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Entradas archivadas en la categoría "Relatos de caza"

Un perro y sus consecuencias... por José Manuel Redondo

Publicado por admin, el 9 de enero de 2012

Como siempre he tenido perras, el caso es, que yo, lo que se dice querer, quería una perra… Al menos, eso era lo que creía que me traerían ese día pero, mira tú, por donde, en aquel parto sólo nació una perra y se la quedó el dueño de la madre… Por ello, lo que me pusieron en las manos fue: ¡UN PERRO! (dicho sea en el sentido mas peyorativo del término).

Todo tuvo su origen aquél domingo, en el coto, donde me presenté a cazar sin mi “compañera” de los últimos siete años… Les expliqué, con un nudo en la garganta, que había fallecido (victima de su leucemia) y que, por ello, en adelante, cazaría sin perro… De todos los componentes de la cuadrilla recibí, en aquél momento, ofrecimientos de hipotéticos cachorros… El único viable, resultó ser el de Luís, que hacía mes y medio, había cruzado su braco alemán, con una perra de la misma raza –propiedad de un amigo suyo- y esperaban el parto  para finales del mes en que estábamos. Yo, que nunca he sabido cazar sin perro y, por tanto, era terreno “abonado”, me dejé convencer y quedé con él en que me traería una perra, la más bonita de la camada… ¡Que lejos estaba yo de saber lo que se me venía encima!.

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Montería en los Arrebolares por Iñigo Entrala

Publicado por admin, el 7 de diciembre de 2011

De esperanzador podemos definir la montería que tenia organizada Monteros de Tradición el pasado 4 de diciembre en la finca Arrebolares, en El Centenillo (Jaén).  La mañana comenzaba en el cortijo, donde un magnifico Catering Benidorm, nos sirvió un desayuno, como mandan los cánones monteros, y más tarde en la comida, nos sorprendió con una suculenta y abundante comida para reponer fuerzas. Montearon la mancha 43 puestos, repartidos en 7 armadas, batiendo las reses 24 rehalas. Quiero hacer un paréntesis, y desde mi humilde opinión felicitar a los rehaleros, de las mejores monterías que he visto batir a los perros.

Tras colocarnos el postor, la liturgia de todo montero. Una vez cargado el rifle, se me ocurrió ojear las posibles entradas a mi postura de las reses. La sorpresa fue toparme con un venadete de unas 7 u 8 puntas. El susto que se llevo él quizás fue más grande que el mío. No pude dispararle puesto que se perdió por el viso. Tras este suceso, una procesión de ciervas. Algún que otro venado a lo lejos, que tire sin suerte. Al final, me volví a casa con una caja menos de balas, pero disfrutando como un niño.


Rececho de machos monteses por Jorge López Arellano

Publicado por admin, el 29 de noviembre de 2011

Todo comenzó en mayo de 2011, cuando por encargo de David, me dijo que quería cazar un macho montés en Sierra Nevada conmigo. Me puse manos a la obra y se lo organicé en poco tiempo, pues tengo permisos y cotos en esa zona para cazarlos a rececho.

Llegado el día recogemos al guarda en el pueblo sobre las 8:15 de la mañana y tras una pequeña charla ponemos rumbo al coto, comentando el día que se apreciaba y se avecinaba.

Nos vamos preparando con los prismáticos para escudriñar los riscos y panderas que nos vamos encontrando por la subida hacia el refugio, dónde haremos noche y cuartes general del rececho. En la subida ya vamos viendo cabras con algunos machetes y algún que otro macho que nos hace prestarle atención por el trofeo que porta. Una vez llegamos al refugio de caza, dejamos todos los menesteres de los días de caza y más, mientras nos preparan un tentempié.

Decidimos acercarnos a una zona de riscos dónde localizamos un ejemplar digno de ser observado. Una vez cerca del sitio del avistamiento, nos paramos y observamos hasta localizarlo y comprobar que era un buen trofeo, para hacerle la entrada y dicho y hecho, hasta ponernos a unos 250 metros de él. Le dije al cazador que se preparara y con tiempo, pues el macho aunque estaba solo, no nos extraño demasiado.

