Así relata los hechos el padre del niño de 4 años que murió en una montería

30 enero, 2019 • Noticias de caza

«Fue una imprudencia, hay quien me tacha a mi de imprudente. Mi hijo estaba haciendo una de las cosas que más le gustaba».

José Antonio Ávalo, padre del pequeño Aitor, el niño de 4 años que murió el 19 de enero en una cacería en Guillena (Sevilla), ha querido dar su punto de vista de lo ocurrido aquel fatídico sábado en el que un disparo acabó con la vida de su hijo. Tras personarse la familia como acusación particular contra el presunto autor del disparo que impactó en la cabeza del menor, Ávalo ha señalado que espera justicia y confía en el juez del caso.

«Fue una imprudencia, hay quien me tacha a mi de imprudente. Mi hijo estaba haciendo una de las cosas que más le gustaba. Era imposible que los hechos ocurrieran como ocurrieron, desgraciadamente el cazador se desplazó de su puesto y le impactó a mi hijo», ha señalado. Aitor se encontraba en un banquito junto a su padre y su abuelo.

«Aitor es (para mí está aún presente) un niño muy responsable, sabía dónde estaba el peligro. Él es muy consciente de todo el peligro», señala en una entrevista en Antena 3 TV. El menor recibió un solo impacto de una bala, que le provocó un traumatismo craneoencefálico causándole la muerte a pesar de los intentos de los médicos durante dos horas para salvarle la vida.

«Llegué a hacerle reanimación pero no pude hacer nada más», cuenta el padre. «Quiero decir que no he recibido un buen trato por parte de esta persona, ni siquiera el pésame», cuenta apesadumbrado. «Mi hijo Aitor era feliz observando la caza. Hay padres que llevan a su hijo al fútbol, a esquiar… todos éramos conscientes del lugar y del sitio donde se encontraba el niño».

Quiere dejar claro que «en las cacerías todo está informado. A cada titular se le entrega una tarjeta con las normas de uso. Yo me he preocupado de la línea de tiro y siempre está todo muy controlado. Cada cazador debe conocer todas sus responsabilidades».

Por su parte, el abogado de L.A.G., el argentino sexagenario afincado en El Puerto de Santa María (Cádiz), responsable del disparo, ha destacado que su cliente «está absolutamente hundido, está mal, ya que por un desgraciado accidente ha fallecido el pequeño Aitor. Mi cliente estaba en el puesto número 1, hasta el que se accede por un camino donde le indican el puesto. Es importante recalcar que no le indican el resto de puestos de los demás cazadores. Por lo que no ve más allá del puesto que tiene al lado, el número 2», recalca.

«Tanto en el nombre de mi cliente como en el mio propio, puesto que soy padre de tres hijos, entre ellos, uno con la edad de Aitor, lamentarlo y dar el pésame al padre. Mi cliente no ha podido obtener datos para ponerse en contacto con la familia. Él acudió al centro de salud pero se le indicó que se marchara de allí. Lamenta muchísimo el desgraciadísimo accidente», añade.

Acusado de homicidio imprudente

La acusación particular pretende que al acusado se le impute un delito de homicidio imprudente grave porque considera que actuó de forma negligente e imprudente al moverse más de veinte metros de su puesto de caza para realizar el disparo mortal, algo expresamente prohibido en monterías de jabalíes de este tipo.

El suceso tuvo lugar en el coto La Lapa, del término municipal de Guillena, situado en las primeras estribaciones de la sierra norte de Sevilla, y el menor fue atendido en el centro de salud de Burguillos, hasta donde fue trasladado en helicóptero.

El autor del disparo declaró el pasado lunes 21 de enero en el juzgado de instrucción 16 de Sevilla, cuyo titular le ha dejado en libertad provisional acusado de un homicidio imprudente y le ha prohibido usar armas de fuego y que practique la caza mientras dure la instrucción.

El cazador, de profesión arquitecto, tiene licencia de caza, todos los permisos de armas en regla y seguro de responsabilidad civil para practicar la actividad cinegética.

El juez ha citado como testigos el próximo 8 de febrero al resto de participantes en la montería y al organizador de la misma.

Informa M. J. Lora para abc.es


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