Cazar ardillas grises: cuando erradicar una especie invasora se convierte en un trabajo

7 julio, 2017 • Noticias de caza

 

Andrew y Julie son dos británicos que se plantean la caza como un trabajo: el de erradicar una especie que no es originaria de Reino Unido y que ha devastado la población de otra local.

La ardilla gris fue introducida en Reino Unido en el siglo XIX y transmite un virus a la ardilla roja autóctona que se ha desplomado de 3,5 millones de ejemplares a 140 mil.

Por el hecho de cazar ardillas grises, de color distinto a las rojas y originarias del país, a Andrew le acusan de racista y xenófobo.

Redacción | Desde que la ardilla gris (Sciurus carolinensis) fue introducida en el Reino Unido, el número de ardillas rojas (Sciurus vulgaris) ha caído en picado. El virus de las ardillas es el principal factor de la disminución de ardillas rojas.

Las ardillas grises llegaron a Reino Unido en el siglo XIX. Una especie alóctona que pasaba a ocupar el territorio de la especie originaria, la ardilla roja. Y peor aún: llevaba consigo un virus que diezmaría la población de ardillas autóctonas. Desde los años 50, el número de ardillas rojas británicas ha caído de 3,5 millones a 140.000.

Andrew Hodgkinson y Julie Bailey son dos británicos entusiastas de la ardilla roja. Sin que para ellos sea algo placentero, se dedican a cazar ardillas grises con la única finalidad de proteger a las rojas. Sus acciones han provocado el debate social y cierta controversia, y han llegado a recibir acusaciones de racismo y xenofobia.

Los partidarios de la caza de ardillas grises afirman que están haciendo algo que promueve la sostenibilidad de las especie autóctona frente a otra que no lo es. Las ardillas grises cazadas suponen  además una fuente de alimento para guisos, hamburguesas y para hacer curry.

Aaron Akinyemi y Rob Brown han producido y grabado un vídeo que describe esta situación y como la tarea de Andrew y de Julie se convierte prácticamente en un trabajo: erradicar una especie no originaria que ha hecho desmoronarse la población de otra local por la transmisión de una enfermedad.

Reproducimos lo que cuentan Andrew y Julie en el vídeo producido para la BBC. Reconocen que, para ellos, cazar ardillas grises no es algo que les produzca satisfacción, pero la eliminación de esta especie originaria de Norteamérica es algo prioritario por el daño que producen sobre la especie local.

Andrew Hodgkinson

Es algo difícil de describir realmente. Acabo de disparar sobre una ardilla. No pienso en ello como algo que debería celebrar o por lo que sentir satisfacción. Es un trabajo. Hay que hacerlo y yo sé hacerlo. Hacer esto beneficia a las ardillas rojas. Cada ardilla gris que cae es seguro algo positivo para las rojas.

Para todo aquello que hagas siempre habrá gente que tenga una visión distinta a la tuya. Nos llamarán racistas, xonófobos y todo ese tipo de cosas. Esas tonterías.

¿Por qué piensas que te llaman racista y xenófobo?

Dicen que somos racistas porque disparamos a las ardillas grises porque son grises, no rojas. Así que es como si las disparásemos por el color de la piel, algo que realmente no es. Xenófobos porque estamos promoviendo una especie autóctona… Así es como nos ven.

Espero que llegue el día en que no tenga trabajo. Ya sabes, cuando no tenga que disparar sobre una ardilla gris nunca más, porque todas hayan desaparecido y las ardillas rojas estén bien.

La gente me pregunta: «¿Qué harás si no hay ardillas grises?. No tendrás trabajo». Estaré bien; seré feliz. Me sentaré, abriré una cerveza y seré feliz, ya sabes, ese tipo de cosas. Ver regresar y recuperarse a las ardillas rojas en zonas donde han sido expulsadas. Eso es lo que me impulsa hacia adelante es ver estas especies recuperarse y ser capaces de vivir y prosperar porque les hemos dado la oportunidad de hacerlo.

Julie Bailey

Las características de la ardilla roja son completamente distintas a lo que había visto. Me enamoré de ellas […]

En diciembre de 2009, una ardilla gris visitó el jardín. En tres semanas perdí ocho ardillas rojas por el virus de las ardillas, que es la enfermedad que traía la ardilla gris.

Es devastador, absolutamente devastador. Mostrar una fotografía a la gente es una cosa pero tener uno de esos animales todavía vivo muriendo por causa del virus… Devastador, devastador.

Cuando estoy apuntado con mi rifle en lo único que pienso es en el factor humano. Ya sabes, una bala disparada «despacha» una ardilla gris con humanidad. Pero apretar el gatillo no es fácil, no lo es.

Phil, mi marido, las despelleja y deja las colas para los pescadores locales y congelamos las patas… Esto es carne de ardilla, curry de ardillas… Ahora no tengo hamburguesas, pero básicamente es lo que usamos.

Sobre todo, es porque quiero que las generaciones futuras vean y disfruten de las ardillas rojas. Tengo suerte, me gustan y seguiré disfrutando de ellas. Pero quiero que mi nieto y sus hijos, y los hijos de sus hijos, vean las ardillas rojas autóctonas.

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