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Montería de jabalí en la Sierra de la Sagra

Publicado por J Carlos Calvo, el 8 de noviembre de 2011

El fin de semana ha sido el peor en cuanto a climatología de todo lo que llevamos de otoño. Amaneció en los Collados de la Sagra con media sierra nevada y con una fina lluvia que no cesó durante toda la jornada, acompañada de cristales de hielo seco.

Se hizo la junta a las 8:30 am, y con agilidad se realizó el sorteo y el reparto de las armadas por posturas, saliendo las primeras posturas a las 9:45. Antes de soltar las rehalas ya se pegaron unos 20 tiros, y las manadas se le levantaban a algunos postores colocando sus puestos.

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Zarpa, una historia verdadera por José Manuel Redondo

Publicado por J Carlos Calvo, el 24 de octubre de 2011

Si alguien me lo hubiera contado, a buen seguro, le habría contestado que era un exagerado… Sin embargo, lo que voy a relatar no es algo que me comentara una tercera persona… Ni, tan siguiera, algo que me comentara una segunda persona… Fue algo que viví en primera persona y me sucedió, mientras cazaba codornices en Herrera de Pisuerga y es, por ello, que mi relato –-como decía un gran amigo y excelente cazador, poniendo mucho énfasis, cuando quería dejar algo bien sentado – además de ser “verdadero”,  es  rigurosamente “cierto”.

 

Mi historia comienza, coincidiendo con el principio de mis vacaciones de verano. Como tenía por costumbre desde que contraje matrimonio -- y conste que cuando digo “contraje”, no estoy anunciando el contagio de alguna enfermedad -- llegué al pueblo dos días antes de la apertura de la “media veda” y, en cuanto me fue posible, me puse en contacto con mi compañero de caza del año anterior. Este, no era otro que Toribio, o mejor dicho,  “Tori” (así lo llamábamos los amigos); un muchacho de mi “quinta” , de 26 años cumplidos, criado en el seno de una familia humilde, trabajador desde muy temprana edad y curtido al sol  y los fríos de aquellas tierras castellano-leonesas. De complexión fuerte, algo más alto que la media, pelo negro, enmarañado, mandíbula cuadrada y rostro agradable, de expresión “socarrona”, impresión a la que contribuía su sempiterna sonrisa. Su voz era potente y decía las cosas “por derecho”, aunque no ofendía al hacerlo. ¡Ah, y te dejaba la mano hecha unos “zorros”, cuando te la estrechaba al saludar…! Así era mi amigo que, además de ser un buen hombre y un excelente compañero, conocía aquellos terrenos como la palma de su enorme mano.

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Maese raposo por José Manuel Redondo

Publicado por admin, el 21 de octubre de 2011

Ya llevábamos viendo al zorro varios domingos y, como aquel año no era bueno para el conejo (la “mixomatosis” y la “hemorragia vírica” seguían causando estragos entre sus filas), no queríamos que “maese raposo” fuese el causante de más bajas en la sufrida población de lepóridos de nuestro coto y, por ello, nos hicimos el firme propósito de acabar con sus andanzas en cuanto se nos brindase una oportunida

Maese raposo”, como así le llamábamos los de la cuadrilla, era un viejo macho, con una cola enorme (alcanzaba casi los cuarenta centímetros de longitud), densamente poblada  y de color casi negro, que contrastaba con el color de su pelaje que, en el lomo, adquiría tintes plateados, lo que nos hacía suponer que debía tener cinco o seis años de edad (los zorros pueden llegar a alcanzar 7 u 8 años de vida) y una experiencia que le había permitido sobrevivir a cuantas dificultades se había encontrado hasta el momento presente.

