Papa, ¿por qué somos cazadores?

13 septiembre, 2011 • Información de interés, Pluma invitada

Es curioso lo que los niños pequeños te hacen reflexionar a veces. El otro día pensé en la siguiente historia, basada en un hecho real: En una capital americana hubo un problema mayúsculo cuando un camión de una altura considerable se metió en un túnel más bajo de lo que el conductor pensaba y el camión quedó, literalmente, atascado, atrapado,  haciendo de freno al tráfico.

El accidente comenzó a tomar tintes apocalípticos, ya que llegaron la policía, los bomberos, protección civil y por poco no llega la Guardia Nacional. Pasaban los minutos y no eran capaces de sacar el dichoso camión. Se plantearon todo tipo de opciones, desde una grúa gigante que tirase a capón del camión, hasta hacer volar el camión de manera controlada, ya que pensaban que el túnel estaba muy dañando. A todo esto una pequeña niña, desde el cordón policial observaba la situación, con una mano levantada, estilo colegio. Nadie la prestaba atención. La insistencia de la moza fue tal que al rato uno de los jefes de bomberos le dijo, “¿Qué quieres decirnos, amiga?”. Y la niña, sin quitar la sonrisa de la cara dijo:  “Me estaba preguntando, si no sería posible, deshinchar las ruedas del camión y así se podría sacar, ¿no?”. Alucinante verdad.

Pues el otro día, dado mi interés por saber lo que los niños piensan, y recordando que los niños son los que siempre dicen la verdad, estaba con unos amigos, cuyos hijos son cazadores. Si y digo cazadores porque lo viven. El más pequeño de ocho años, es muy vivaz y espabilado. Decidí preguntarle: “Oye chaval, ¿y tú por qué vas a cazar con tu padre? El me miró, puso cara de, este tío que dice y me respondió: “Pues porque me gusta y ya está”. Toma geroma pastillas de Goma. Me dejó a cuadros. No sé si me había sugestionado y esperaba algo así como, porque me lleva mi papa o porque me da la gana. Su respuesta fue, …, sencillamente genial. Parece una tontería pero no lo es. Y más hoy en día, que nuestro esfuerzo está sirviendo para que nos veamos reconocidos como necesarios (para muchos como mal necesario) para la gestión del campo y a pesar de todo tenemos que seguir soportando insultos y tenemos que seguir justificándonos.

Hoy que la caza es atacada por los cuatro costados, e intentamos justificarnos con la caza sostenible, con la gestión, con que si el campo lo necesita,… Y sí todo eso también, pero yo cazo porque me gusta, coño. ¿Es ilegal? No, pues cazo porque me gusta cazar. Y todo lo demás va intrínseco a lo que es la caza.

A veces echo de menos una mayor simplicidad para todo. El ser humano se suele justificar siempre, ojo yo el primero. Y los niños, esos locos bajitos, muchas veces nos dan lecciones.

Para acabar pues lo que os iba diciendo, ¡yo cazo porque me gusta y ya está!.
Pásalo.

Señores, buena caza.



Artículos relacionados


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *