El corzo nacional es un animal que guarda un carisma especial, tiene un trato angosto que ya es irrecuperable en otros cérvidos peninsulares. Precisamente, es su alma puritana la que ha resistido a los achaques comerciales, manteniéndose a raya y haciendo de su caza una verdadera aventura pragmática.

Los cazadores encontramos en el corzo a un animal con carácter, un animal que no nos brinda ninguna facilidad, todo lo contrario, nos pone la zancadilla tantas veces como puede. Así lo hace en su gestión, más compleja que la de otras especies, en su caza, o, simplemente, en su observación. Por todo ello se está abriendo paso a un ritmo desenfrenado.