Era realmente astuto y siempre que lo habíamos vislumbrado, había sido de forma fugaz: en alguna asomada, entre dos luces o al clarear el día y, por supuesto, siempre fuera del alcance de nuestras escopetas. Todos le teníamos ganas pero no se nos presentaba oportunidad alguna de acabar con sus andanzas y correrías por el coto. La “hura” que utilizaba como domicilio se hallaba enclavada en lo más espeso del matorral que ocupaba una buena parte de la finca, casi en su centro geográfico y, debido a la densidad de la maleza de la zona, no cabía posibilidad alguna de darle caza en ella.

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Un mes de octubre encubierto por el requetesequío

Publicado por J Carlos Calvo, el 17 de octubre de 2011

El eco de los que empezaron en cabeza, de los que empezaron un poquito más tarde y de los que aún no han empezado, retrona sobre la cárcava que marca la temporada cinegética. Para aquellos que aún no se dejaron sembrar en el campo y que comienzan este fin de semana, es fácil auspiciar las contraindicaciones de esta calurosa apertura de temporada.

El campo todavía no se ha dejado adornar por el verdor que la fuente de la vida y la aliada de los cazadores trae consigo. Los animales la echan en falta en el campo  y las jornadas de caza no están siendo tan resultonas como deberían de ser.

Hace ya algunos años vengo comentado, no sin salir el tema, la situación de desertización de nuestro país que alega de esta manera, pero también vengo diciendo desde hace algunos años, que al mal tiempo, buena cara. Recuerdo las dos primeras semanas de la temporada 2009/2010, jornadas que pasaron en vano para la mayoría de los cazadores centro-sureños por el grosero tiempo veraniego que custodiaba octubre.

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Caza con arco: Mi primer trofeo por Verónica Silveira

Publicado por admin, el 5 de octubre de 2011
¡Hola a todos/as!

Me llamo Verónica y mi afición es el tiro con arco y este me ha introducido en el mundo de la caza, la caza con arco, como podéis ver en la foto, es mi primer trofeo.

Esa tarde, sin tener nada planeado, cogimos los trastos y nos fuimos a dar un paseo por el coto, nada más llegar, cogí el arco, las flechas y los prismáticos y me puse en marcha decidida a cosechar el éxito.

Apenas había andado veinte metros cuando vi un conejo correteando, me quedé quieta en el sitio para que no me viera y comencé a observarlo. Estaría a unos cincuenta metros, algo lejos para mí, así que intenté hacerle un pequeño rececho con el fin de acercarme un poquito más. 

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Mi primera becacina, por Jesús Crespo

Publicado por J Carlos Calvo, el 30 de septiembre de 2011
Fue en uno de esos días de invierno en los que ha helado y el frío cala los huesos, el sol, poco a poco iba saliendo y provocando que la temperatura fuese más agradable. Salí como todos los días con idea de seguir a las perdices, pero al no ver ninguna, pensé que ya habrían llegado las becacinas a las zonas más húmedas y decidí probar suerte.

Tenía una cuenta pendiente con esta especie, la conocía poco, y ya en años anteriores me la habían jugado. Había conseguido levantar alguna, pero sin fortuna en el lance.

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Balance de la Media Veda por Jesús Crespo

Publicado por admin, el 19 de septiembre de 2011
La Media Veda en mi querida Salamanca comenzó con un madrugón y casi sin dormir el quince de agosto. El destino había decidido que después de diez años saliese de caza sin mi perra veterana, pero las nuevas generaciones, dos hijas de ésta, se empeñaban en acompañarme. La jornada de caza, a pesar de la perezosa inocentada de las perras, se desarrolló en condiciones y conseguí cobrar nueve bellas africanas.

Los días se fueron sucediendo de manera pareja al comienzo, en la retina se guardaron algunos fallos imperdonables, algunas codornices a las que decidí no tirar por seguridad o porque las perras no se percataron de su salida y la primera paloma torcaz que consigo abatir.

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