinar con exactitud si un cartucho plomea bien o mal con un choque, las pruebas se realizan sobre blancos de 30 pulgadas de diámetro situados a 40 yardas divididos en sectores que tiene la misma superficie —aproximadamente, blancos de 76 cm colocados a 36 metros— y el plomeo se calcula haciendo la media de 10 disparos.

Sin embargo, para hacer pruebas se pueden utilizar dianas con otras medidas y utilizar otras distancias de tiro. Eso sí, es imprescindible que se dispare con la escopeta apoyada y sobre blancos colocados en la horizontal —sin ángulo—  que tengan una referencia en el centro para poder apuntar con precisión y que, como mínimo, se realicen 3 disparos —mejor 5— con cada cartucho y choque para poder hacerse una idea mejor de su efectividad. Si disparamos un solo tiro puede que demos por válido un plomeo que en realidad no lo sea o al revés.

Hacer este tipo de pruebas lleva su tiempo pero al final es entretenido y siempre didáctico y muy útil porque nos permite conocer con qué cartuchos tira mejor nuestra escopeta y a qué distancias es efectiva con cada choque. independientemente de la carga que contengan.

Las pruebas que ilustran este artículo se realizaron a 35 metros sobre blancos circulares de 75 cm utilizando una semiatomática Beretta Al 391 Urika Premium, calibre 12-76 mm, con choque de 3 estrellas y cartuchos del número 6 de 50, 36, 34 y 32 gramos de las marcas Remington, Imperator, Legia y Armusa, respectivamente. Y, contra todo pronóstico, el de 50 gramos fue el que peor plomeó. Con los demás, el plomeo mejoraba a medida que se aumentaba la carga, pero las diferencias entre el de 34 y 36 gramos son mínimas y la carga del de 34 está mejor repartida por la superficie.

Corolario: como el plomeo no lo determina  exclusivamente la carga de perdigones, sino también del arma y cómo este cargado el cartucho, si no se prueban no se puede saber qué diferencias relacionadas con su efectividad tienen los cartuchos de 32, 34 y 36 gramos. Ni siquiera es posible predecirlo con municiones que disparen cargas mucho más pesadas.

Cabe añadir que las fotos de los blancos están ampliadas, para que se aprecie el centro y parecen cuadradas, pero son circulares.


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