Buenas prácticas monteras

12 mayo, 2013 • Sin categoría

Es la montería la más clásica y tradicional modalidad de caza mayor. El olvido de sus normas consuetudinarias supone un descrédito para la caza. Por tanto, ¿cómo debo comportarme?

Una de las primeras normas que debemos saber es que debemos cumplir con puntualidad la cita a la junta. Sobre todo si es una montería de invitación, donde no podemos hacer retrasar el sorteo de puestos por nuestra impuntualidad.

En las dichas monterías de invitación, en ocasiones no se realiza sorteo, distribuyendo el propietario de la finca los puestos a su antojo y reservándose el derecho de quedarse con los trofeos. En este caso si queremos llevarnos alguno, deberemos de pedirle permiso.

Para aquellos noveles que lo ignoren, diré que los puestos que se disponen alrededor de la mancha se denominan armadas y los que se sitúan en el interior y cuya función, además de poder disparar a los animales, es la de provocar que la caza no permanezca en la mancha y salga hacia los puestos de las armadas, se denominan traviesas.

Normalmente cada armada o traviesa tiene su nombre y cada puesto su número, que nos será asignado por sorteo.

Una vez llevado a cabo el sorteo se procederá a montar los puestos, primero las armadas y por último las traviesas. Acudiremos con ropa discreta, en silencio y sin llevar un excesivo bagaje. No prepararemos el arma ni lo desenfundaremos hasta llegar al puesto y antes de abandonarlo volveremos a enfundarlo. Procurar si llevamos acompañante, portar un solo arma. Los acompañantes guardarán silencio y compostura para no perjudicar en el desarrollo de la cacería a nuestros compañeros de armada.

El postor nos indicará la situación tanto de nuestro puesto como de los dos contiguos con los que tomaremos contacto visual, o incluso verbal si es necesario, para delimitar nuestra zona de disparo.

Debemos mantener unas mínimas normas de seguridad en el tiro, ya que, además de los propios compañeros de armada, la mancha se hallará llena de batidores y perros y nunca se debe disparar hacia un lugar en el que no haya absoluta seguridad de no herir a nadie.

En ningún caso dispararemos a una res que entra franca a otro compañero y tendremos cuidado con posibles rebotes de la bala. De ningún modo dispararemos contra el horizonte o el viso, jamás sobre un movimiento de monte o bulto que no hayamos identificado, como tampoco lo haremos sobre aquella res perseguida de cerca por perros, si es que podemos poner en peligro la vida de estos.

Aunque veamos que la montería va finalizando en ningún caso nos moveremos del puesto. Permaneceremos en él hasta que vuelva el postor a por nosotros una vez finalizada la montería, nunca antes.

 

Eduardo Pompa (www.forestcaza.com)




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